RECENSIÓN BIBLIOGRÁFICA

 

Benach J, Muntaner C, Solar O, Santana V, Quinlan M. Empleo, trabajo y desigualdades en salud: una visión global. Barcelona: Icaria editorial; 2010. ISBN 978-84-9888-238-4.

 

La mayoría de los libros sobre salud laboral adoptan una perspectiva biomédica que transforma los problemas sociales del trabajo en problemas individuales y privados, o bien una perspectiva ambiental que enfatiza los límites aceptables de exposición a riesgos biológicos, químicos y ergonómicos, y obvia los riesgos relacionados con la organización del trabajo y/o un enfoque epidemiológico centrado en los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. Por el contrario, Benach et al nos proponen un marco de análisis de la influencia del trabajo sobre la salud mucho más amplio que parte de considerar las condiciones de empleo y de trabajo como generadoras de desigualdades de salud.

Este libro se basa en el informe preparado en agosto de 2007 por la Red de Condiciones de Empleo (EMCONET) dentro del trabajo desarrollado por la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud1. Se trata de una obra muy ambiciosa de 11 capítulos que analiza en profundidad diferentes aspectos relacionados con el impacto de las condiciones de empleo y de trabajo sobre la salud en los cinco continentes. Resultan especialmente interesantes los estudios de casos, más de un centenar, tanto de países pobres como ricos. En su elaboración han participado decenas de investigadores y han colaborado periodistas, agentes sociales y otros miembros de la sociedad civil de todo el mundo.

El libro sitúa las relaciones de empleo en un marco institucional amplio determinado por instituciones y relaciones sociales que, en último término, responden a una división global de la producción y a la situación de cada país en el «sistema-mundo». En este marco, la fuerza causal esencial es el poder que tienen los gobiernos y la sociedad civil sobre el mercado laboral y las políticas de bienestar, poder que es cada vez menor frente al de los bancos y las grandes empresas. En este sentido, se destaca la importancia de adoptar una perspectiva política en la salud laboral y se critica el desinterés de la mayoría de los estudios científicos sobre la influencia de las decisiones políticas a la hora de establecer un equilibrio entre la minimización de los riesgos laborales y el fomento de la rentabilidad empresarial. También se señala como uno de los obstáculos para avanzar en la incorporación de esta perspectiva política la falta de conocimientos sociológicos entre los profesionales de la epidemiología y la salud pública que les ayuden a entender de qué forma las relaciones laborales y las condiciones de empleo pueden producir desigualdades de salud. Añadiría que igualmente sería deseable que los profesionales de las ciencias sociales que trabajan en temas relacionados con la salud, tuvieran una mayor formación en epidemiología. La clave, probablemente, es la colaboración entre profesionales de diferentes disciplinas.

El capítulo 9 plantea diversas políticas e intervenciones para reducir las desigualdades de salud generadas por las condiciones de trabajo y de empleo. Desde el punto de vista de la salud pública se hace una reflexión muy interesante - de las muchas que contiene este libro - sobre el conflicto de intereses que supone que sólo el empresario controle los medios de producción mientras su objetivo principal es la maximización del beneficio económico. Por esta razón, aunque los empresarios a largo plazo busquen reducir el coste económico de los trastornos de salud relacionados con el trabajo, la inversión para tal fin puede ser alta y los beneficios pueden tardar años en materializarse, lo que puede ser un obstáculo para implementar intervenciones de salud laboral en las empresas. Además, muchos empresarios que han de elegir entre un lugar de trabajo inseguro y los beneficios económicos, prefieren utilizar incentivos económicos para atraer a los trabajadores a esas ocupaciones. Así, en la actualidad, las políticas de salud en general, y las de salud laboral en particular, se centran en el puesto de trabajo, sin incidir en las decisiones políticas que regulan el mercado de trabajo y las reglas de juego del comercio internacional.

En el epílogo los autores analizan la actual crisis económica, sus causas y sus consecuencias sobre la salud y la vida de la población trabajadora. El desempleo ha aumentado de manera espectacular y también lo ha hecho la incertidumbre de las personas sobre su futuro debido a las reducciones y reestructuraciones de las plantillas, con el probable aumento de duras condiciones de trabajo ante la vulnerabilidad de los trabajadores. De hecho, algunas empresas están reduciendo sueldos y aumentando el número de horas de trabajo como estrategia para mantener el empleo, y algunos políticos y empresarios introducen estas ideas en sus discursos. La efectividad de otras medidas para luchar contra la crisis económica, como la flexibilización del trabajo, está en entredicho cuando se analiza su impacto sobre la salud de la población trabajadora. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo2 ponía de manifiesto que el crecimiento asociado a la última fase de la globalización, incluido el recurso a formas de trabajo flexibles y similares, no ha contribuido a una disminución generalizada de la desigualdad socioeconómica sino todo lo contrario. Como señalan los autores, insuflar dinero a bancos y grandes empresas para salvar puestos de trabajo (que no se salvarán porque la creciente desigualdad de riqueza y la inseguridad de ingresos y de puestos de trabajo implican una contracción del consumo) no resolverá el problema, como ya se demostró durante la Gran Depresión y, más recientemente, en Japón.

Es difícil resumir un libro de estas características que en cada página obliga a reflexionar sobre la situación social y económica actual, así como sobre el papel que los profesionales de la salud pública hemos tenido hasta ahora y el que deberíamos tener. Sólo echo en falta en el libro una reflexión sobre el trabajo doméstico y familiar, que es una de las fuentes más importantes de desigualdades de salud entre las personas, entre mujeres y hombres, y que interacciona con las condiciones de empleo, de manera que el impacto de muchas de estas últimas sólo puede entenderse teniendo en cuenta las características del ámbito doméstico y familiar3.

 

Lucía Artazcoz

Agència de Salut Pública de Barcelona, Institut de Serveis a la Comunitat. Barcelona, Spain
Correo electrónico: lartazco@aspb.cat

 

Bibliografía

1. CSDH. Closing the gap in a generation: health equity through action on the social determinants of health. Final Report of the Commission on Social Determinants of Health. Geneva, World Health Organization; 2008.         

2. Organización Internacional del Trabajo. World of work report. Income inequalities in the age of financial globalization. Ginebra: Oficina Internacional del Trabajo; 2008.         

3. Artazcoz L., Borrell C., Cortès I.., et al. Occupational epidemiology and work-related inequalities in health: a gender perspective for two complementary approaches to work and health research. J Epidemiol Community Health. 2007; 61(Suppl 2):ii39-45.         

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