ORIGINAL

 

Noticias de prensa sobre errores clínicos y sensación de seguridad al acudir al hospital

News items about clinical errors and safety perceptions in hospital patients

 

 

José Joaquín Miraa,b, Mercedes Guilabertb, Lidia Ortízc, Isabel María Navarrob, María Virtudes Pérez-Joverb y Jesús María Aranazd,e

aCentro de Salud Hospital-Plá, Departamento de Salud 17, Alicante, España
bDepartamento de Psicología de la Salud, Universidad Miguel Hernández, Elche, Alicante, España
cDepartamento de Matemática y Estadística Operativa, Universidad Miguel Hernández, Elche, Alicante, España
dDepartamento de Salud Pública, Historia de la Medicina y Obstetricia, Universidad Miguel Hernández, Elche, Alicante, España
eHospital General Universitario de Alicante, España

Este proyecto fue financiado por una ayuda a la investigación de la Escuela Valenciana de Estudios de Salud, referencia 005/2007, y por el proyecto FIS de referencia PI06/90043.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Objetivo: Analizar el tratamiento informativo que realiza la prensa de los errores clínicos y su influencia en los pacientes.
Métodos: Estudio cualitativo y cuantitativo. Primero, análisis de contenido de las noticias publicadas en 6 periódicos entre abril y noviembre de 2007. Segundo, encuesta a 829 pacientes de 5 hospitales de 4 comunidades autónomas.
Resultados: Se analizan 90 casos que generan 128 noticias, con una media de 16 impactos mensuales. En 91 (71,1%) se contrastó la fuente. En 78 (60,9%) apareció el autor. El impacto de las noticias fue de -4,86 puntos (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: -4,15-5,57). En 59 casos (57%) se atribuye el error al sistema, en 27 (21,3%) a los profesionales y en 41 (32,3%) a ambos. Ni el número de columnas (p=0,702), ni la inclusión de postitular (p=0,195), ni el apoyo gráfico (p=0,9) se mostraron relacionados con las consecuencias del error. De 829 pacientes, 515 (62,1%; IC95%: 58,8-65,4%) afirmaron haber visto u oído recientemente noticias sobre errores clínicos en prensa, radio o televisión. La percepción de seguridad disminuye cuando coinciden la preocupación por ser víctima de un error clínico y el impacto reciente de noticias sobre errores en la prensa (
c2=15,17; p=0,001).
Conclusiones: Todas las semanas aparece alguna noticia sobre errores clínicos en algún medio. El tratamiento en el periódico de las denuncias de supuestos errores es similar al de las noticias sobre sentencias judiciales por negligencia con daño irreparable. Las noticias sobre errores generan inseguridad en los pacientes. Es aconsejable crear espacios de encuentro entre periodistas y profesionales sanitarios.

Palabras clave: Seguridad del paciente. Prensa escrita. Errores clínicos.


ABSTRACT

Objective: To analyze how news items about clinical errors are treated by the press in Spain and their influence on patients.
Methods: We performed a quantitative and qualitative study. Firstly, news items published between April and November 2007 in six newspapers were analyzed. Secondly, 829 patients from five hospitals in four autonomous regions were surveyed.
Results: We analyzed 90 cases generating 128 news items, representing a mean of 16 items per month. In 91 news items (71.1%) the source was checked. In 78 items (60.9%) the author could be identified. The impact of these news items was -4.86 points (95% confidence interval [95%CI]: -4.15-5.57). In 59 cases (57%) the error was attributed to the system, in 27 (21.3%) to health professionals, and in 41 (32.3%) to both. Neither the number of columns (p=0.702), nor the inclusion of a sub-header (p=0.195), nor a complementary image (p=0.9) were found to be related to the effect of the error on safety perceptions. Of the 829 patients, 515 (62.1%; 95%CI: 58.8-65.4%) claimed to have recently seen or heard news about clinical errors in the press, on the radio or on television. The perception of safety decreased when the same person was worried about being the victim of a clinical error and had seen a recent news item about such adverse events (
c2=15.17; p=0.001).
Conclusions: Every week news items about clinical errors are published or broadcast. The way in which newspapers report legal claims over alleged medical errors is similar to the way they report judicial sentences for negligence causing irreparable damage or harm. News about.

Key words: Patient safety. Newspapers. Medical mistakes.


 

Introducción

Actualmente, las estrategias para fomentar una cultura de seguridad clínica buscan implicar también a los pacientes1,2. La prensa, que siempre se ha mostrado interesada por los temas sanitarios3 y que tiene capacidad para generar opinión, se espera que contribuya a esa cultura de seguridad clínica4,5.

La confianza de los pacientes en los profesionales, y su percepción del riesgo, son clave para favorecer la seguridad6. Sin embargo, los datos sugieren que las noticias sobre errores clínicos no siempre se tratan apropiadamente7.

Sabemos que los pacientes se muestran preocupados por su seguridad clínica8,9, y que en España6, en línea con otros estudios10-14, entre un 9% y un 17% de los pacientes informan haber sufrido un efecto adverso.

El Eurobarómetro9 estima en un 78% el porcentaje de europeos que afirman haber visto u oído noticias en prensa, televisión o radio, sobre errores médicos. El número de españoles que leen o escuchan con frecuencia noticias sobre errores es del 48%15 (con un 13% que dicen verlas u oírlas a menudo). En un estudio con pacientes dados de alta, un 60% dijeron recordar noticias recientes sobre errores clínicos6. Habitualmente, los pacientes consideran que se trata de negligencias o imprudencias16, y por lo que sabemos, reducen su confianza en los profesionales sanitarios17.

El estudio ENEAS18, en España, ha estimado la tasa de efectos adversos en los hospitales en el 8,4% (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 7,7-9,1%). El estudio APEAS19, realizado en atención primaria, encontró una tasa de efectos adversos por consulta del 11,18‰ (10,52-11,85‰). La mayoría tienen consecuencias leves para los pacientes, pero en 1 de cada 4, aproximadamente, las consecuencias son graves20-22.

Aunque el papel de los medios en la comunicación social es clave a la hora de dar a conocer estas informaciones, no se ha analizado el tratamiento que los periódicos dan a las noticias sobre errores clínicos, ni el impacto de estas noticias en los pacientes.

El objetivo de este estudio fue analizar cómo se tratan en la prensa escrita las noticias sobre errores clínicos, describir su frecuencia y, finalmente, comprobar si influyen en la sensación de seguridad de quienes acuden a un hospital.

 

Método

Se trata de un estudio realizado en 2 fases, en el cual se aplican técnicas cualitativas y cuantitativas. Primero, mediante técnicas de análisis de contenido se diseñó un procedimiento para capturar y analizar noticias de prensa sobre supuestos errores clínicos, para después aplicarlo y analizar las noticias sobre errores publicadas entre abril y noviembre de 2007. Segundo, se encuestó a pacientes en el momento de ser dados de alta para conocer si recordaban haber visto u oído (prensa escrita, radio o televisión) recientemente noticias sobre errores, y preguntarles qué probabilidad había de que sufrieran un error con consecuencias graves en un futuro ingreso en el hospital.

En la primera fase del estudio se rastrearon noticias en ABC, El País y El Mundo (ediciones con noticias nacionales y del ámbito de la Comunidad Autónoma Valenciana), Levante, Diario Información y La Verdad (ediciones con contenidos fundamentalmente de ámbito provincial).

La decisión de centrarse únicamente en noticias de prensa escrita se basó en las dificultades para analizar las de radio y televisión, y en el hecho de que, en muchas ocasiones, este tipo de noticias aparecen primero en la prensa escrita y, en función de su notoriedad, saltan a la radio y la televisión. Los medios analizados se seleccionaron por ser los de mayor tirada en nuestra zona23.

Para capturar las noticias de prensa se recurrió a la herramienta Seguired, un programa informático que permite rastrear todas las noticias publicadas en la prensa según una serie de descriptores. En un estudio piloto identificamos, como primer paso, el tipo de noticias habituales en la prensa que pueden considerarse relacionadas con el objeto de la investigación, y delimitamos los descriptores más eficientes: "errores médicos, negligencias o mala praxis, denuncias, quejas de pacientes o indemnizaciones por sentencia judicial a satisfacer a pacientes o familiares". Para asegurar la validez de la estrategia de búsqueda, y para el período indicado, se realizó en paralelo el rastreo de noticias en los medios tanto manualmente (revisión sistemática de las versiones escritas de los periódicos) como mediante Seguired (procedimiento mecanizado).

Con la estrategia de búsqueda definida para la aplicación informática Seguired se localizaron, para el período de abril a junio de 2007, 45 noticias. Por revisión manual sistemática en biblioteca se localizaron 43 noticias publicadas. En concreto, la diferencia se debió a una noticia publicada en El País y una noticia publicada en Diario Información. En abril aparecieron publicadas en total 5 noticias, en mayo 18 y en junio 22. En cuanto a la confirmación de los descriptores de búsqueda, en 13 (28,89%) casos la noticia aludía a "denuncias de los pacientes", en 9 (20%) a "indemnizaciones a pacientes", en 8 (17,78%) a "mala praxis", en 7 (15,55%) a "negligencia médica", en 6 (13,33%) a "errores médicos" y en 2 (4,44%) a "quejas de pacientes".

Para aplicar la técnica del análisis de contenido24 se definieron a priori 4 categorías de análisis que daban lugar a 14 características que permitían describir las noticias. Estas categorías y aspectos fueron revisados por 2 profesionales sanitarios del ámbito de la calidad y la seguridad clínica, y por 2 profesionales de la comunicación que sugirieron algunos cambios concretos. Las categorías consideradas fueron:

1. Aspectos formales: estructura y presentación

• Existencia de pretitular, postitular, fotografía o destacando la noticia con varias columnas

• Cuadrante

• Día de la semana.

2. Autoría:

• Si aparece nombre o iniciales de quien redactó la noticia

• Fuente y si ésta ha sido contrastada.

3. Contenido de la noticia: errores, negligencias, quejas/reclamaciones o demandas/denuncias.

4. Magnitud supuesta del impacto: para la imagen del sistema sanitario y del centro/profesional implicado, independientemente de la veracidad de la información aparecida. Escala de intervalo de 4 categorías: muy grave (óbito del paciente: 10 puntos), grave (negligencia según fallo judicial, según daño al paciente e indemnización: entre -8 y -6 puntos), leve (cuando existe denuncia o querella por lesión, pero no hay fallo judicial: entre -4 y -2) y muy leve (queja o reclamación sin que se haya interpuesto denuncia: valor 0).

Para validar esta herramienta (categorías claramente excluyentes, asignación fiable de ponderaciones), 2 jueces codificaron y evaluaron 30 noticias seleccionadas al azar. Se consideró un alto grado de acuerdo cuando el valor de kappa osciló entre 0,80 y 1,00.

En todos los casos, menos en el de si la fuente fue contrastada (kappa=0,783; p<0.001), el grado de acuerdo entre jueces fue alto: ámbito de difusión (kappa=0,949; p<0,001), alcance de la noticia (profesionales, centro, sistema sanitario) (kappa=0,854; p<0,001) y magnitud del impacto (kappa=0,952; p<0,001).

Una vez validada la herramienta se procedió a codificar y valorar las noticias publicadas. Adicionalmente, mediante chi cuadrado, t-test y ANOVA se analizaron las diferencias en el supuesto impacto de la noticia en función de variables de presentación. Para la aplicación de los estadísticos se consideraron los requisitos de homocedasticidad de varianzas y de normalidad. Finalmente, se comparó de forma cualitativa el tratamiento otorgado a las mismas noticias en diferentes medios.

En la segunda fase del estudio se encuestó a 1.073 pacientes dados de alta en 5 hospitales de 4 comunidades autónomas (error muestral del 2,7%; p=0,7; a=95%). Se les preguntó si habían visto u oído recientemente en prensa escrita, radio, televisión o internet, alguna noticia sobre errores clínicos; si les preocupaba, cuando acudían a una consulta, que el médico cometiera un error (estado de alarma); y la probabilidad que creían tener de sufrir un error médico con consecuencias graves al acudir de nuevo al hospital (sensación de seguridad). En 2 hospitales se preguntó adicionalmente por la confianza que tenían en el hospital, los médicos y los enfermeros. Estas preguntas se habían puesto a prueba en un estudio previo6, verificando su comprensión.

La selección de los pacientes se realizó mediante muestreo sistemático entre todas las altas en los 30 días anteriores a la encuesta. Se definieron como criterios de exclusión la edad menor de 16 años, que el paciente presentara un trastorno cognitivo que le incapacitara para comprender las preguntas, y una afectación de la movilidad que le impidiera responder.

Se utilizó el estadístico chi cuadrado (recurriendo a la corrección de Yates en el caso de tabla 2×2) para analizar los resultados entre variables, considerando sexo, edad y alerta ante un error (preocupación habitual por sufrir un error cuando acude a consulta) como variables de ajuste. En todos los casos se adoptó el valor de p<0,05 para considerar la existencia de diferencias estadísticamente significativas.

 

Resultados

En la primera fase del estudio se analizaron, en total, 90 casos de errores (o supuestos errores clínicos) que habían generado 128 noticias en los periódicos. 46 publicadas en El País (35,9% del total), 29 en ABC (22,7%), 11 en El Mundo (8,6%), 22 en Levante (17,2%), 14 en Diario Información (10,9%) y 6 en La Verdad (4,7%). Ello significa que el lector habitual de El País recibe una media mensual de 6 noticias sobre errores, 4 el lector de Levante, 2 el lector de El Mundo, 2 el lector de Diario Información y 1 el lector de La Verdad (tabla 1).

En 91 (71,1%) noticias se contrastó la fuente. En 78 (60,9%) aparecía identificado el periodista, bien por su nombre o por sus iniciales. Aunque cada medio tiene una estructura, la mayoría de las noticias sobre errores aparecieron en la sección de Sociedad (27; 21,1%). Cincuenta y cinco (43%) se publicaron en las páginas de información nacional, 42 (32,8%) en las páginas autonómicas, 27 (21,1%) en las de información provincial y 4 (3,1%) en las de información internacional.

Noventa y cinco (74,2%) noticias aparecieron entre semana y 33 (25,8%) en fin de semana. Las noticias se localizaban en cualquiera de las 2 páginas (izquierda o derecha), y 65 (50,8%) ocupaban menos de media página, 43 (33,6%) media página y 20 (15,6%) una página entera.

Sólo 8 (6,3%) noticias aparecieron con pretitular. El titular iba seguido de un postitular en 78 noticias (60,9%). Aparecieron acompañadas de una fotografía 56 noticias (43,8%). Sesenta (46,8%) ocupaban 4 o 5 columnas.

Al analizar el contenido de las noticias se observa que en la descripción de lo sucedido se recurre habitualmente a hablar de negligencias médicas, errores médicos, mala praxis y quejas o denuncias de los pacientes; pocas veces se describe como imprudencia o como efecto adverso. La tendencia general es que tanto el titular como el contenido de la noticia se limiten a una descripción de los hechos (p. ej., "La familia de una anciana denuncia que el hospital retrasa al lunes el tratamiento de una grave úlcera detectada un viernes", "Un vecino de 64 años muere tras sufrir un ataque al corazón en la calle", "Su familia denuncia que se equivocan de paciente mientras el centro niega el error"). No obstante, en muchos casos esta descripción busca llamar la atención del lector (p. ej., "…vejar a una paciente" frente a "… pedir a una paciente que se introdujera una berenjena en la vagina"; o "…causa lesión" frente a "… dejó tetrapléjica a una paciente"). Pocas noticias alcanzan notoriedad y tienen seguimiento en días posteriores (normalmente más ligadas al número de personas afectadas). En el período analizado, las de mayor impacto fueron "las sedaciones de Leganés", "el caso Maeso" y "acusación de negligencia en Corporación Dermoestética". Las principales diferencias en el tratamiento de las noticias se encuentran en la importancia (tamaño del titular, número columnas o presencia de apoyo gráfico) que los medios otorgan a cada una (tabla 2). En este caso, no encontramos diferencias en el día en que aparece la noticia, pero sí en el formato de su presentación.

El valor medio de la escala fue de -4,86 puntos (IC95%: -5,57-4,15), con una mediana de -4,00 y una moda igual a 0. En 59 noticias (46,5%) se consideró fallo del sistema, en 27 (21,3%) fallo humano y en 41 (32,3%) se atribuyó a ambos. El impacto social negativo de la noticia era algo menor cuando el error se atribuía al sistema (tabla 3), aunque sin alcanzar significación estadística (F=0,43; p=0,653). No se hallaron diferencias en la frecuencia con que aparecen publicadas noticias sobre negligencias con fatal resultado o quejas/reclamaciones con daño reparable, en función de que aparezcan publicadas entre semana o en fin de semana (c2=3,31; p=0,346). El número de columnas a que aparece la noticia no se relacionaba con las consecuencias en el paciente objeto del error (ya sea con sentencia judicial o denunciado por el paciente o familiares) (c2=1,41; p=0,702). La incorporación de postitular a la noticia no se relacionaba con su impacto social (T-test=-1,304; p=0,195), y tampoco la incorporación de apoyo gráfico (T-test=0,126; p=0,9) (tabla 3).

 

No todos los medios se hacen eco de las mismas noticias. Se encontraron diferencias significativas en el impacto social de las noticias publicadas en los diferentes medios: La Verdad -7,83, Diario Información -6,64, El País -5,13, ABC -4,59, El Mundo -4,55, y Levante -2,86% (F=2,48; p=0,035) (tabla 3).

En la segunda fase, de los 1073 pacientes que contestaron la encuesta, un 50,9% eran mujeres. El 44,6% tenía menos de 40 años, el 28,4% entre 40 y 60 años, y el 27,1% más de 60 años.

El 61,9% (IC95%: 59,0-64,8) de los pacientes dijeron haber visto u oído recientemente noticias sobre errores clínicos. Un 8,4% (IC95%: 6,7-10,2%) creía que tenía una alta probabilidad de sufrir un error con consecuencias graves si volvía a ingresar en el hospital.

Los pacientes que habían declarado haber visto u oído noticias sobre errores eran los que creían que tenían mayor probabilidad de sufrir un error si volvían a ingresar en el hospital (tabla 4) (c21,2=20,91; p=0,0001); y también eran los que tenían menos confianza en el hospital (c21,1=4,28; p=0,03) y en los médicos (c21,1=4,10; p=0,043). Aunque mostraban menos confianza en los enfermeros, las diferencias no alcanzaron significación estadística (c21,1=0,57; p=0,45) (tabla 5). Los datos siguen la misma tendencia cuando se consideran las variables de ajuste edad y sexo. En cambio, cuando el paciente ya está previamente en estado de alerta ante la posibilidad de sufrir un error, el hecho de leer u oír noticias de errores incrementa su sensación de inseguridad (c21,2=14,59; p=0,001) (tabla 6).

 

Discusión

Las noticias sobre errores clínicos que aparecen en la prensa logran rápidamente notoriedad si llaman la atención del lector25. Pese al papel de la prensa en la génesis de opinión pública, no es mucha la investigación sobre su influencia en la percepción de seguridad clínica que tienen los ciudadanos, siendo éste un tema relevante según se desprende de los estudios que revelan, por ejemplo en Canadá, que un 48% de los ciudadanos declaran tener como principal fuente de información sobre errores clínicos a la prensa14, o los datos de este estudio, según los cuales 6 de cada 10 encuestados recuerdan haber visto alguna noticia sobre errores clínicos en los medios.

En general, están aumentando las noticias en la prensa sobre errores clínicos4, al tiempo que hay menos tolerancia ante el error que un profesional competente y razonable pudiera cometer como fruto del azar26. Este estudio pone de relieve que un lector habitual de periódicos en España se encontraría, de media, entre 2 y 10 noticias sobre errores al mes, en función de si lee a diario un periódico de tirada nacional y otro local, o sólo uno local.

La vida de los medios está marcada por la actualidad y por la necesidad de atraer a los lectores. Esto condiciona los titulares, y aunque la tendencia general, tanto en éste como en otros estudios4, es que se procura describir el contenido de la noticia sin tomar partido, en la práctica hay coincidencia en que suelen aportar información que confunde al lector (p. ej., se presentan datos parciales, incompletos o sin aportar explicaciones adicionales que permitan entender las limitaciones de los hallazgos científicos27). A diferencia de otros estudios, en los cuales los errores se atribuyen más a los profesionales7, en este caso se ha comprobado que en 3 de cada 10 noticias se atribuye el error a fallos del sistema.

Lo que hoy es noticia podría no haberlo sido otro día; manda la actualidad. Las noticias de prensa tienen límites de palabras y extensión, lo que complica la labor del periodista. En uno de los escasos estudios sobre el tratamiento que la prensa española hace de las noticias científicas, en este caso sobre alimentos transgénicos, se observó que las más sensacionalistas lograban mayor impacto que las científicamente más correctas28. Aunque el caso de la seguridad clínica es diferente, en este estudio destaca que sólo el 56% de todas las noticias analizadas se hacen eco de errores clínicos probados.

Si atendemos a las recomendaciones de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), en su declaración de Sevilla29 de octubre de 2007, el trabajo de los informadores debería acomodarse a una serie de principios (profesionales y éticos), entre los que cabe citar la identificación de las fuentes informativas, contrastar las noticias y distinguir lo que es información sobre hechos contrastables de lo que es opinión. En la mayoría de las noticias analizadas, la información ha sido contrastada (cuenta con varias fuentes de información). En una elevada proporción, también, se identifica al periodista autor de la noticia. Los titulares son, en su mayoría, descriptivos, y llevan una pequeña introducción a la noticia para despertar la curiosidad del lector, en línea con lo sugerido por otros estudios4,7. No obstante, este estudio pone de manifiesto que las noticias sobre consecuencias más graves para el paciente tienen el mismo tratamiento mediático (número de columnas, acompañamiento gráfico, extensión o pretitular y postitular) que la denuncia o la queja sin confirmación de un paciente. Ambos datos parecen justificar el recelo que los profesionales muestran hacia la prensa y su crítica sobre cómo tratan estas noticias los periódicos, y confirman que, por el momento, no contribuyen a construir una cultura de seguridad7.

Los resultados de la segunda fase del estudio ponen de manifiesto que la sensación de riesgo de sufrir un error clínico aumenta especialmente cuando coinciden un estado de alerta activado en el paciente por si su médico se equivoca y haber leído, visto u oído hace poco tiempo la noticia de un error clínico. Esta sensación va pareja a una pérdida de confianza en los profesionales y los hospitales. Esta relación se produce por igual en mujeres y varones, y tanto en personas de edad avanzada como en jóvenes.

Nuestro estudio no permite establecer una relación de causa-efecto, y tampoco se diseñó para averiguar el impacto de una determinada noticia (o un determinado tipo de noticias), entre otras razones por cuestiones de oportunidad y ética, pero destaca el papel de la prensa a la hora de generar opinión y la importancia de respetar el código deontológico cuando se redactan estas noticias25.

No disponemos de información adicional sobre características de personalidad u otras variables de los pacientes que pudieran influir en los resultados, pero la tendencia de los datos nos debe hacer pensar que, efectivamente, una mayor colaboración entre prensa y sistema sanitario es algo que no debe descartarse para contribuir a consolidar una cultura de seguridad clínica. En este sentido, parece que las unidades o servicios de comunicación de que se han ido dotando los hospitales y las áreas de salud en los últimos años podrían desempeñar un importante papel.

Este estudio, de corte descriptivo, supone un primer intento por analizar la influencia de la prensa en la percepción de seguridad clínica que tienen los ciudadanos. Su importancia viene dada por el número de personas que recuerdan haber visto noticias sobre errores clínicos en los medios, si bien presenta limitaciones. En primer lugar, el alcance del estudio no ha incluido si el contenido de la noticia da cuenta de lo sucedido de forma fiable, aunque se ha llegado a afirmar que casi tres cuartas partes de las noticias de prensa sobre temas sanitarios sobrevaloran la capacidad terapéutica de las intervenciones y minimizan sus posibles daños30. Tampoco podemos precisar el número de lectores que han visto cada una de las noticias. Algunos ejemplares no llegan a sus destinatarios y otros serán leídos por más de un lector. Los datos disponibles hacen referencia únicamente a la tirada de cada medio en su ámbito de difusión, que oscila entre 300.000 y 450.000 ejemplares para los periódicos de tirada nacional y alrededor de los 40.000 ejemplares para los locales. Otra limitación es que desconocemos el tratamiento de las noticias sobre errores clínicos y la influencia de otros medios como la televisión y la radio. Por tanto, estos resultados no pueden generalizarse a estos medios. Por último, pese a la selección al azar de los encuestados y su diversa procedencia, no cabe duda de que ciertas características de personalidad del lector podrían influir en el resultado, y en futuros estudios cabría incluirlas.

Quizás la conclusión más importante del estudio es la necesidad de encontrar espacios de encuentro entre periodistas y profesionales sanitarios para incrementar la confianza mutua y, de paso, trasladar una información objetiva sobre la seguridad que ofrece el sistema sanitario.

 

Contribución de autoría

J. Mira, V. Pérez-Jover y J. Aranaz son responsables del diseño del estudio. M. Guilabert, I. Navarro y L. Ortiz realizaron la categorización de las noticias, las bases de datos y los análisis de resultados. J. Mira, V. Pérez-Jover y J. Aranaz interpretaron los resultados y redactaron el primer borrador. Todos los autores aportaron ideas, interpretaron los hallazgos y revisaron los borradores del manuscrito. Todos los autores aprobaron la versión final. J. Mira, V. Pérez-Jover y J. Aranaz han supervisado todos los aspectos de su realización.

 

Agradecimientos

A Lucas Mira, que realizó la búsqueda de noticias. A Verónica Ramírez, que catalogó el contenido de las noticias. A Emilio Ignacio y Antonio García, que facilitaron el reclutamiento de los pacientes. Y a S. Lorenzo, M. Ziadi y J. Vitaller, que ayudaron a la correcta redacción de las preguntas realizadas a los pacientes.

 

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(J.J. Mira)

Recibido 9 Febrero 2009
Aceptado 19 Mayo 2009

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