Repercusión cardíaca de las emociones negativas suscitadas en la vida cotidiana

 

 

Es ampliamente conocido que la isquemia del miocardio ocurre con frecuencia en pacientes con enfermedad coronaria y que es signo premonitorio de futura enfermedad cardíaca. También ha sido demostrado que la isquemia cardíaca puede ser inducida tanto por estrés físico como mental. Pese a que las situaciones de estrés por actividad física son raras en la vida diaria, la mayoría de los episodios de isquemia del miocardio ambulatorios se dan en ese contexto cotidiano (75% de esos episodios ocurren durante una actividad física muy moderada). La isquemia del miocardio observada en la vida diaria exhibe tan amplias variaciones de frecuencia y duración, que estas no pueden atribuirse únicamente a cambios en la condición física. A ese respecto, la posibilidad de que estados emocionales específicos, tales como ansiedad, tristeza o ira, sean factores desencadenantes, no había sido enteramente evaluada. Con ese objetivo, Guillette, et al. seleccionaron a 58 pacientes con enfermedad coronaria que presentaban signos electrocardiográficos de isquemia ambulatoria. A esos pacientes se les indicó, como parte de un monitoreo electrocardiográfico ambulatorio de 48 h, que calificaran según una escala del 1 al 5 dos emociones positivas (felicidad y sensación de control) y tres negativas (tristeza, tensión y frustración ) que hubieran experimentado en ese período. Según los resultados obtenidos, las emociones negativas elevan al doble el riesgo de isquemia en el transcurso de la vida cotidiana de pacientes con enfermedad coronaria estable.

Aunque estudios anteriores ya habían demostrado la importancia de las emociones negativas intensas suscitadas por desastres naturales o situaciones catastróficas, el presente trabajo destaca el hecho de que también emociones más sutiles y cotidianas pueden ser causa de isquemia cardíaca. Ante estos datos, parece aconsejable intentar reducir el estrés mental asociado con la vida diaria. La terapia tradicional con beta bloqueantes, evidentemente eficaz en casos de isquemia inducida por el ejercicio físico, tiene mucha menor acción sobre la asociada con el estrés mental. Correspondería entonces, en pacientes vulnerables a la isquemia inducida por este último, evaluar los posibles efectos terapéuticos de un abordaje no farmacológico, tal como el representado por el ejercicio moderado o el adiestramiento para un mejor manejo individual de las emociones negativas que se suscitan en la vida diaria. (Gullette ECD, Blumenthal JA, Babyak M, Jiang W, Waugh RA, Frid DJ, et al. Effects of mental stress on myocardial ischemia during daily life. JAMA 1997;277:1521-1526).

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