CARTA A LA DIRECTORA

 

Es necesario rotular con más claridad los tubos emisores de luz ultravioleta C para la prevención de lesiones en la piel y los ojos

Clearer labelling is required on tubes emitting ultraviolet C to prevent skin and eye lesions

 

 

Dirección para correspondencia

 

 

Sra. Directora:

La queratoconjuntivitis actínica se produce por la exposición del ojo sin protección a los rayos ultravioleta, sobre todo de los tipos B y C (UV-B y UV-C). Consiste en una inflamación superficial del ojo muy molesta, que produce sensación de cuerpo extraño, dolor, lagrimeo y fotofobia, con una duración de 12-24 horas. Normalmente no hay secuelas, aunque en ocasiones pueden producirse úlceras corneales. En la mayoría de los casos se debe al uso de equipos de soldadura o a focos de luz potentes1,2.

En Zaragoza se detectó un brote de esta afección el 30 de noviembre de 2013, cuando se diagnosticaron en el Servicio de Urgencias del Hospital Miguel Servet cuatro casos con el antecedente común de haber acudido recientemente a un club deportivo de la ciudad. Se puso en marcha, en los centros sanitarios de la ciudad, un sistema de vigilancia activa de nuevos casos de queratoconjuntivitis con el antecedente de haber acudido al club, y se anunció el brote en el Boletín Epidemiológico de Aragón. Se elaboró una encuesta epidemiológica en la cual se recogían los lugares visitados en el club y el tiempo de permanencia en cada uno de ellos. Se inspeccionaron las instalaciones deportivas para revisar los posibles focos emisores de luz UV. Se analizó el espectro de emisión de las lámparas relacionadas con los casos en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Zaragoza.

Hubo dos agrupaciones, con ocho y once casos. El único lugar de exposición común fue la cafetería del club, cerca de alguna de las tres lámparas insecticidas que había en ella. Tras la inspección se recomendó su desconexión y no se registraron más casos con posterioridad. Se llevaron las lámparas al laboratorio, donde se comprobó que dos de ellas tenían instalados tubos del tipo TUV, que emiten luz UV-C de gran potencia y están destinados a otros usos. La lámpara restante sí tenía instalado el tubo adecuado, del tipo TL-D, que emite luz UV-A, inocua para las personas y que atrae a los insectos. La medición del espectro de emisión de los tubos TUV confirmó un pico de irradiancia de elevada potencia en la longitud de onda de 253,72 nm (UV-C).

La investigación posterior desveló que el club limpió las lámparas y cambió los tubos al final del verano, instalando tubos TUV por error. El albarán y las facturas mostraron que se habían solicitado las lámparas correctamente, pero la empresa suministradora mandó tubos TUV en lugar de TL-D. Probablemente esto sucedió porque sus dimensiones, sistema de anclaje y embalaje son idénticos. El etiquetado de los tubos sí dice que son emisores de luz UV-C, pero el texto es muy poco visible. La única diferencia evidente es que los tubos TUV son transparentes, mientras que los tubos TL-D son blanquecinos y opacos. Para comprobarlo es necesario conocer esta característica y sacar los tubos de sus cajas.

Pensamos, en resumen, que existe el riesgo de confundir diferentes tipos de tubos, tanto por parte de los distribuidores como de los usuarios finales, como ha ocurrido en esta ocasión y también antes3. Es posible que otros brotes hayan pasado desapercibidos. Para evitarlos, los tubos de luz UV-C deberían estar claramente etiquetados con un mensaje en color vivo y letras grandes, del tipo: "Atención, riesgo de quemaduras en ojos y piel. Utilizar sólo con protección adecuada". Esta recomendación se ha remitido al Ministerio de Sanidad y debería hacerse extensiva a toda la Unión Europea.

 

Contribuciones de autoría

La investigación epidemiológica fue realizada por J.P. Alonso Pérez de Ágreda y F.R. Estupiñán Romero con la supervisión de J. Guimbao Bescós. C. Compés Dea, A. Aznar Brieba y M.A. Lázaro Belanche realizaron la búsqueda bibliográfica y colaboraron en la interpretación de los datos. R. Alonso Esteban realizó la medición del espectro UV. Todos los autores colaboraron en la redacción de la carta y aprobaron la versión presentada.

 

Financiación

Ninguna.

 

Conflictos de intereses

Ninguno.

 

Juan Pablo Alonso Pérez de Ágredaa, Joaquín Guimbao Bescósa, Francisco Ramón Estupiñán Romeroa,
Cecilia Compés Deaa, Amaya Aznar Briebaa, M.a Ángeles Lázaro Belanchea y Rafael Alonso Estebanb

a Sección de Vigilancia Epidemiológica, Subdirección de Salud Pública, Zaragoza, España
b Departamento de Física Aplicada, Escuela de Ingeniería y Arquitectura, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España

 

Bibliografía

1. Banerjee S, Patwardhan A, Savant VV. Mass photokeratitis following exposure to unprotected ultraviolet light. J Public Health Med. 2003;25:160.         

2. Kirschke DL, Jones TF, Smith NM, et al. Photokeratitis and UV-radiation burns associated with damaged metal halide lamps. Arch Pediatr Adolesc Med. 2004;158:372-6.         

3. Oliver H, Moseley H, Ferguson J, et al. Clustered outbreak of skin and eye complaints among catering staff. Occup Med (Lond). 2005;55:149-53.         

 

 

Dirección para correspondencia:
Correo electrónico: jpalonso@aragon.es
(J.P. Alonso Pérez de Ágreda).

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E-mail: gs@elsevier.com