Rev Cubana Salud Pública. 2014;40(3)

CLÁSICO

 

Encuesta de los trabajadores rurales 1956-57*

 

Survey of the rural workers conducted in 1956-1957

 

 

Agrupación Católica Universitaria

 








PRESENTACIÓN

La doctrina cristiana exige al hombre el cumplimiento de la función social, no solo en cuanto al uso de los bienes materiales, sino también en cuanto al uso de sus facultades y energías.

Al realizar este trabajo de investigación económico-social, los miembros de la Agrupación Católica Universitaria (ACU), no hacemos más que cumplir nuestro deber de católicos, poniendo al servicio de la Nación nuestras energías y nuestra preparación profesional.

Sus Santidades los papas León XIII y Pío XI, publicaron las Encíclicas Rerum Novarum y Cuadragésimo Anno sobre la cuestión social, explicando con vistas a las condiciones de la sociedad moderna los eternos principios cristianos, y desde entonces la iglesia viene insistiendo reiteradamente a todos los católicos, en la necesidad urgente de que conozcan y divulguen esa explicación de los principios, y la obligación que tienen de realizar esfuerzos para que se lleven a la práctica, individual y colectivamente.

Realizar este trabajo de investigación por encuestas en todas las partes de la República, en el año 1957, es algo que no se puede imaginar hasta que se trata de hacer.

Nuestros investigadores tuvieron que vencer no solo los accidentes topográficos de nuestra Patria, sino también los accidentes mentales que turban nuestra ciudadanía.

La encuesta tenía por objeto tres fines principales: hacer por primera vez en Cuba una estadística detallada y verdadera de las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas que sirviera de base firme para analizar los problemas económico-sociales y encontrara soluciones. Propiciar que los agrupados de las ciudades tuvieran una oportunidad de palpar la realidad de nuestros campos y comprender sus dificultades; y por último en orden, aunque no en importancia, poder afirmar con conocimiento de causa y con las pruebas en la mano, que los campesinos cubanos se debaten entre el abandono y la impotencia por la culpa del egoísmo nacional, y que nuestra Nación no podría aspirar al progreso verdadero, mientras no se preste la atención debida a nuestro campo.

La ciudad de La Habana está viviendo una época de extraordinaria prosperidad, mientras que en el campo, y especialmente los trabajadores agrícolas están viviendo en condiciones de estancamiento, miseria y desesperación difíciles de creer. Al terminar una de las reuniones que hemos tenido en estos meses, el Dr. José Ignacio Lasaga dijo una frase que difícilmente se nos olvidará nunca: "En todos mis recorridos por Europa, América y África, pocas veces encontré campesinos que vivieran más miserablemente que el trabajador agrícola cubano". Esta afirmación es muy fuerte, es abrumadora, pero es la verdad.

La familia del trabajador agrícola cubano con 6 personas como promedio, solo tiene de ingresos al año la cantidad de 548,75 pesos, o sea, un promedio anual por persona de 91,56 pesos. La población trabajadora agrícola que se puede calcular en 350 000 trabajadores y dos millones cien mil personas, solo tiene un ingreso anual de 190 millones de pesos. Es decir, que a pesar de constituir el 34 % de la población, solo tienen de ingreso el 10 % de los ingresos nacionales.

Son muchas las causas que han motivado esta situación y no será fácil el remedio. Tenemos que sentirnos todos culpables de no habernos preocupado antes por conocer la cruda realidad, y de no hacer lo que está en nuestras manos para remediarla; pero debemos también aclarar que mucho de lo que hay era inevitable. Cuba como República es una Nación muy joven y por lo tanto revoltosa e impulsiva, y es también una nación pequeña como tal sujeta a las orientaciones económicas de las grandes potencias. Nuestra querida Patria sigue sufriendo intensamente los males del latifundio absentista, en que la riqueza se produce en el campo pero se disfruta en La Habana.

El trabajador agrícola cubano, engañado por lo gobiernos y olvidado por los dirigentes de todos los sectores nacionales, se mantiene asombrosamente honesto, moral y humano, esperando con tristeza pero con dignidad, que los más preparados y mejor dotados vengan a abrirle el camino y enseñarle a marchar hacia el desarrollo y el progreso.

Quiera Dios que este estudio de la situación económica del trabajador agrícola cubano, sirva de luz para demostrar las injusticias actuales de información para el detenido análisis de las causas, y de base para una rectificación justa y rápida.

 

INTRODUCCIÓN


ORIGEN Y PROPÓSITO

Aunque alrededor de nuestro guajiro existe un ambiente de simpatía, incluso entre aquellos que no han tenido contacto directo con la gente de nuestros campos, podría pensarse que en comparación con la población urbana y con la creciente actividad, así como la corriente de gastos e inversiones en los grandes núcleos de población, especialmente en el área de La Habana, nuestra población rural carece de importancia social y económica.

Nada más ajeno a la verdad, Cuba es y será por mucho tiempo, un país de economía agraria y a pesar del notable éxodo rural, parte de cuyas causas están presentes en nuestra investigación y que son aumentadas por la concentración de inversiones y gastos en las áreas urbanas, la población rural de Cuba, que en el 1907 era el 56 % de la población, comprende hoy el 44 % de nuestro pueblo, y el 40 % de su fuerza de trabajo, si se considera solo el sector agrícola y que constituye directamente 1/3 parte del ingreso nacional. Esto unido a la gran miseria que aún a simple vista se observa en nuestros campos, justifica sobradamente cualquier esfuerzo dirigido a traer a la actualidad el problema campesino.

Para nosotros los católicos, es de vital importancia la masa campesina que ha merecido tan frecuentemente la atención de los Romanos Pontífices, en su aspecto económico y social. Así Pío XII en su carta del 31 de agosto de 1947, dice:

Una de las causas del desequilibrio, y digamos más, del desorden en que se encuentra sumida la economía mundial, y al mismo tiempo todo el conjunto de civilización y cultura, es a no dudarlo, un deplorable desafecto, cuando no desprecio, por la vida agrícola y sus múltiples y esenciales actividades.


Estos han sido los principales motivos, como católicos y cubanos que nos movieron hace 18 meses a emprender esta tarea gigantesca. Con tristeza para nosotros el análisis del trabajo cuya explicación y resultados presentamos a continuación, ha justificado sobradamente los motivos que nos impulsaron a su realización.


PREPARACIÓN DEL CUESTIONARIO

El cuestionario es una de las bases en que descansa el éxito de una encuesta, las preguntas deben ser redactadas con claridad, de acuerdo con el vocabulario del universo a investigar, así al preguntar el salario del año, la fórmula utilizada era ¿Cuánto le SACÓ Ud. a…? Las preguntas también deben ser redactadas de manera que no sugieran una respuesta determinada, aunque a veces, cuando la misma puede ser considerada bochornosa, su obtención se facilita grandemente si se demuestra que esa es la respuesta esperada; así en la pregunta del alfabetismo nuestro investigador decía: ¿Ud. no sabe leer y escribir, no?

Con estos conocimientos previos se trató de preparar un cuestionario tan perfecto como fue posible, para ellos se repartieron entre un grupo de estudiantes y profesionales los tópicos fundamentales que tendría la encuesta, y se pidieron sugerencias con respecto a las preguntas. Con estos informes y el material similar que nos fue posible conseguir, se comenzó a estudiar la formulación del cuestionario.

Al mismo tiempo de estos estudios preliminares, establecimos contactos con el Banco Nacional de Cuba, su colaboración fue factor importantísimo en la decisión alcanzada.

Con el cuestionario de prueba, nos lanzamos a una investigación preliminar, en que ocho parejas de entrevistadores, realizaron 100 entrevistas en cuatro zonas distintas; durante tres días. Durante otros dos meses, se revisaron los cuestionarios obtenidos, los informes de los entrevistadores, así como distintas conversaciones con los mismos a fin de determinar el cuestionario final y su presentación; de estas reuniones salió el plan de campaña y la manera de ponerlo en práctica.


SELECCIÓN DE LA MUESTRA


El estudio de un universo determinado, por el método de encuesta, consiste en una muestra pequeña que se considera representativa del conjunto estudiado; una muestra pequeña bien distribuida, da resultados más confiables, que una mayor en la cual se ha concertado las entrevistas de un grupo determinado.

Como quiera que nuestro estudio comprendía un solo estrato social, el trabajador agrícola, no fue necesaria una estratificación previa, se pasó pues directamente a distribuir entre los 126 municipios las 1 000 entrevistas en que consistía nuestra muestra de un universo de 400 000 familias de trabajadores agrícolas; esto da una encuesta por cada 400 casos, proporción bastante mayor que la requerida en nuestro trabajo.


PREPARACIÓN DEL PERSONAL ENTREVISTADOR


Una vez seleccionada la muestra, se pasó a instruir a un grupo de estudiantes de la Agrupación Católica Universitaria.

En la realización de toda investigación, el trabajo del entrevistador es fundamental. De su cuidado y responsabilidad, dependerá el éxito del muestreo. Así comenzaba el folleto que se repartió entre los futuros entrevistadores, en que se explicaba no tan solo la presentación de cada una de las preguntas, sino normas de cortesía más usuales en el campo, medidas y vocablos que necesitaba conocer, así como algunas otras instrucciones especiales.


TRABAJO DE CAMPO

El 30 de noviembre de 1956, después de 5 meses de intensa preparación estábamos listos para comenzar la recolección de la muestra en toda la Isla.

El objeto de nuestra investigación era la familia censal agrícola; entendíamos por tal, ajustándonos a la definición del censo, todas las personas estén o no ligadas por vínculos de parentesco, que por cualquier razón viven en una misma unidad residencial.

Para que una familia fuera considerada trabajadora agrícola era necesario que su principal fuente de ingreso fuera un salario, sueldo o retribución en especie, por los trabajados efectuados para un tercero que posee o representa los bienes de tierra y capital.

Además de vivir en una zona rural, considerando por tal, cualquier núcleo de población menor de 150 habitantes, donde por lo general no existen servicios médicos, legales o de esparcimiento, y en la mayoría de los casos carece de fluido eléctrico, todo esto de acuerdo con los conceptos fijados por el censo de 1953.

A las dificultades topográficas, hubo que añadir la gran desconfianza en muchos de los entrevistados que hacía la labor más delicada y fatigosa, en muchos casos. Además de la prohibición de recorrer algunas zonas en Pinar del Río, Las Villas y Oriente, junto con las detenciones de que eran objeto alguno de los entrevistadores, hizo imposible el conseguir la información en varios lugares determinados.

En total, la recolección de la muestra duró aproximadamente diez meses, con un total de 8 000 horas y un costo calculado de $15 000,0.


COSTO Y TIEMPO


Este es a grandes rasgos el trabajo realizado, en su mayoría por los mismos estudiantes y profesionales de la ACU. Podríamos decir, sin que en ello incurramos en exageraciones, que el trabajo en total llevó 15 000 horas, se recorrieron 150 000 km y su costo calculado fue de $30 000 de los cuales el gasto efectivo fue solo de $1 600, pues el resto es el valor de la ayuda recibida así como el sueldo calculado de todos los que trabajaron en la encuesta.


CONFIABILIDAD DE LOS RESULTADOS

Una de las preguntas que siempre inquieta al analizar los resultados de un muestreo, es saber hasta qué punto la muestra es representativa del universo estudiado. Existe el método de incluir en la investigación algunos datos que son conocidos para el universo completo, para luego comparar los valores obtenidos por nuestra investigación, algunos de los cuales ofrecemos a continuación, podemos ver cómo la muestra estudiada era completamente representativa del total de los trabajadores agrícolas (tabla 1).

CONCLUSIÓN

Puede ser que las cifras anteriormente expuestas, despierten una reacción de admiración hacia la precisión del trabajo, y la atención se concentró principalmente en este punto; si esta investigación fuera sobre la temperatura en los distintos municipios de la Isla, o sobre la riqueza minera de Cuba, esto no tendría mayor importancia, pero nuestra investigación no trata sobre los recursos inanimados del país, sino sobre su mayor riqueza, los hombres que trabajan la tierra, por eso, más que la atención del entendimiento, hace falta la de los corazones, para oír en el lenguaje frío de las estadísticas, la voz de 2 500 000 hombres de campo, cubanos como nosotros que van, a través de las estadísticas, a hablarnos de su vida y de sus problemas.



ASPECTO MEDICOHIGIÉNICO


TALLA Y PESO


La talla y el peso promedio en una comunidad constituyen hasta cierto punto, un índice de las condiciones de salubridad. El aumento de la talla y del peso promedio en colectividad de alto nivel de vida, por ejemplo, en grupos universitarios, con respecto a los promedios de anteriores décadas, es un fenómeno que se ha podido constatar en casi todos los países: la causa hay que buscarla en los mejores cuidados higieno-dietéticos, especialmente en la infancia.

En nuestra Encuesta, estos datos fueron obtenidos por preguntas directas, anotándose lo referido por el entrevistado.

La talla promedio del trabajador agrícola cubano es de 5 pies y 4 pulgadas. Conociendo por otros estudios que la talla promedio de la mujer cubana es de 5 pies y 3 pulgadas podemos apreciar la poca diferencia. Hay que hacer constar, no obstante, que la cifre obtenida por nosotros no representa la talla del hombre cubano medio, sino únicamente la del trabajador agrícola representativo del sector más atrasado higiénicamente en nuestro País.

De acuerdo con esta talla promedio, y basándonos para el cálculo en tablas comúnmente aceptadas tendríamos que aceptar que el peso promedio de nuestro trabajador agrícola debiera ser de 153 libras. En nuestra Encuesta, sin embargo, este aparece con un peso inferior, 16 lbs. por debajo del promedio teórico. Este dato concuerda con el índice de desnutrición, que es de 91%.



ESTUDIO DEL RÉGIMEN ALIMENTICIO


APORTE CALÓRICO GLOBAL

Partiendo de la base del peso y talla promedios, así como de la labor que realiza, nuestro trabajador agrícola debiera recibir un aporte, diario de no menos de 3 500 calorías.

De los datos recogidos en nuestra Encuesta puede deducirse que el aporte calórico diario real no pasa de las 2 500 calorías.

Esta cifra ha sido obtenida mediante el cálculo del valor energético de los alimentos presentes en la dieta promedio. Dieta que, por otra parte, se repite con una constancia rayana en la monotonía en uno y otro caso, hecho que presta más confiabilidad al dato.

Hay que hacer notar que este déficit de 1000 calorías es probable que en muchos casos sea, al menos parcialmente, cubierto, ya que existe la posibilidad de que el campesino consuma, de un modo "extra", cierto tipo de alimentos como las frutas y el azúcar, que no forman parte de su dieta habitual, y que no fueron estudiados en nuestra investigación. No se extrañe el lector de que las frutas no constituyen una columna fundamental en nuestras tablas, que tratan de reflejar un fenómeno campesino: la realidad es que en el campo cubano se consume mucha menos fruta que en la capital.

Conviene saber que algunas frutas, como el mango, son capaces de suministrar 100 calorías cada una, sin contar los otros elementos nutricionales como las vitaminas, sales minerales, etc.

Cabe ahora le pregunta: ¿Cómo se las arregla el campesino para vivir con un déficit energético de 1 000 calorías diarias?

Respondamos en primer término que el campesino logra vivir adecuadamente. En muchos casos este deficiente aporte energético se traduce en un menor rendimiento laboral, por falta de energía física. El estado físico en que le vemos por otra parte, no es muy halagüeño: desnutrido, precozmente envejecido, los dientes caídos, etc.; son todos ellos datos que acreditan una mala condición nutricional.

En segundo lugar hay que aclarar que el estimado de 3 500 calorías diarias como requerimiento energético mínimo, corresponde al hombre que está realizando una labor ruda. Representa, en suma, lo que necesita un trabajador agrícola mientras es trabajador agrícola, no cuando es un desocupado. En los largos meses de tiempo muerto cuando el campesino se ve obligado, con gran frecuencia, a matar el tiempo sentado en un taburete a la puerta del bohío, el requerimiento calórico es a todas luces menor. El estado nutricional pudiera mejorar por menor desgaste o consumo: solo que en tales circunstancias se hace más difícil procurarse la comida…


ANÁLISIS CUALITATIVO DE LA DIETA

Una dieta normal, una ración suficiente, debe poseer:

1. Suficiente cantidad de calorías. (Valor energético, suministrado fundamentalmente por los hidratos de carbono).

2. Suficiente cantidad de proteínas. (Suministradas por las carnes, huevos, leche y algunos vegetales).

3. Suficiente cantidad de grasas.

4. Suficiente cantidad de hidratos de carbono. (Azúcares, harina, almidones, legumbres, frutas).

5. Suficiente cantidad de vitaminas, sales minerales, etc.


El valor calórico global, analizado en otro inciso, es insuficiente en la dieta promedio del trabajador agrícola.

Para el estudio de los diferentes alimentos que componen la ración habitual de este tipo de campesino, se siguió el criterio de indagar en forma concreta lo que habían comido el día anterior a la entrevista.

Dados los resultados obtenidos por medio del "pre-test", el entrevistador conocía más o menos la respuesta casi segura, y preguntaba en forma sugerente, lo cual hacía más fácil la franqueza del sujeto. Por otra parte, los entrevistados no mostraron dificultad en suministrar estos datos.

Por consiguiente, los datos que aparecen en nuestras tablas representan la frecuencia con que aparece mencionado un tipo de alimento en la composición de la ración del día anterior a la entrevista.

Ello no obsta para que cada entrevistador se formara una impresión de lo que ocurría en el resto de los días del año, a través de una conversación amistosa con el entrevistado. En la inmensa mayoría de los casos "la comida de la víspera" era una copia al papel carbón de la de otros días previos. Además, la constancia con que se repiten los mismos datos le da un valor enorme a los resultados obtenidos.

Solo el 4 % de los entrevistados menciona la carne como alimento integrante de su ración habitual. En cuanto al pescado es reportado por menos del 1 %.

Los huevos son consumidos por el 2,12 % de los trabajadores agrícolas, y solo toma leche el 11,22 %.

¿Cómo subsiste el campesino con tan deficiente aporte de carnes, leche y huevos? Existe un hecho providencial y salvador: el frijol, elemento básico de la dieta campesina, es, por excepción, un vegetal muy rico en proteínas. En otros países donde el maíz representa el papel de los frijoles en Cuba, las enfermedades carenciales son más frecuentes. Podemos asegurar, sin temor a error, que el campesino cubano no sufre más enfermedades carenciales gracias a los frijoles.

En cuanto a los hidratos de carbono, nos vamos a encontrar también con hechos curiosos y significativos, especialmente para un observador extranjero.

El pan, alimento universal por excelencia, símbolo de la propia alimentación humana, solo es consumido por el 3,36 % de nuestra población trabajadora agrícola. Este pobre consumo puede explicarse por la lejanía de los centros de la población y el precio relativamente elevado cuando se adquiere el pan en la tienda de víveres, porque el campesino cubano, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no ha aprendido a elaborar su propio pan, ni se ha acostumbrado tampoco al consumo de otro pan que no sea el de trigo, como el de maíz. El trigo, como es sabido, no se produce en Cuba. El campesino cubano, de origen españolo canario en casi su totalidad, no se ha mostrado capaz de adaptarse a ciertas exigencias dietéticas condicionadas por el clima; sigue apegado a la tradición de sus abuelos y, entre buscar sustitutivos a ciertos alimentos, a quedarse sin ellos, opta por quedarse sin ellos.

La harina de maíz, en contra de lo que debiera esperarse, aparece solo en el 7 %.

Las viandas aparecen, en conjunto, constituyendo el 22 % de la alimentación del campesino. Este relativamente bajo índice de consumo, contrasta con los datos recientemente ofrecidos por el Instituto Nacional de Reforma Económica. Dice este Informe del INRE:

Contrariamente a todo lo sostenido hasta hoy sobre la carne, el trigo, el arroz, el maíz la manteca y los aceites, la verdad histórica es que las viandas son la base fundamental de la alimentación del pueblo cubano. No hay artículo ninguno que supere el consumo nacional de mil ciento treinta y siete millones de libras anuales de viandas.



Sin negar la veracidad de tal Informe, es bueno aclarar que este dato se refiere al consumo nacional, y nuestra Encuesta ha estudiado específicamente el consumo del trabajador agrícola, que es, a no dudarlo, totalmente distinto al consumo de otras zonas de la población cubana.

Este índice de consumo de viandas (2 2% en conjunto), evidentemente algo más bajo que el que se obtendría en otro grupo humano de nuestra población, puede ser desconpuesto como se muestra en la tabla 2.


La principal fuente de elementos la representa, sin duda, el arroz que suministra el 25 % de la dieta total, siendo el más elevado de todos los índices. Si comparamos este índice con el de consumo de frijoles (23 %) casi parejo, con el del arroz, podemos concluir que el trabajador agrícola cubano se alimenta de arroz con frijoles.

No se estudió en la Encuesta, por las dificultades que ello implicaba, el consumo de azúcar. Podemos dar por seguro, no obstante, que el azúcar, en una u otra forma entra a formar parte de la ración diaria del campesino cubano. Siendo el azúcar, como es, un alimento de elevadísimo poder energético, nos explica también otra forma importante de suplir el déficit calórico de la ración estándar. Es conocido el hecho de los negros esclavos, y también en nuestros días, sobre todo de inmigrantes antillanos, que se han mantenido durante largos períodos de tiempo, casi exclusivamente a base de azúcar "prieta". Claro está que el azúcar constituye una magnífica fuente de calorías, pero carece totalmente de proteínas y grasas, y otros elementos. En cuanto a los vegetales verdes, no aparecen mencionados en ningún caso.

Esta es la realidad numérica, pero la realidad viva es más hiriente. Las cifras son incapaces de expresar todo lo que hay de patético en el hecho: una familia que un día y otro día se sienta a la mesa, o a lo que haga de funciones de mesa, para comer siempre lo mismo, con ligerísimas variaciones: arroz, frijoles y viandas. Niños y adolescentes que crecen sin tomar apenas leche, en la edad en que más se necesita. Las carnes, los vegetales crudos, los huevos… todos ausentes de la ración habitual.

¿Qué hay detrás de todo este cuadro dramático? Ignorancia, desde luego, malos hábitos alimenticios por falta de educación por apego a métodos rutinarios irracionales.

La estampa del "guajiro" cambiando sus aves y huevos por arroz, tiene aquí una significación palpitante. Decidía también muchos casos: es indudable también que muchos campesinos pudieran cultivar vegetales y criar ganado menor para el propio consumo.

Pero más atrás topamos siempre con el problema económico, con la miseria. Si en el campo no se consume lo que el campo produce, lo que está a la mano no es siempre por ignorancia o malos hábitos alimenticios. Es que con gran frecuencia se dificulta realmente el producir, o hay que deshacerse de los productos para venderlos y adquirir otros más vitales, que resuelven el problema pavoroso del tener que comer cada día.

Hay una realidad que da mucho pie para meditar: el ingreso promedio de $45,00 mensuales, resulta a todas luces insuficiente para alimentar a una familia que consta, como promedio, de 6 personas por vivienda.



ESTADO DE SALUD FÍSICA

Los datos referentes a las enfermedades que se padecen en la familia campesina han sido obtenidos por dos métodos: primero, la pregunta directa de si padece tal enfermedad; segundo, indagando sobre aquellos síntomas y síndromes cuya existencia permite asegurar o sospechar la presencia de una enfermedad. El cuestionario y su valoración se llevaron a cabo por personal médico.


TUBERCULOSIS PULMONAR

El índice de infección tuberculosa en una comunidad, es un magnífico índice para valorar el nivel de vida. Los factores que favorecen el desarrollo de esta enfermedad son: la mala alimentación, el hacinamiento y promiscuidad en las viviendas, los malos hábitos de vida, agotamiento físico. Para un mismo país, las clases bajas sufren mucho más tuberculosis que las altas. El contagio tuberculoso se efectúa de persona a persona, y los factores antes citados se hallan casi siempre presentes en los medios de bajo nivel de vida.

Presuntamente, el 14 % de los campesinos entrevistados padece o ha padecido tuberculosis.


ENFERMEDADES DE CONTAMINACIÓN HIDROTELÚRICA

Son aquellas enfermedades que se trasmiten, no de persona a persona, sino a través de las aguas y la tierra. Entre ellas se encuentran: la fiebre tifoidea (vulgarmente llamada tifus en Cuba), las infecciones intestinales por diversos gérmenes, la disentería amebiana, el parasitismo intestinal.

Así como el índice de tuberculosis mide el nivel económico de un país, el índice de estas enfermedades mide mejor que nada el grado de adelanto sanitario de una comunidad. Cuantos más acueductos existan y cuanto más puras las aguas de tales acueductos; cuanto menos se contaminen las aguas de los ríos con las excretas humanas; cuanto menos se emplee el estiércol humano como abono; cuanto menor sea el número de letrinas antihigiénicas, así será también menos el número de casos con estas enfermedades.

La tifoidea ha sido padecida por el 13 % de los trabajadores agrícolas cubanos. Este dato es perfectamente comprensible si se recuerda que solo el 6 % de las viviendas tienen suministros de agua por cañería; que en el 64 % de los casos que posee letrina exterior, casi nunca se encuentra a más de 30 metros del pozo, distancia mínima requerida para evitar la contaminación de las aguas.

En lo que se refiere al parasitismo intestinal, los datos son más alarmantes aún. El 36 % declara sin lugar a dudas que se halla parasitado. Es preciso recordar que una persona conoce que se encuentra parasitada de dos maneras: o bien porque ha expulsado lombrices y las ha visto; o bien porque se hizo un análisis de materias fecales y este arrojó parasitismo. Quien no ha expulsado lombrices o no se ha hecho examen parasitario lógico, ignora si está parasitado o no. De hecho, el índice de parasitismo es mucho mayor que el resultado de nuestra Encuesta, y así lo corrobora la experiencia de los médicos de los hospitales nacionales.

Hay un parásito en Cuba, el que en general produce los cuadros más grave, llamado Necator Americanus. Esta lombriz, a diferencia de las otras, no se adquiere por ingestión; cuando una persona parasitada defeca en la tierra, el huevo del Necator se desarrolla, se convierte en larva, y luego esta larva penetra en el pie descalzo, perforando la piel de la persona. De aquí se deduce que el elevado índice de infección por Necator nos está indicando tres hechos importantes: primero, la falta de letrinas sanitarias: segundo, la mala educación en cuanto a higiene se refiere, tanto en lo que respecta al realizar las deposiciones en la tierra, cuanto al andar sin zapatos; y como siempre el problema de la miseria, que impide la compra de zapatos.

El paludismo es referido como antecedente por el 31 % de los campesinos. En el caso del paludismo, la vía del contagio es el mosquito.

Estos son los azotes de nuestra población rural de 2 500 000 almas.


ASISTENCIA MÉDICA

Visto el nivel sanitario en que se desenvuelve la vida del trabajador agrícola, el habitante de la capital está en pleno derecho de pensar que todo el salario percibido es poco para cubrir la atención médica. Sin embargo, a la luz de la Encuesta resulta que el promedio de gastos de familia en atención médica es de $ 2,00. Esto para 6 personas que componen la familia promedio. Resulta evidente que en la mayor parte de las enfermedades no reciben ninguna atención médica.

El dato más llamativo es el siguiente: el 80,76 % declaró que recibía auxilio únicamente del médico de "pago", es decir, del médico particular que cobra sus servicios.

Solo el 8 % recibe atención gratuita del Estado y este es un dato muy significativo. Hay que recordar siempre, no obstante, que se está hablando del trabajador de tierra adentro, porque otra cosa muy distinta ocurre en los pueblos de campo.

El patrono o sindicato proporciona asistencia médica al 4 % de los trabajadores agrícolas, y un porcentaje igual de 4 % recibe el auxilio profesional de los dispensarios privados. Aunque en nuestra Encuesta estos datos de dispensarios privados se han catalogado en un título común hay que hacer la salvedad de que en la práctica todos los registrados eran dispensarios mantenidos por instituciones católicas.

Estas instituciones privadas pues, a pesar de la falta de recursos, prestan un servicio igual al de los sindicatos y patronos, y exactamente la mitad del que brinda el Estado cubano.


MEDICINAS

Para estudiar este capítulo cada entrevistador indagó primero si había medicinas en la casa, solicitando después que le fueran mostradas las que se encontraban en ese momento allí. En cada caso se anotó el tipo de medicamento y el laboratorio que lo elabora, si es que se trataba de una especialidad farmacéutica.

Los más importantes resultados obtenidos son los siguientes: En el 70,49 % de las casas había medicinas en el momento de la entrevista. De estas medicinas, el 46,67 % eran fórmulas magistrales, lo que comúnmente llamamos recetas.

El resto constituido por especialidades farmacéuticas, comúnmente llamadas "patentes", es decir, las que son elaboradas por laboratorios y expendidas ya envasadas en la farmacia.

De estas medicinas patentes, el 74,7 7 % eran provenientes de laboratorios éticos, es decir, de casas productoras que merecen crédito moral a los ojos del médico.

El 25 % restante pertenecía a laboratorios no éticos, comúnmente llamados en Cuba "laboratorios chiveros" o de "chivo". Estos laboratorios operan del siguiente modo: elaboran una serie de productos casi totalmente inservibles, que tiene un costo de producción reducidísimo y los proponen a médicos de baja moral como negocio. El médico receta este producto y percibe la mitad de la utilidad. Como el producto es cobrado a un elevado precio, tal negocio ilícito se constituye en una importante fuente de ganancias para el médico, a tal extremo, que existen frecuentes casos de profesionales médicos, sobre todo en el interior de la República, que no cobran absolutamente nada por las consultas y viven exclusivamente de las utilidades habidas en el negocio con los laboratorios "chiveros".

Una cuarta parte de las medicinas indicadas al campesino por sus médicos está constituida por medicamentos de "chivo" inservibles.

 

ASPECTO SOCIAL

¿Qué cree Ud. conveniente para que la situación del campesino fuera mejor?

Esta pregunta y la siguiente, están destinadas a captar la actitud del trabajador rural al momento de encarar las posibles soluciones de su problema.¿De qué espera la solución? ¿De quién la espera?

Se ofrecen a su elección cuatro posibles fuentes de solución: más escuelas, más caminos y carreteras, más hospitales, más fuentes de trabajo.

Una inmensa mayoría (73,46 %) cree que su solución descansa en que se le ofrezca más fuentes de trabajo.

Con ingresos suficientes y nivel de vida comparable al de pueblos semicivilizados sometidos a la solución colonizadora, el guajiro cubano levanta su voz para pedir más trabajo.

Tiene en casa seis bocas que mantener; el 80 % de sus ingresos le viene en forma de salario, y no muy largo…; trabaja solo seis meses al año, pero tiene que alimentar y vestir a su familia los otros meses también; más no pide repartos de riqueza, ni subsidios: pide trabajo.

Hay una quinta parte de los entrevistados que no pide trabajo, sino escuelas. ¿Será que quiere educar a sus hijos para que aspiren a más y arrancarlos de las miserias del campo? ¿Será el deseo de adquirir él mismo la cultura suficiente para defender la parte justa que en la producción debe tocarle forzando el pago de mayores salarios?

No extrañe el hecho de que solo el 5 % se incline a pedir más caminos. Recuérdese de que tratamos con trabajadores agrícolas, que no poseen nada ellos mismos y que no pueden, por tanto, derivar una utilidad directa de la más eficiente red de carreteras. Indica, sí, un visón más clara en este pequeño porcentaje que ha sabido entender, que más caminos significan más producción, más movimiento de riquezas, más salarios para ellos, en suma.

¿Quién cree Ud. que puede hacer más por mejorar la situación del campesino?

¿De quién espera su solución el campesino? ¿Qué instituciones, entre aquellas que incluyen en su doctrina o en su programa la cuestión social, han sabido hacer sentir al campesino que se ocupan o que pueden ocuparse de él? Cinco de tales instituciones afectadas por la obligación social se ofrecen a la elección del trabajador agrícola: el gobierno, la Iglesia, los masones, los patronos, los sindicatos.

En primer lugar, el campesino vuelve sus ojos al gobierno, señalado por el 69 % de los entrevistados, como la institución llamada a resolver su problema.

No se piense en modo alguno que esta declaración implica una tendencia socialista del campesino; nada más lejos de su mente al dar esa respuesta, que la idea de un verdadero socialismo. El fenómeno es mucho más simple y menos doctrinario.

Es la respuesta lógica de un hombre que ve a la política invadirlo todo en su país, todo dependiendo de la política.

Es más lógica aún en un país como el nuestro de economía rígida, donde los éxitos, los fracasos o la demora en el desarrollo económico, son fundamentalmente imputables al Estado. Este regula la producción con cuotas, la protege con aranceles y subsidios, la estimula con fomentos y financiamientos, controla las utilidades con impuestos, establece los costos con salarios y tarifas, vende en algunos casos los productos elaborados, fija precios, norma rentas… En fin, domina la vida económicosocial de la nación.

Y tal vez, también detrás de esa declaración esté la secreta esperanza de un campesino que, aunque ha sido defraudado muchas veces, no la ha perdido del todo: la secreta esperanza de tener algún día un gobierno honesto, sabio, de buena fe, que se ocupe realmente de sus necesidades.

La segunda institución señalada es la de los patronos (16,72 %). La intuición campesina les indica que, si bien el gobierno ha absorbido gran parte de las funciones patronales y restringido la libertad de que gozaba el patrono en los tiempos de la libre empresa, no es menos cierto que aún conserva este en sus manos el capital y el control de la técnica, necesarios para la producción de la riqueza, a la cual ansía concurrir el trabajador agrícola con el capital en sus manos.

Es notable el hecho de que el campesino confía poco, muy poco, en sus sindicatos como clave de su solución. Véase hasta que punto es "rojo" el sentimiento del trabajador agrícola cubano. Solo el 6,82 % señala a los sindicatos como instituciones capaces de solucionar su problema.

La Iglesia, cuna y primera fuente de las inquietudes legítimamente sociales, heredera y depositaria de las enseñanzas de Cristo pasa casi inadvertida a los ojos del campesino.

Sin duda que el campesino en su inmensa mayoría ignora por completo que tales menesteres afectan ni de lejos a la Santa Madre Iglesia; sin duda también que la escasez de sacerdotes y de medios, dificulta o impide totalmente en muchos casos el ejercicio de tan indeclinable deber. Pero también es cierto, hay que reconocerlo, que los católicos hemos pecado por omisión. ¡Gracias a Dios que aún queda el 3 % de trabajadores agrícolas que esperan ayuda de la iglesia!

El 4,3 % de los entrevistados señala a la masonería como la institución que puede mejorar su situación. Esto se explica por el carácter fraternal, de ayuda social, de que revisten los masones. El fenómeno curioso es que solo el 2 % de los campesinos declararon ser masones; mientras que el doble de esta cifra espera ayuda de la masonería. Tal margen de diferencia representa una franja del campesinado propicia a la campaña de proselitismo masónico.



ASPECTO EDUCACIONAL

De las frías columnas numéricas de la Encuesta, se desprende un dato aterrador: el 43 % de los campesinos no saben leer ni escribir. ¡Casi la mitad de la población trabajadora agrícola!

Necesariamente este dato ha de tener su concomitante en la asistencia escolar. Y, efectivamente nos encontramos con que el 44 % de los trabajadores agrícolas no han asistido nunca a la escuela.

¿A qué puede deberse tal estado de cosas? Varias respuestas vienen de inmediato a la mente.

En primer término, la escasez de aulas rurales. En segundo término, la mala distribución del magisterio. No aludimos a la escasez de maestros, aunque ella sea evidente, sino a la concentración de los maestros en grandes centros de población, con detrimento del magisterio rural.

El aula rural suele funcionar con gran frecuencia a modo de un trampolín que sirve para alcanzar el traslado a la Capital en el menor tiempo posible, tiempo que está medido por las influencias políticas de que disponga el maestro. Es un hecho común en el campo que el maestro que inicia un curso no lo termine ya que obtuvo su traslado a La Habana.

En la Capital, en cambio, abundan las aulas con menos de 10 alumnos. Se ha dado el caso, de un aula, dotada de un alumnado muy reducido que ha tenido que dividirse en dos aulas, para dar lugar a una nueva creación, por haber sido trasladado un crédito rural a La Habana.

Hay que decir, no obstante, en defensa del magisterio, que el maestro rural tropieza con grandes y serias dificultades para desempeñar su labor. Parece así humano que trate de evadir una situación problemática, exenta de todo aliciente.

No es solo el magisterio el que está muy mal distribuido: también las escuelas rurales lo están. Cualquiera que ande por las carreteras cubanas habrá podido contemplar una serie de escuelas campesinas recientemente erigidas, sobre todo durante el gobierno del Dr. Grau San Martín, pero casi todas estas edificaciones se encuentran situadas a lo largo de las grandes arterias como la Carretera Central. Cuando nos adentramos campiña adentro, ya no son tan numerosas…

Si analizamos la parte que pudiera tocar al campesino en esta responsabilidad, es posible que encontremos (y ahora estamos haciendo hipótesis) un número de casos en que el padre de familia no se toma el interés que debiera en mandar a sus hijos al colegio. Ello es posible y hasta probable; pero tendríamos que valorar también las reales dificultades que las más de las veces confrontarán, dificultades que podrían ser medidas y expresadas en términos de distancia y carencia de medios. Recordemos también el patético problema del trabajo de menores; es cierto que muchas veces el padre se ve obligado a emplear a sus hijos menores en tareas impropias de su edad y que restan a estos la oportunidad de recibir una educación aunque sea elemental.



VIVIENDA

Al igual que en épocas pasadas el tipo de vivienda más frecuente es el clásico "bohío" cuyas características no parecen reflejar el decursar del tiempo con sus nuevas técnicas de construcción. Como hemos apuntado anteriormente la investigación de la ACU siguió en el aspecto de la vivienda lineamientos similares al canso de 1953 lo cual nos permite presentar una descripción cumplida de las características de la vivienda.


MATERIALES

La función principal de la vivienda es aislar a sus ocupantes del ambiente exterior en un clima agradable tanto físico como espiritual.

Las necesidades de la vivienda campesina pueden quedar satisfechas en lo que respecta a materiales, con la combinación de piso de cemento, paredes de madera y techo de guano, siempre que no pueda proporcionarse paredes de cantería o ladrillos que vulgarmente se clasifican como casa de mampostería. Con una u otra combinación que, cubiertas otras condiciones se está dentro del mínimo requerido para proporcionar una habitación adecuada.

Con estos juicios de valor, podemos apreciar mejor el cuadro que se ofrece a continuación sobre las combinaciones de materiales predominantes en la vivienda de los trabajadores agrícolas.

En la tabla 3 aparecen los materiales predominantes en la vivienda de los trabajadores agrícolas en el año 1957.

En el análisis de la tabla anteriormente expuesta se observa fácilmente que solo el 31,86 %, menos de la tercera parte de las viviendas alcanzaban en 1957 el mínimo de condiciones requeridas en cuanto a materiales, para ser consideradas como de características aceptables y si por otra parte consideramos que no todas las viviendas cumplen el mínimo requerido en cuanto a materiales, reúnen las demás condiciones de higiene, estado de conservación y otras requeridas para ser consideradas como una habitación adecuada, vemos como tan solo un sector aún más reducido de la población campesina tiene resuelto el problema de la vivienda.


INSTALACIÓN SANITARIA

Una de las características más importantes de toda vivienda es la existencia de servicio sanitario, y el estado en que el mismo se encuentra. Y suponemos que si bien no todas las familias campesinas podrían disfrutar de una instalación sanitaria con las ventajas que se pueden ofrecer comúnmente en la ciudad, sí al menos, podrían contar con una letrina sanitaria exterior, separada del cuerpo principal de la casa, teniendo en cuenta su poco costo y fácil construcción, para aquel que conozca las características de las mismas (tabla 4).

BAÑO Y DUCHA

Como complemento de la posesión de toda la instalación sanitaria es lógico considerar el baño o ducha. Suponemos no obstante, que la existencia de un baño o ducha exterior, si bien no tiene la importancia sanitaria de la letrina es un objeto fácil de alcanzar, máxime cuando por ello se entiende una habitación destinada especialmente al aseo y sin suponer necesariamente la existencia de agua corriente a menos que entendamos por tal, suministro por gravedad de un tanque alimentado por una bomba de mano de un pozo de las cercanías.

No obstante esto, los datos que se muestran en la tabla 5 parecen contradecir nuestros supuestos teóricos.

SUMINISTRO DE AGUA

De lo anteriormente expuesto se puede inferir cuál ha de ser el número de viviendas que cuentan con instalación de agua corriente como suministro principal de sus necesidades de agua potable. Como hubimos de apuntar, la posibilidad de una instalación de agua interior que se abastece de un pozo cercano, es relativamente fácil de obtener, aunque en la práctica no se observa en más del 8 % de los casos como podrá apreciarse del cuadro siguiente, pues en los casos en que el agua se obtiene de un pozo, por lo general se transporta a la casa en diversos recipientes de donde se va tomando según la necesitan. En el caso de que el agua se tome de un pozo es conveniente observar que en muchas oportunidades este no se encuentra lo suficientemente apartado de la letrina u otro depósito de aguas negras con lo que los casos de contaminación de las aguas pueden ser frecuentes. Muy a nuestro pesar no poseemos una distribución de frecuencias de las distancias entre el pozo y los lugares de contaminación, pero podemos aceptar que en la cifra de 42,22 % las casas reportadas como en malas condiciones higiénicas, una buena parte de las mismas fue evaluada en función del deficiente suministro de agua potable. Los datos del cuadro siguiente presentan la forma en que se distribuye el suministro de agua de las viviendas campesinas (tabla 6).

ALUMBRADO

Pasemos ahora al análisis de los medios que proporcionan el alumbrado en las viviendas campesinas.

El disfrutar de servicio eléctrico no tiene porqué ser considerado como imprescindible a la vida del trabajador agrícola y más aún si determinamos un orden lógico de prioridad en las mejoras que le son necesarias. Es conveniente establecer que el avance psicológico que para la población campesina significaría contar con las ventajas de la electricidad, compensa, si es que se comprende cabalmente el significado de los servicios públicos, el sacrificio económico que significa el atender este sector marginal a la demanda de energía eléctrica (tabla 7).



Consideradas las facilidades que brinda la vivienda campesina, se hace necesario tener en cuenta su capacidad para albergar con el mínimo de amplitud requerida a la familia campesina promedio.



NIVEL DE INGRESOS

Investigar El nivel de ingresos y el régimen de trabajos del obrero agrícola fue el objeto principal de la Encuesta, esto se hizo preguntando directamente al interesado los ingresos que le reportaron las distintas labores efectuadas durante el año, así como el régimen de trabajo. También se investigó su producción propia, que luego habría de valorarse según los precios al detalle en la comunidad.


RÉGIMEN DE TRABAJO

Lo primero que resalta, si estudiamos el régimen de trabajo, es que en 49,54 % de las ocupaciones se labora los 7 días a la semana y en el 35,9 %; 6 días, esto por supuesto no significa el empleo durante el año sino el régimen de empleo, en las distintas labores retribuidas en salario objeto de este estudio.


MECANIZACIÓN

Otro dato interesante es que la mecanización del trabajo agrícola aparece solo en el 4 % de los casos mientras que el trabajo manual lo hace el 86 %.


FUERZA LABORAL

En cuanto a la composición de la fuerza laboral de los jefes de familia, el 15 % reporta tener más de 60 años; a la edad que debían estar disfrutando de la tranquilidad de un retiro, tiene que seguir trabajando en las labores más duras. Podemos añadir como dato curioso, uno de nuestros entrevistadores encontró un campesino de 93 años quien todavía trabaja para sostener a su familia.


PAGOS

Si estudiamos el régimen de pagos vemos que en el 6 por ciento de los casos parte del salario es pagado en vales y de ese 6 por ciento, la mitad lo era en 100 por ciento. Por supuesto, estos no son los conocidos vales de las colonias, equivalentes a efectivos, sino medios de pago que da el propio patrono y que solamente pueden reclamar mercancías en tiendas de su propiedad; obtuvimos también el dato de que el 2,5 % recibe parte de su salario en comida y 1% la totalidad del mismo.


DISTRIBUCIÓN DE INGRESO

Veamos ahora cómo distribuyeron sus ingresos: esto se estudió, preguntándole los gastos del mes anterior. La medida del gasto fue de $50,33 y de estos dedica a su alimentación el 69,30 %. Si comparamos esto con el dato obtenido por la Foreing Policy en 1934, vemos que el gasto en alimentación es hoy el 10 por ciento mayor que entonces. Esto se explica si vemos que mientras su salario actual es solamente el 194 % del de aquellos años, el nivel de precios de los alimentos es hoy del 228 %, y la dieta tiene un límite inferior al cual siempre hay que llegar. El trabajador agrícola ha resuelto el desequilibrio entre su nivel de salarios y el nivel de precios dedicando a su alimentación el 10 % más, cantidad que es estrictamente la necesaria para mantener la dieta mínima que tenía ya en 1934.

Es conveniente destacar aquí que en Europa, Estados Unidos y Canadá, el gasto dedicado a la alimentación es de 30 a 45 % mientras que en el Asia oscila del 55 al 75 %, así cuando en Cuba el trabajador destina el 70 % o de sus ingresos a la alimentación se está acercando al índice de los países más atrasados del continente asiático.

Con todo lo expuesto anteriormente, el dato sobre sus ingresos que presentamos aquí no es de extrañar. La media del ingreso para una familia de 6 personas en las que trabajan 23 horas a la semana, cada uno de los asalariados de la misma, es de 548,75 pesos en el cual está incluido también, el ingreso por concepto de cultivos por cuenta propia.

Aquí, aunque no tan marcado como en la Encuesta, que en el sector urbano realizó el Banco Nacional, se aprecia un déficit, de 50,00 pesos al año, no se analizó como se solventaba, pero puede aceptarse la hipótesis de que éste se hace, mediante deudas y también por remesas de otros sectores.

El ingreso medio disponible al mes es de 45,72 pesos, pero si analizamos el histograma con las frecuencias acumuladas vamos como el 50 por ciento de nuestros entrevistados, no alcanzó tan siquiera este nivel.

¿Cómo puede sostenerse una familia que dispone solo de $0,25 al día por persona de los cuales dedica $0,17 para su alimentación con precios muy similares a los de áreas urbanas?

La respuesta a esta pregunta que nos ha inquietado a todos los que trabajamos en esta Encuesta, la dejamos a nuestros lectores más conocedores que nosotros de lo que cuesta mantener una familia.

 


CONCLUSIONES

Hemos expuesto con absoluta objetividad los datos encontrados, no estamos exagerando. No es objeto de este estudio llegar a conclusiones que nos indiquen las posibles soluciones en una forma concreta. Son muchas las soluciones que hay si se quiere actuar de buena fe. Tampoco vamos a analizar detalladamente las causas que nos han llevado a la situación actual, solamente queremos afirmar de una manera categórica y rotunda que no estamos cumpliendo con nuestro deber de cubanos, ni estamos cumpliendo nuestro deber como católicos, si no hacemos un esfuerzo sincero y efectivo por remediar la situación actual. La inmejorable tierra cubana y el trabajo de nuestro obrero agrícola han producido mucha riqueza a nuestra Patria, pero el obrero agrícola no participa del disfrute de esa riqueza.

Las responsabilidades de este gran pecado social recae sobre todos, aunque no en igual medida. Sobre los gobernantes que no han sabido dictar las leyes nacionales que sirvan de estímulo a una mayor producción y una mejor distribución. Sobre los capitalistas que no han querido poner a producir con la mayor eficiencia posible sus bienes materiales y cuando lo han hecho no han cumplido la función social de la producción de compartir equitativamente los beneficios producidos.

Los profesionales y dirigentes intelectuales porque no han puesto sus facultades a trabajar aunque sea en parte para organizar y encausar el problema económico-social cubano. A unos afecta más directamente que a otros; pero a todos nos afecta profundamente.

Su Santidad el Papa Pío XII ha dicho: "si con vigor y sin dilaciones no se emprenden para llevarlas a la práctica las gravísimas reformas sociales necesarias, es inútil que se pretenda defender eficazmente el orden público, la paz y la tranquilidad de la sociedad humana". "Es por desgracia verdad que el modo de obrar de ciertos católicos ha contribuido a quebrantar la confianza de los trabajadores en la religión de Jesucristo".

Ya es hora de que nuestra Nación deje de ser un feudo privado de algunos poderosos, tenemos la firma esperanza de que dentro de algunos años Cuba será no propiedad de unos pocos, sino la verdadera Patria de todos los cubanos, y tenemos también la firma convicción de que en esta obra de redención social del ciudadano cubano, el catolicismo cada vez más pujante en nuestra Nación, tendrá un papel importante y efectivo.

 



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* El texto es una copia del artículo publicado por la Agrupación Católica Universitaria en Economía y Desarrollo. 1972 Julio-Agosto:190-212: "Encuesta de los trabajadores rurales 1956-57", con modificaciones en el formato de presentación de las tablas y sus títulos.

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