ORIGINAL

 

Posicionamiento de padres y madres ante el consumo de alcohol en población de 12 a 17 años en el ámbito urbano de seis Comunidades Autónomas

Parent's positioning towards alcohol consumption in 12 to 17 years old adolescents from six urban areas in Spain

 

 

Joan Carles March Cerdá, María Ángeles Prieto Rodríguez, Alina Danet, Ainhoa Ruiz Azarola, Noelia García Toyos y Paloma Ruiz Román

Escuela Andaluza de Salud Pública, Granada, España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Objetivos: Conocer las opiniones de padres y madres de zonas urbanas sobre el consumo de alcohol en menores y analizar su posicionamiento respecto a las medidas reguladoras existentes.
Material y métodos: Estudio cualitativo de seis grupos focales con 42 padres y madres de adolescentes de 6 Comunidades Autónomas, respetando la diversidad sociocultural. La parte cuantitativa consiste en un cuestionario en escala 1-10 sobre la aceptación de las medidas reguladoras del consumo de alcohol en menores, calculando medias y desviación típica.
Resultados: Padres y madres no consideran un problema el consumo de alcohol de sus hijos/as, siempre que sea moderado y relacionado con el ocio. El hábito se normaliza en un contexto social y cultural permisivo. El consumo depende de factores externos (la presión social o del grupo de pares) e internos (los familiares). La intervención paterna se inclina hacia imponer la autoridad, las madres prefiriendo la vía de la comunicación y educativa. La labor de los profesores se considera adecuada, sobre todo cuando se les atribuye funciones en la educación integral del alumno, no sólo como transmisor de conocimientos. Sin embargo, los padres y las madres consideran que las instituciones públicas y las autoridades son en parte culpables de la desinformación y de las escasas alternativas de ocio juvenil, así como de no asegurar el cumplimiento de las normas vigentes. En cuanto a las medidas legales, tiene buena aceptación la prohibición de la venta de alcohol y de la publicidad.
Conclusiones: Padres y madres tienen conciencia del consumo de alcohol en sus hijos/as, pero tienden a normalizar el problema. Desarrollan estrategias diferentes de actuación y, en general, aprueban las medidas reguladoras existentes.

Palabras clave: Consumo de bebidas alcohólicas. Conducta del adolescente. Padres.


ABSTRACT

Objectives: To determine the opinions of urban parents on alcohol drinking in teenagers and their positioning regarding the legal restrictive measures.
Material and methods: We performed a qualitative study of six focal groups including 42 mothers and fathers of adolescents from six different Spanish regions and from diverse social strata. The quantitative part of the study consisted of a 1-10 scale questionnaire, measuring parents' acceptance and opinion about legal measures restricting underage drinking. Means and standard deviation were calculated.
Results: Parents did not consider adolescent alcohol drinking to be a problem so long as it was moderate and leisure time-related. The social and cultural context was permissive with the alcohol consumption. Alcohol intake depended on both external (social pressure) and internal (family) factors. Fathers' preferred to exercise authority, while mothers preferred communication and education skills. Parents approved of teachers' interventions, especially when based on the student's overall education and not restricted to knowledge transmission. Public institutions and authorities were held responsible for adolescents' lack of information, the scarcity of leisure-time alternatives and for not ensuring compliance with current regulations. Parents approved restrictions regarding the sale and advertising of alcohol.
Conclusions: Parents recognize adolescent alcohol drinking as a problem and tend to deal with it. Parents use distinct intervention strategies and generally approve legal measures.

Key words: Alcohol drinking. Adolescent behavior. Parents.


 

Introducción

El consumo de alcohol en nuestra sociedad es una constante insertada en los hábitos sociales. Pese a ser visto con normalidad y permisividad, es un problema de primera magnitud1 que conlleva importantes consecuencias en la transmisión de las pautas de ingestión, en el aprendizaje social del consumo, sobre todo entre los más jóvenes.

Los adolescentes representan el grupo de edad de especial riesgo, dadas su vulnerabilidad y tendencia a dejarse influenciar por el entorno. El comportamiento imitativo, la influencia ejercida por el grupo de pares y la necesidad de desinhibición, unidos a la desinformación, la baja percepción del riesgo, el fácil acceso y la falta de alternativas, convierten el consumo de alcohol en la principal actividad de diversión de los jóvenes2. Además de representar un peligro directo para la salud, el alcohol conlleva deficiencias cognitivas (fracaso escolar, bajo rendimiento laboral) y se asocia a conductas agresivas, delictivas y sexuales de riesgo3. Estudios recientes sitúan la media de edad de inicio en el consumo de alcohol alrededor de los 12-13 años, y revelan que más del 70% de los adolescentes beben alcohol con cierta frecuencia, principalmente los fines de semana4-6.

Asumir el consumo de alcohol como un problema por solventar, es el primer paso en la correcta toma de decisiones emergentes tanto del ámbito normativo/público como del familiar, escolar o sanitario. Estas formas de intervención integral incorporan el papel de padres y madres, profesores y personal especializado (médicos, enfermeros, psicólogos) al modelo legal impuesto desde las autoridades pertinentes. Según los últimos datos disponibles del Observatorio Español sobre Drogas7, un 73,7% de los adolescentes reciben información de sus padres y madres sobre el consumo de alcohol.

Estudios cuantitativos recientes sobre la conexión entre la socialización familiar y el consumo de alcohol demuestran que el consumo está directamente mediatizado por el sistema familiar y sus características8. Las relaciones paterno-filiales infieren en la conducta de los jóvenes, al mismo tiempo que las estrategias educacionales y relacionales de los progenitores condicionan la buena comunicación y la confianza mutua. Los padres son para los jóvenes uno de los principales interlocutores, fuente de información y apoyo9. En los hogares indulgentes y tolerantes, los hijos registran mejores resultados en su autoestima y comportamiento positivo, frente a las familias autoritarias10. Se puede decir, por tanto, que la relación afectiva y de apego puede prevenir las conductas antisociales de los hijos, incluido el consumo de drogas, tabaco y alcohol11. El acercamiento hacia la postura paterna/materna no debe reducirse a la cuantificación, sino enriquecerse mediante un análisis cualitativo que refleje puntos de vista personales y ofrezca un espacio de expresión para los participantes. De esta manera, el conocimiento de las opiniones de padres y madres sobre el consumo de alcohol entre sus hijos/as ofrecerá las claves de la comprensión de este fenómeno social complejo y podrá orientar las decisiones políticas sobre la implantación de medidas reguladoras.

El objetivo de este estudio fue conocer el discurso social predominante entre los padres y madres de adolescentes de zonas urbanas, sobre el consumo de alcohol de sus hijos/as. Como objetivos específicos nos planteamos conocer las opiniones sobre la gravedad y la extensión del problema, las creencias acerca del papel de cada agente social en la persistencia del problema, la valoración del consumo de alcohol de su hijo/a y su papel como padre/madre. Así mismo, se analizó el grado de acuerdo de padres y madres con la implantación y el nivel de polémica social de medidas relacionadas con la accesibilidad del alcohol para los adolescentes, con sanciones por consumo y con la publicidad del alcohol.

 

Material y métodos

El estudio combinó metodología cualitativa y cuantitativa. Se desarrolló en el ámbito nacional, durante los meses finales del año 2007, con 42 padres y madres de adolescentes de seis Comunidades Autónomas: Andalucía (Granada), Cataluña (Barcelona), comunidad valenciana (Valencia), comunidad de Madrid (Madrid), Islas Baleares (Palma de Mallorca) y Navarra (Pamplona) (tabla 1). La selección se realizó según los siguientes criterios: 1) elección de comunidad autónoma basada en la representatividad geográfica (norte, sur, centro, este e islas); 2) distribución de estudiantes en los centros de enseñanzas secundarias (se incorporaron al estudio las tres comunidades con más proporción de estudiantes --Andalucía, comunidad de Madrid y Cataluña--, una comunidad con un porcentaje medio de estudiantes --Comunidad Valenciana-- y dos con un número reducido de estudiantes --Islas Baleares y Navarra)7; 3) núcleos urbanos: no se incluyeron en el estudio participantes de áreas rurales; 4) tipo de formación reglada: una vez elegidas las ciudades que iban a estar representadas en el estudio, se listaron los tipos de enseñanza reglada en que se podían formar los/as hijos/as de 12 a 18 años: ESO, bachillerato, formación profesional, programas de iniciación profesional y garantía social; 5) centros educativos: para cada una de estas categorías se eligieron por muestreo aleatorio los centros educativos que iban a participar en el estudio; y 6) los participantes (padres/madres de adolescentes de los centros educativos elegidos al azar) fueron seleccionados y captados con el apoyo de las direcciones de los centros educativos implicados, que actuaron como informantes para definir el perfil y elegir a los posibles participantes. La elección de éstos se realizó por parte de los investigadores. El muestreo fue intencional, siguiendo los criterios de diversidad sociocultural y la variedad de perfiles: padres y madres con edades comprendidas entre 30 y 55 años, con hijos/as de 12 a 17 años.

 

La parte cualitativa basada en un diseño exploratorio empleó la técnica de los grupos focales. Se realizaron seis grupos focales: cuatro con padres/madres de estudiantes de 16-17 años (un grupo de alumnos/as del programa de garantía social, un grupo de formación profesional y un grupo de bachillerato) y dos con padres/madres de niños/as con edades comprendidas entre 12 y 15 años (estudiantes de ESO). La decisión de realizar más grupos focales con padres y madres de hijos/as de 16-17 años se justifica por la tendencia a un mayor consumo de alcohol entre los adolescentes mayores de 16 años7. La incorporación al estudio de padres y madres de adolescentes entre 12 y 15 años tuvo como propósito valorar los comportamientos de primeros consumos, ya que la edad media de inicio en el consumo es de aproximadamente 13 años7. Las consideraciones éticas se aclararon en el momento de contactar con los participantes, presentando la confidencialidad de la información recogida, la necesidad de grabar las entrevistas y el objetivo del estudio.

La duración de los grupos osciló entre 90 y 120 minutos. El guión de la entrevista se estableció a partir de la bibliografía disponible, en coherencia con los objetivos del estudio, y se consensuó previamente con la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas. Los temas tratados se referían a la opinión general de los padres y las madres sobre el problema (posición personal y social predominante, extensión del problema, evolución en los últimos años), las razones de persistencia (papel de la familia y otros actores sociales, conductas familiares relacionadas con el alcohol), y las normativas y sanciones existentes (posicionamiento ante estas medidas). Las entrevistas se grabaron en cintas de audio, se transcribieron y el material se codificó con ayuda del programa informático Atlas.ti. La base de datos incluyó los resultados de manera conjunta, pero identificando la procedencia geográfica de cada una de las frases seleccionadas, con tal de poder realizar comparaciones interprovinciales y no perder la sensibilidad de los resultados.

Las dimensiones de análisis del discurso se han organizado en: opinión y experiencia de los padres y las madres ante el consumo de alcohol de sus hijos/as; el papel de los distintos actores sociales que afectan al consumo en adolescentes (padres y madres, educadores, instituciones públicas); y el conocimiento y la valoración de la normativa vigente.

La parte cuantitativa, transversal, utilizó un cuestionario con una escala de 0 a 10, con el cual se medía la aceptación y el impacto que, en opinión de madres y padres, tienen las normativas vigentes. Los participantes recibieron el cuestionario que listaba 17 normas vigentes en la actualidad (tabla 2), a las que tenían que puntuar de 0 a 10 (0, nivel mínimo; 10, nivel máximo), tanto en cuanto a la aceptación como a la consideración sobre el impacto.

 

Los datos cuantitativos se transfirieron a escala 0-100 para una mayor visibilidad de los resultados, y se analizaron con el programa estadístico SPSS, estableciendo las medias, la desviación típica y la significación estadística del coeficiente de correlación de Pearson. La interpretación de los resultados cuantitativos se realizó teniendo en cuenta que no son representativos para la población general de padres y madres (teniendo como limitación el reducido tamaño muestral). Sin embargo, la decisión de los investigadores de incorporar al estudio la parte cuantitativa se justificaba por las ventajas del cuestionario propuesto: ayuda a orientar las conclusiones del estudio, verificar las tendencias identificadas en la parte cualitativa y familiarizar a los participantes con las medidas reguladoras vigentes.

 

Resultados

Opinión y experiencia de padres y madres

En general, los grupos de madres y padres no consideran que el consumo moderado y ocasional de alcohol sea un problema para sus hijos:

«Siempre viene con alguna, alguna cogorza, en algún momento, pero bueno, tampoco va a pasar nada.» (Grupo de Palma de Mallorca)

«Si bebieran cada día (sería un problema).» (Grupo de Granada)

Como herramientas de evaluación del consumo de alcohol, padres y madres usan, en primer lugar, las experiencias propias. Por un lado, aparece el recuerdo de una mayor autoridad paterna en particular, y social en general, que restringía el consumo abusivo de alcohol. Por otro lado, está el recuerdo de que el consumo de alcohol se hacía siempre dentro de un ambiente cultural más amplio, y que lo dotaba de significado, en el cual primaban las peticiones de mayor libertad frente al régimen franquista.

«Sí… pero…, antes, te digo, en mi pueblo en..., el que quería beber sabía beber, y no, los padres no toleraban que no supiéramos beber.» (Grupo de Palma de Mallorca)

En segundo lugar, los padres y las madres evalúan el consumo de alcohol en la juventud según un sentido de la responsabilidad que ellos creen representar, pero que dudan mucho que sus hijos/as tengan. Es en el camino hacia la «normalización» y hacia la «responsabilización» para el consumo de alcohol donde los padres y madres concentran sus inquietudes:

«Con la edad de 15 años, no, pero el que tiene ya 20, yo no le voy a decir que no beba, ya es adulto.» (Grupo de Granada)

«Tienes que haber probado el whisky, para saber qué es el whisky.» (Grupo de Palma de Mallorca)

En cuanto a las distintas percepciones por sexo, los padres muestran una mayor tendencia a contemplar la normalidad del fenómeno y a integrarlo en los procesos de maduración de la adolescencia, mientras que las madres son más conscientes de los riesgos, se muestran más preocupadas y ejercen mayor control.

«Yo, como lo miro, lo huelo, el móvil cuando se lo pillo…» (Madre del Grupo de Granada)

En la reflexión de la posición social predominante, padres y madres coinciden en considerar que el consumo de alcohol está extendido y aceptado socialmente:

«Yo pienso que es una cosa que está muy enclaustrada en esta sociedad, el alcohol en la sociedad española y es muy difícil de quitarlo, pero aun así, ni de parte del gobierno ni de parte de la escuela se hace lo suficiente para evitar eso.» (Grupo de Granada)

Entre los factores determinantes de la normalización social del alcohol se identifican la falta de autoridad y la indiferencia de padres, madres y profesores; la ausencia de valores sociales consolidados; el sentido cultural que se da al consumo de alcohol en el ocio, o la priorización de otros problemas de los adolescentes (como el tabaco o la droga).

«Pero nosotros tenemos la costumbre de beber. Entonces, enseñarles a beber, enseñarles incluso la calidad del vino, enseñarles a beber bien, enseñarles el qué han de beber, y cuándo, y cómo y la cantidad.» (Grupo de Palma de Mallorca)

«Uno se toma unas cervezas en determinados momentos, (…) llevas toda la semana trabajando y llega el fin de semana y tienes un rato de ocio, cada uno que beba lo que a él le apetezca.» (Grupo de Barcelona)

«Nosotros justamente estamos asociados a la Falla y en la Falla todos los días te juntas, y todos los viernes tal y ellos lo ven.» (Grupo de Valencia)

La persistencia del consumo se dispone en relación a factores externos e internos. Entre los externos, encontramos la posición social predominante y las relaciones de amistad, sobre todo en la visión de los padres:

«De todas maneras, tampoco los puedes aislar del contexto de la sociedad, del mundo en el que viven.» (Grupo de Barcelona)

En cambio, las madres insisten más en el peso del ámbito interno de la familia, en el consumismo permitido o consentido. Asimismo, se habla de cambios más generales que han conllevado la reestructuración de la familia, la salida de la mujer del ámbito doméstico y la pérdida de un referente real y constante de moralización y educación ética del hijo.

«Yo creo, además, que cada vez hay más familias desestructuradas que están menos pendientes de la educación esencial de los hijos, y eso conlleva que el niño está cada vez más inseguro y tiene que buscar una seguridad fuera (…) los amigos, o malas compañías, el alcohol, o el hachís... lo que puede.» (Grupo de Barcelona)

Un último factor que influye en el consumo de alcohol es la propia personalidad del adolescente, todavía débil, en el sentido de que carece del sentido del juicio y de la responsabilidad suficiente como para realizar un consumo moderado de alcohol, o no realizarlo en absoluto.

«Lo que está prohibido hay que probarlo.» (Grupo de Madrid)

La evidencia del consumo de alcohol por parte de los hijos se puede experimentar desde dos posiciones muy diferenciadas. Por un lado se sitúa la experiencia mayoritaria que viene a confirmar el consumo desordenado y descontrolado de alcohol; esto sucede sobre todo cuando las madres ven a sus hijos e hijas llegar a casa borrachos.

«Y al final contestó: "pues he bebido una copa de ginebra con no sé que y nos lo hemos bebido en la calle"». (Grupo de Madrid)

Por otro lado, también hemos visto la experiencia minoritaria de un consumo controlado y ordenado de alcohol del adolescente ante sus padres:

Yo cogí una cerveza y me dijo… "Mamá, ¿la tomamos a medias?". ¿Qué? (risas) ¿Yo voy a compartir una cerveza contigo? Pero…, bueno, vale, si ya la has tomado otras veces. (Grupo de Mallorca)

 

Papel de los actores sociales implicados

Los padres parecen mostrarse menos interesados en la discusión, y aportan menos opiniones. Cuando lo hacen, parecen decidirse más por el lado de la autoridad, de la prohibición y del control.

«A un adolescente hay que controlarlo, estar al tanto de todo.» (Padre del Grupo de Barcelona)

Las madres parecen ser más partidarias de la vía educativa y la comunicación con los hijos/as. En su visión, el establecimiento de lazos de confianza y de espacios de sinceridad es fundamental:

«La primera muestra de confianza la doy yo. Si empiezo a ponerles cortapisas yo creo que me van a …, ¿no?» (Madre del Grupo de Palma de Mallorca)

Como medidas de apoyo a la intervención familiar, en los grupos de discusión destaca el papel de los profesores. En general, los padres y las madres consideran como aceptable la labor del personal docente. Las opiniones fluctúan sobre si considerar al profesorado como mero transmisor del conocimiento, o si considerarlos como verdaderamente educadores, que actúan en el desarrollo integral del alumno:

«Ellos ya tienen bastante con enseñar como para además dar herramientas como la educación, prevención…» (Grupo de Palma de Mallorca)

«Tiene que existir más la prevención, y pienso que los institutos serían un marco idóneo.» (Grupo de Barcelona)

Las instituciones públicas, sobre todo las locales, son consideradas responsables de la falta de alternativas de ocio para los adolescentes y de información exhaustiva. Las expectativas sobre la actuación del Ministerio de Sanidad y de las autoridades legales se encaminan hacia la elaboración de leyes restrictivas del consumo y de la venta de alcohol.

El nivel de cumplimiento de las normativas vigentes se considera muy deficiente. Se sospecha incluso cierto grado de connivencia por parte de las administraciones, al referirse a la accesibilidad del alcohol para los menores:

«El gobierno pone una denuncia al que lo vende y ya está, y siguen vendiendo igual, ¿no? Cerrado el chiringuito por X tiempo y verías.» (Grupo de Valencia)

Valoración de las medidas reguladoras. Acuerdo e impacto

Las medidas existentes que mejor aceptación reciben entre los padres son las preventivas (figura 1): prohibir la venta y la publicidad de alcohol. Así mismo, se apoya la notificación a los padres y madres cuando el adolescente acude a los servicios sanitarios ebrio, y las sanciones educativas a los adolescentes. Cualquier sanción económica a los padres o a los menores no se considera adecuada, aunque sí se valora su alto impacto (índice de correlación de Pearson: -0,314 [p<0,05] para las medidas aplicadas a menores; -0,305 [p<0,05] para las medidas aplicadas a padres/madres).

Figura 1. Acuerdo y consideración sobre el impacto de las medidas reguladoras.

 

Se observa la falta de acuerdo con la medida de prohibición total de la venta de alcohol en los alrededores de los centros educativos, y al mismo tiempo la consideración sobre el alto impacto de ésta (índice de correlación de Pearson: -0,316 [p<0,05]).

No aparecen diferencias significativas en las respuestas de padres y madres de diferentes comunidades autónomas.

En los grupos de discusión se identifican opiniones convergentes con los resultados de la parte cuantitativa: los padres y madres muestran unanimidad al manifestar la necesidad de ser informados sobre el consumo de alcohol en sus hijos/as. Aparece controversia sobre las medidas que expulsan al menor del centro educativo, por producir estigmatización y convertirse en unas vacaciones para el alumno. Los controles de alcoholemia en los lugares de ocio se consideran represivos, llevando a la criminalización del menor.

 

Discusión

Reflejar el discurso de padres y madres con una metodología cualitativa asegura la expresión directa de opiniones y posturas, y enriquece el mapa conceptual construido en la bibliografía alrededor del problema del consumo de alcohol entre los adolescentes. Pese a contar con padres y madres de estudiantes con perfiles diferentes, respetando la diversidad sociocultural existente, el sesgo impuesto por el muestreo intencional es la principal limitación de la parte cualitativa. Aun así, los discursos identificados son representativos, pero no generalizables. La utilización del cuestionario es la segunda limitación metodológica, relacionada con el tamaño muestral reducido, que no permite ofrecer datos comparables y extrapolables a una población más amplia, aunque aporta información de alto interés sobre los pronunciamientos políticos, las medidas legales o la publicidad. El uso conjunto de ambas metodologías minimiza el impacto de las limitaciones y asegura una mayor garantía de validez de los resultados.

El análisis de contenido de los grupos focales ofrece varias dimensiones de la importancia de la familia en el consumo de alcohol entre los adolescentes. En primer lugar, se encuentra la conducta de imitación del comportamiento de los padres, que se integra en el proceso de maduración y adopción de comportamientos adultos. Padres y madres de las seis comunidades autónomas reconocen su propio consumo de alcohol dentro del ámbito familiar, y son conscientes del peso de su comportamiento en la actitud de sus hijos/as ante el alcohol. La conducta imitativa genera controversias en la bibliografía. Por un lado, se apoya la imitación de los padres como causa de peso en el inicio al consumo de alcohol entre los jóvenes. Un estudio longitudinal con 128 familias estadounidenses observó que un mayor consumo de alcohol entre los padres genera un aumento en el consumo de los hijos12. Por otro lado, en la literatura especializada encontramos también estudios que minimizan el peso de la conducta de imitación de los padres11, apoyando más argumentos centrados en el propio adolescente, como disponer de dinero suficiente, tener un horario flexible para llegar a casa o el consumo de alcohol en los grupos de iguales.

Si bien no se evidencian diferencias entre los discursos de padres y madres de diferentes comunidades autónomas, sí aparece una dicotomía clara en las opiniones de madres y padres. Ellas subrayan los factores internos, familiares, mientras que ellos insisten en los condicionantes externos (amigos, posturas sociales dominantes, profesorado). Si bien algunos estudios consideran que los estilos educativos de padres y madres son muy coincidentes13, encontramos también trabajos que destacan una mejor comunicación de los/as hijos/as con las madres y una mayor percepción de conflicto con los padres14. Comparando este modelo diferencial con los testimonios de los participantes en nuestro estudio observamos cierto paralelismo, ya que los padres aparecen como figura autoritaria, mientras que las madres intentan establecer una comunicación adecuada con sus hijos/as, se muestran más cercanas e interesadas por sus problemas e, incluso, consiguen obtener más información acerca de sus comportamientos fuera del hogar.

En general, la relación paterno-filial es más distante e impositiva, mientras que la materna parte de lazos de confianza y complicidad. En la misma dirección, un estudio de 2008 revela que el conflicto interparental y el comportamiento hostil de la madre son determinantes principales del malestar emocional del adolescente15. Por tanto, el tipo ideal de educación y socialización de los/as hijos/as parte precisamente de establecer una relación sólida y una comunicación efectiva, asegurando al mismo tiempo afecto, disciplina y promoción de autonomía, entre otros13.

Para conseguir que padres y madres actúen con responsabilidad y conocimiento en la educación y la intervención antialcohol de sus hijos/as, se requiere no sólo la colaboración con los profesores (en la cual insisten los participantes en la investigación), sino también la condición de que los propios progenitores dispongan de las herramientas cognitivas necesarias de prevención e intervención. En este sentido, se hace necesaria la elaboración de programas específicos de formación para padres. Las escuelas de padres podrían ser un espacio adecuado desde donde informar y formar para mejorar la relación con los/as hijos/as13. Otro ejemplo sería el proyecto «Construyendo salud» del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que propone tareas para casa que los adolescentes deben hacer en colaboración con sus padres13. Esta propuesta de intervención familiar no presencial produce efectos positivos sobre la participación de los padres y conciencia sobre el papel que desempeñan en la educación antialcohol de sus hijos e hijas.

En cuanto a la relación de los padres con otros sujetos sociales, se observa una actitud positiva hacia el profesorado, lo que contrasta con la manera en que éstos culpan a los padres de los problemas de conducta y bajo rendimiento de los alumnos16.

La actuación de las instituciones públicas se considera insuficiente, sobre todo en lo que se refiere a asegurar el cumplimiento de la ley, informar y proponer alternativas de ocio; opinión compartida por otros actores sociales implicados17.

El estudio pone de manifiesto la diversidad de actitudes y comportamientos paternos y maternos, que deben integrarse en el modelo explicativo general del problema del consumo de alcohol entre adolescentes. Si bien no se perciben diferencias importantes entre el discurso de padres y madres de diferentes comunidades autónomas, según el género sí se perciben ideas y estrategias distintas. De ahí que las autoridades competentes deban plantearse intervenciones efectivas, adaptadas al contexto familiar y que garanticen la participación, la colaboración y la implicación de los padres y las madres.

 

Financiación

Los autores declaran que no han recibido financiación para la realización de este estudio.

 

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

 

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Dirección para correspondencia:
alina.danet.easp@juntadeandalucia.es
(A. Danet)

Recibido 13 Noviembre 2008
Aceptado 4 Septiembre 2009

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