Género y sexualidad en México: entrevista con Gloria Careaga

Gloria Careaga Pedro Paulo Gomes Pereira Wilza Vieira Villela Acerca de los autores

Resumen

En esta entrevista con Gloria Careaga, una de las principales investigadoras en género y sexualidad en México, exploramos las relaciones entre género y sexualidad en su país. Además, hemos examinado las contribuciones de Careaga al campo de la salud pública.

Género; Sexualidad; Salud pública

Gloria Careaga es profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Formada en psicología social, es una de las principales investigadoras en género y sexualidad de su país. Es Co-fundadora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), donde fue Secretaria Académica de 1992 a 2014. Actualmente Coordina el Área de Estudios en Sexualidades. Participa activamente en el movimiento feminista y en el movimiento de personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) tanto en la arena nacional como internacional. Fue Co-Secretaria General de la International Lesbian, Gay, Bi, Trans and Intersex Association (ILGA) de 2008 a 2014. Sus áreas de interés están centradas en los derechos humanos, población, desarrollo y sexualidad, lo que le garantiza un lugar privilegiado de interlocución con docentes e investigadores del área de salud colectiva, en su país e internacionalmente”. Ha coordinado siete antologías y publicado múltiples artículos y capítulos de libro, con destaque para: Migración LGBT a la Ciudad de México11. Careaga G, organizadora. Migración LGBT a la Ciudad de México - Diagnóstico y principales desafíos. México: Fundación Arcoiris; 2015. y Sexualidad, y Estigma y Derechos Humanos – Desafíos para el acceso a la salud en América Latina22. Cáceres CF, Careaga G, Frasca T, Pecheny M, organizadores. Sexualidad, Estigma Y Derechos Humanos, Desafíos para el acceso a la salud en América Latina. Lima: Universidad Peruana Cayetano Heredia; 2006.. Ha sido distinguida con la Medalla Omecihuatl del Instituto de la Mujeres del Distrito Federal (DF) y el Premio Hermelinda Galindo de la Comisión de Derechos Humanos del DF.

En el mes de mayo de 2017, Gloria, con suma amabilidad, aceptó responder las preguntas formuladas por Pedro Paulo Gomes Pereira y Wilza Villela.

El concepto de género gana uso y aceptación en México a inicios de la década de 1980, siendo este país pionero e impulsor de estos debates. ¿Podría comentarnos un poco sobre esta historia, especialmente su importancia para las prácticas de salud y educación y para las políticas públicas de ambos sectores?

Si bien en México se celebró el primer seminario sobre Género en el 83, en el Colegio de México, realmente México fue parte de la ola de la década de los 90, cuando la perspectiva logró tener un fuerte impacto en las universidades y en la política pública. Después de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en El Cairo, en 1994, es realmente cuando las políticas de género se constituyen en una dimensión de la política pública.

Esta Conferencia fue histórica, logró que se considerara la condición de las mujeres como una dimensión del desarrollo, el reconocimiento de las familias diversas, la definición y reconocimiento de los derechos reproductivos y el reconocimiento de la sexualidad fuera del marco conyugal formal (matrimonio) que obligó a dar atención y consejería a las y los jóvenes.

El reconocimiento de los derechos reproductivos sin duda significó la apertura a la legalización de distintos métodos anticonceptivos, la reconceptualización de las mujeres más allá de la maternidad, y la posibilidad de revisión de los marcos legales de la interrupción del embarazo. Es decir, hace una realidad la frase de “mi cuerpo es mío” en el derecho a decidir en materia de reproducción.

Creo que también el reconocimiento de la sexualidad fuera del marco conyugal empujó el desarrollo de programas de educación sexual para muchos países. Desafortunadamente, es un asunto en México, que no solo no se ha definido, sino que ni siquiera se quiere abordar. La sexualidad en México en materia de política pública todavía es un importante y profundo tabú.

Haciendo un balance sobre la categoría de género usted afirma la necesidad de una “mirada crítica”. ¿Podría explayarse sobre ese balance y explicarnos qué considera como una “mirada crítica”?

El avance en el impulso de los estudios de género y las políticas de género pareciera que significó un retroceso para el trabajo feminista. No solamente reafirmó una mirada binaria que considera solo dos representaciones de género (hombre y mujer), en mucho desde el sistema de género legitimado, y que niega el fundamento del género como una categoría dinámica y plástica que tiene múltiples representaciones, que algunas autoras consideran significadas en un continuo infinito de posibilidades, sino que incluso, se ha llegado hasta a eliminar o no tomar en cuenta a los hombres, ni a las distintas expresiones de la masculinidad, a considerar que género se refiere a mujeres (heterosexuales, cisgénero…). El término impulsado por las aproximaciones LGBT de expresiones de género no se ha posicionado para ampliar la perspectiva y afinar el análisis.

Incluso podemos decir que los estudios de género han estado restringidos a una versión hegemónica de las mujeres, adultas, urbanas, clase media, escolarizadas, heterosexuales, cisgénero. Sólo aquellas estudiosas que les interesa abordar a algún grupo específico consideran a las mujeres, lesbianas, indígenas, afrodescendientes, rurales, trans, etc., pero como un grupo específico de estudio no como parte del conglomerado social, que posibilite desentrañas las relaciones de poder involucradas.

Considero que los intereses de estudio están muy centrados en ciertos aspectos de la vida, sin una conversación entre los distintos campos y con un importante vacío en el análisis de lo personal y lo íntimo. Ha predominado de manera importante el feminismo de la igualdad, que exigiría valorar cuánto ha contribuido a la transformación social.

Nos gustaría un comentario sobre las discusiones académicas sobre sexualidad en México. Conociendo el amplio diálogo que usted tiene con investigadores brasileños, ¿cuáles son las diferencias entre los estudios de ambos países?

El análisis de la sexualidad en México creo que aún es pobre, pareciera ser del interés más del estudiantado que del cuerpo académico. Y esto en sí mismo constituye un grave riesgo. Observo que los trabajos de grado de estudiantes de distintos niveles se han incrementado, pero no hay docentes suficientes con la preparación para conducir esos trabajos. El sistema universitario de evaluación lleva a que tomen esa tarea sin los elementos para contribuir a un buen desempeño, incluso a crear más confusiones. En México el estudio de la sexualidad está prácticamente cancelado, el Ministerio de Educación no tiene ningún interés en establecer un programa de educación sexual que vaya más allá de la prevención del embarazo y de la transmisión de enfermedades. Lo tienen centrado en la mirada reproductiva y consecuentemente, limitado a cierto momento del proceso educativo.

No se logra mirar a la sexualidad como una dimensión más de la vida de las personas, que acompaña sus actividades, interrelaciones, su vida misma Creo que incluso el estudio de la sexualidad no tiene aún el reconocimiento académico necesario que de sustento al trabajo que académicos de distintas áreas realizamos. Formalmente, solo la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla cuenta con un programa de estudios de la sexualidad en la maestría, y en el Centro de Investigación y Estudios de Género de la UNAM, hay un Diplomado, como una herramienta de actualización para profesionales y activistas, sin un claro reconocimiento académico. En México, solo se celebran dos eventos académicos que contemplan a la sexualidad como un campo importante de estudio, el Encuentro de Estudios de la Sexualidad en América Latina y el Caribe, y el Congreso Internacional del Cuerpo Descifrado (aunque este es más amplio y toma a la sexualidad como uno de sus ejes), ambos se desarrollan cada dos años de manera alternada. Algunos de nuestros trabajos se discuten en otros espacios o países, como en los de masculinidad y/o de género.

Es interesante entonces, que el estudio de la sexualidad no ha sido más de interés por el feminismo acá, a pesar del incremente claro de la violencia sexual que las mujeres enfrentan. Los estudios de género han optado por orientarse al estudio de lo queer, de lo trans, más que del análisis del papel en el mantenimiento de las relaciones de dominio subordinación como se había planteado en los años 70. Además, el foco de análisis de esta línea, está muy matizado por los análisis del norte, más que un intercambio con la región latinoamericana que dé cuenta de nuestra propia realidad.

Hayo que en Brasil probablemente también se ha dado una gran prioridad al análisis de lo queer, pero el lugar de la discusión es muy amplio, prácticamente no hay universidad que no tengo un núcleo de estudio de la sexualidad, y los eventos académicos prácticamente son imposibles de seguir por el número que sucede cada año en el país. Igualmente, el interés y su desarrollo se ve en el número de participantes en éstos, que incluso rebasan el millar. En México, su limitado desarrollo hace también que la participación sea muy limitada, que exija de mucho esfuerzo para lograr que el estudiantado se entusiasme para participar. No obstante, he encontrado que en los espacios de estudios de género lejos del centro hegemónico del país se ofrecen otras miradas a este campo, si bien no constituyen un eje importante, dejan ver que existe un interés por abordar la sexualidad desde diferentes disciplinas y abordajes.

Una parte de sus nuevas investigaciones está dirigida hacia nuevas perspectivas en el análisis de las masculinidades, habiendo publicado el libro Debates sobre masculinidades, poder, desarrollo, políticas públicas y ciudadanía3. ¿Podría contarnos un poco más al respecto?

Ese texto fue resultado de la reflexión sobre las formas como las organizaciones sociales y algunos estudiosos empezaban a abordar el trabajo sobre sexualidad, y el intercambio con Connell44. Connell RW. Masculinities. Cambridge: Polity Press; 1995., que llevó a tratar de impulsar una mirada de la masculinidad como una dimensión de la estructura social y no solo en los cuerpos de los hombres. Fue una experiencia interesante que llevó a organizar varios seminarios donde se analizó el lugar de la masculinidad, por estudiosos de distintas disciplinas. Desafortunadamente, el cambio de dirección en el PUEG redujo los resultados y su Comité Editorial organizó la publicación de manera muy distinta, priorizando a los extranjeros, pero desarticulando la lógica de la discusión. Aun así, consideramos que era necesario sacarlo, ya que alguna manera se tocaban los aspectos centrales de la propuesta y me ha permitido continuar en la reflexión discusión con quienes están en este campo de estudios.

Hoy día, creo que el estudio de las masculinidades tiene una perspectiva amplia, si bien los hombres siguen siendo el foco principal de su atención, es interesante ver cómo su análisis se aborda desde distintas miradas. Creo que el trabajo que las feministas en India están haciendo me resulta el más innovador, pero el campo a nivel internacional ha tenido una importante producción y el intercambio y discusión cuenta con sus propios espacios, tanto a nivel electrónico, como de manera presencial. Hoy día pareciera que se revitalizan para tener encuentros nacionales e internacionales de manera continua. En México el estudio de la masculinidad no tiene tampoco el apoyo académico y financiero que se necesita, pero hay un grupo de estudiosos que, a pesar de estar dispersos por el país, ha tenido continuidad y creo que hace un aporte importante. Desafortunadamente, el diálogo con el feminismo es pobre.

Finalmente, en México existe un importante debate en torno al feminicidio y la violencia contra la mujer. ¿Cuáles son sus percepciones con respecto a esa discusión? ¿Qué medidas están tomando para enfrentar (desde las universidades y los movimientos sociales) este problema en su país?

La violencia contra las mujeres se ha incrementado de manera sustantiva, producto del clima general de violencia que acontece desde hace ya casi 10 años. Los números de desapariciones y feminicidios cada día en distintos lugares del país son alarmantes y difícilmente puede uno dar seguimiento para comprender los factores involucrados. No hay duda que hoy forman parte de las acciones de las organizaciones delincuentes y del paraestado, pero también que son un recurso que utilizan otros hombres para la reafirmación del control de los hombres sobre las mujeres.

En México, las políticas de género se dirigieron específicamente a las mujeres, sin tomar en cuenta la necesidad de involucrar a los hombres en el proceso. Más allá del clima de violencia, muchos hombres se sienten resentidos de no haber sido tomados en cuenta y del claro apoyo que las políticas han dado a mujeres y niñas. Tal vez sienten que no cuentan con apoyos para enfrentar la crisis económica y social que estamos viviendo y las mujeres son quienes pagan el precio.

Podríamos considerar que se ha reconocido una condición de emergencia que ha involucrado sí a las universidades y a las instancias creadas para la atención de las mujeres. Pero desafortunadamente, las propuestas para frenar esta violencia no logran cambiar la inercia. La discusión continúa en la necesidad de dar protección a las mujeres, sin abordar la condición de los hombres. Incluso, algunos sectores han identificado a los hombres como los culpables y acentuado el separatismo que prohíbe la participación de los hombres en la búsqueda de soluciones o hasta en la manifestación de solidaridad.

El gobierno de México ha hecho poco para romper con la imagen de machismo que nos ha caracterizado, y tal vez solo el mercado ha llevado a la construcción de otras formas de ser hombre, pero donde lo que prevalece es lo políticamente correcto y los micromachismos que más que resolver confunden, sobre todo a las nuevas generaciones, ya que es más difícil develar el machismo involucrado.

Referencias

  • 1
    Careaga G, organizadora. Migración LGBT a la Ciudad de México - Diagnóstico y principales desafíos México: Fundación Arcoiris; 2015.
  • 2
    Cáceres CF, Careaga G, Frasca T, Pecheny M, organizadores. Sexualidad, Estigma Y Derechos Humanos, Desafíos para el acceso a la salud en América Latina. Lima: Universidad Peruana Cayetano Heredia; 2006.
  • 3
    Careaga G, Sierra SC, organizadores. Debates sobre masculinidades, poder, desarrollo, políticas públicas y ciudadanía México: Universidad Nacional Autónoma de México; 2006.
  • 4
    Connell RW. Masculinities Cambridge: Polity Press; 1995.

Histórico

  • Recibido
    19 Jun 2017
  • Acepto
    29 Jun 2017
  • Revisado
    01 Jul 2017
  • Publicación en línea
    02 Mayo 2019
  • Publicación em número
    Abr 2019
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