CARTAS AL DIRECTOR

 

Alcoholismo en conductores de autobús

Alcoholism in bus drivers


Humberto Guanche Garcell; Carlos Martínez Quesada; Carlos E. García Ternblom; 
Francisco Gutiérrez García; Rosa Peña Sandoval

Departamento de Epidemiología Hospitalaria y Servicio de Adicciones. 
Hospital Universitario «Joaquín Albarrán», La Habana, Cuba.

 

 

Sr. Director:

La ingestión de bebidas alcohólicas es un factor de riesgo fuertemente asociado a las accidentes de tráfico, los cuales, cuando ésta es su causa, producen más lesionados y fallecidos1. Este problema es aún más importante durante la conducción profesional de vehículos, y en especial en autobús u otros medios de transporte colectivo, donde el número de individuos afectados durante accidentes de tráfico puede ser mayor.

Algunos estudios realizados a conductores de autobús han demostrado que los trastornos psiquiátricos, incluido el alcoholismo, son frecuentes como causa de muerte y discapacidad para la conducción2,3. En un estudio descriptivo de 45 conductores de autobús, realizado en la provincia cubana de Pinar del Río, el 12,5% fue considerado alcohólico, lo que constituyó una alarma por la falta de antecedentes sobre el tema en el país. Motivados por la ausencia de estudios nacionales sobre la frecuencia de alcoholismo en conductores de autobús, y la conocida asociación alcohol-accidentes en el país, se decidió realizar un estudio con el objetivo de determinar la prevalencia de alcoholismo en conductores de autobús de Ciudad de La Habana.

Realizamos, en el período enero-abril de 2004, un estudio descriptivo transversal de los conductores de 8 entidades dedicadas al transporte de pasajeros de La Habana. Éstas contaban con 694 conductores, de los cuales fueron seleccionados por muestreo simple aleatorio 367, considerando los siguientes indicadores de la muestra: prevalencia previa 20,0%, precisión = 2,81, Z = 95%.

La totalidad de los conductores fueron informados previamente de las características y los propósitos del estudio, se registró la edad de los seleccionados y se les aplicó el cuestionario MALT (Münchner Alkoholismus Test)4.

Se determinaron las frecuencias de conductores alcohólicos, aquellos con riesgo de alcoholismo y los no alcohólicos, así como los intervalos de confianza (IC) del 95%. Además, se determinó la edad media [desviación estándar (DE)] de los conductores.

La totalidad de los conductores evaluados fueron del sexo masculino y tuvieron una edad de 48,6 (8,3) años (edad mínima, 29 años; edad máxima, 66 años).

El 23,4% (IC del 95%, 19,1-27,8) de los conductores fue considerado alcohólico, el 30,5% (IC del 95%, 25,8-35,2) con riesgo de alcoholismo y el 46,0% (IC del 95%, 40,9-51,1) no alcohólico.

A diferencia de otras ciudades, el medio predominante de transporte de la población de la capital de Cuba es el transporte urbano mediante autobús, lo que acentúa la importancia de los resultados obtenidos, especialmente si consideramos las importantes implicaciones sociales y económicas que tiene la ingestión de bebidas alcohólicas en los conductores1,5. En Cuba los accidentes, fundamentalmente los de tráfico, constituyen la quinta causa de mortalidad y tercera causa de años de vida potencial perdidos de la población, además de generar importantes pérdidas económicas.

Las personas con consumo perjudicial-dependencia y trastornos inducidos por el alcohol (demencia-delirio y trastornos psicopáticos) no poseen unas aptitudes adecuadas para conducir y, según las regulaciones nacionales, no se les puede otorgar o prorrogar el permiso de conducción. Ello ha conllevado la elaboración de normas que establecen la realización de pruebas de alcohol y drogas para renovar la licencia de conducción en muchos países, con especial para los conductores que ocupan posiciones sensibles a la seguridad, entre los cuales se encuentran los conductores de autobús.

La metodología vigente en Cuba para el examen preventivo y periódico de los conductores de vehículos a motor no incluye, al menos de forma expícita, el alcoholismo entre las incapacidades para la conducción, aunque sí menciona entre las alteraciones psiquiátricas los síndromes cerebrales agudos y subagudos. Igualmente, no se establecen como obligatorios, en la totalidad de los conductores, la aplicación de cuestionarios u otros métodos diagnósticos para el alcoholismo.

Los resultados obtenidos han mostrado la magnitud del problema en los conductores de autobús, que tiene implicaciones sobre la calidad y la expectativa de vida de la población cubana. Consideramos que es necesario revisar las metodologías de evaluación médica de los conductores de vehículos, y en particular de los conductores profesionales, en el contexto de un programa integral de prevención de accidentes de tránsito.

 

Bibliografía

1. Hingson R, Winter M. Epidemiology and consequences of drinking and driving. Alcohol Res Health. 2003;27:63-78.

2. Lin SK, Lee CH, Pan CH, HU WH. Comparison of the prevalence of substance use and psiquiatric disorders between govement-and-self-employed comercial drivers. Psychiatry Clin Neurosci. 2003;57:425-31.

3. Michaels D, Zoloth SR. Mortality among urban bus drivers. Int J Epidemiol. 1991;20:399-404.

4. Ayerbe García-Monzón L, Pérez-Piñar López M, Díaz Díez-Picazo L, Salguero Molpeceres O. Detección en atención primaria del consumo de alcohol. Jano. 2003;65:82-5.

5. Blincoe L, Seay A, Zaloshnja, Miller T, Romano E, Luchter S, Spicer R. The Economic Impact of Motor Vehicle Crashes, 2000. National Highway Traffic Safety Administration. Report N.o DOT HS 809-446, mayo 2002.

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