RECENSIÓN

 

Investigación sobre consumo de medicamentos. Experiencia cubana*

 

Research on drug consumption. Cuban experiences

 

 

Ana Julia García Milián, Liuba Alonso Carbonell, Pedro López Puig

La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2013. 15,5 x 25 cm, 135 pp.

 

 


 

 

Un grupo de autores de perfil profesional diverso, que se ocupa de un problema de actualidad internacional y también cubano, que podemos denominar genéricamente el problema medicamentos ha escrito un libro necesario y oportuno. Es algo de gran magnitud y complejidad, simplificando puede reducirse a dos grandes componentes: a) el mal uso y abuso de medicamentos y la manipulación corrupta que la gran industria hace de los mismos, y b) la extensión exagerada de la práctica llamada medicina natural y tradicional (MNT) que propone sustancias que no se han evaluado mediante procedimientos científicos que demuestren la bondad del producto.

La idea central de los autores es la necesidad de establecer una política de uso racional de los medicamentos. En su argumentación utilizan el modelo de cadena del medicamento, que está formada por el conjunto de actores y acciones que participan en las distintas etapas de la cadena que se inicia con la autorización de registro del producto hasta su efecto sobre quien lo utiliza y que transita por comercialización, distribución, selección, prescripción, dispensación y consumo. A esto debe seguir la vigilancia de efectos adversos, del contexto social en que se introduce el fármaco, de la ética en la conducta de los múltiples actores que intervienen en la cadena del medicamento.

Un aspecto relevante en el problema es el elevado número de actores que intervienen, algunos defensores de intereses que pueden ser espurios,, entre ellos: productor, comercializador, prescriptor, dispensador, consumidor. Pueden influir también los investigadores originales que obtuvieron el producto, trabajo que es previo al registro.

La magnitud del negocio en la industria farmacéutica es un elemento perturbador del uso racional de los medicamentos, por la elemental razón de que para la industria la prioridad y razón de ser es la ganancia. Esto se ilustra muy bien en el libro "La verdad acerca de la industria farmacéutica. Como nos engañan y que hacer al respecto", de la doctora Marcia Angell (Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006; la edición original en inglés: The truth about the drug companies: How they declive us and what to do about it. (Randon House, New York, 2004). En este texto la autora nos dice:

En 2002, mientras seguía la baja económica, las grandes farmacéuticas sufrieron solo una leve caída en sus ganancias, que bajaron del 18,5 por ciento al 17 por ciento sobre las ventas. El hecho más asombroso de 2002 es que las ganancias de las diez compañías farmacéuticas en Fortune 500 (35,9 mil millones de dólares) sumaban más que las ganancias de todas las otras empresas juntas (33,7 mil millones de dólares…). Es difícil concebir la enorme cantidad de dinero en que nadan las grandes farmacéuticas.


En una publicación más reciente, basados en la misma fuente (Fortune) se informan los beneficios de las 100 empresas mayores de los Estados Unidos de América, entre ellas aparecen de la industria farmacéutica: Pfizer (67, 932), Johnson and Johnson (65, 030), Merck (48, 047), Abbot (38, 851), Eli Lilly (24, 287) y otras. La cadena de farmacias Walgreen (72,184). Los datos son de The Work Almanac 2013, referidos al año 2011. El crecimiento de las cifras es notable.

Otros asuntos importantes se tratan en el libro citado de Angell M, relacionados con el texto que comentamos. Veamos algunos breves párrafos:

Las personas que sufren enfermedades poco comunes no provocan gran interés en las compañías farmacéuticas (p. 106).

No es un buen negocio fabricar medicamentos para clientes que no pagan. Por eso la industria farmacéutica no tiene ningún interés en buscar medicamentos para tratar las enfermedades tropicales, como la malaria, la enfermedad del sueño o la esquitosomiasis (p.106).

¿Existe la posibilidad de que las compañías manipulen los ensayos clínicos para que sus fármacos parezcan mejores de lo que son? Por desgracia, la respuesta es afirmativa. Es posible falsificar los ensayos de muchas maneras, y se hace todo el tiempo (p. 118).


Las citas son de la edición en español mencionada (Angell M, 2006).

Respecto a la importante etapa de la prescripción los autores insisten en la necesidad de tener en cuenta los criterios de eficacia, seguridad, costo y conveniencia con el propósito de lograr una adecuada adherencia del enfermo. Esto se alcanza cuando desde la formación en pregrado se educa a los futuros prescriptores y cuando se controla lo que formulan los medios de prensa.

También se propone en la obra la conveniencia de realizar investigaciones sobre el consumo de medicamentos, así como la necesaria vigilancia de los efectos adversos que pudieran ocurrir ocurren al consumir medicamentos.

El texto recoge información sobre el uso irracional de medicamentos, que incluyen su consumo innecesario, eventos adversos, creciente resistencia a los antibióticos… Por ello se recomienda el establecimiento de programas nacionales para el uso racional de medicamentos. Así se aborda en un capítulo la propuesta metodológica para el desarrollo de investigaciones relacionadas con el consumo de medicamentos y en otro se presentan los principales resultados de investigaciones relacionados con el tema en Cuba.

El libro no agota el tema, pero trata de modo objetivo y bien documentado aspectos esenciales del problema.

Sin dudas una obra útil, que informa bien a la comunidad científica que utiliza medicamentos, de elementos esenciales para el manejo correcto de los mismos.



Prof. FRANCISCO ROJAS OCHOA



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* El texto es una copia literal del prólogo del libro Investigación sobre consumo de medicamentos. Experiencia cubana.

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