La desigualdad social y las tasas de mortalidad en Barcelona

 

 

Aun en países con buenos programas de bienestar social se observan desigualdades en el acceso a los servicios de salud. Esas desigualdades aumentan a medida que mejora la salud general de las personas pudientes. En las grandes ciudades hay vecindarios de gente muy rica y de gente muy pobre y esas diferencias se reflejan en las tasas de mortalidad. Un estudio reciente sobre este tema se llevó a cabo en Barcelona, España, ciudad de 1 650 000 habitantes donde se ha estudiado la ecología de la desigualdad en la mortalidad, pero no su tendencia. Con objeto de conocer esa tendencia, se compararon las tasas de mortalidad de distritos electorales de bajo nivel socioeconómico con las de otros distritos durante el período de 12 años de 1983 a 1994. De los 38 distritos electorales que comprende la ciudad, 11 (con una población de 300 000 personas) se consideraron de nivel socioeconómico bajo y abarcaban las zonas centrales más antiguas de la ciudad además de otros distritos periféricos. Los 27 restantes tenían una población de 1 400 000 habitantes.

Se obtuvieron datos de los certificados de defunción y direcciones postales del censo municipal, el cual está vinculado con el registro de mortalidad. Las causas básicas de muerte se codificaron según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 9). Se estudiaron la tuberculosis, el sida, todas las enfermedades infecciosas incluido el sida, tumores malignos del pulmón, todos los tumores, enfermedad isquémica del corazón, enfermedades cerebrovasculares, todas las enfermedades del aparato circulatorio, todas las enfermedades del aparato respiratorio, cirrosis, todas las enfermedades del aparato digestivo, sobredosis de drogas y envenenamientos, y todas las causas externas. Se computaron tasas de mortalidad estandarizadas por edad según el sexo y año en cada distrito electoral, así como las tasas estandarizadas de años de vida potencial perdidos (AVPP). Se tomó como población estándar toda la población barcelonesa por sexo. En los cálculos de los AVPP se incluyeron las defunciones de personas de 1 a 70 años de edad. También se calcularon las tasas específicas de mortalidad por edad. La evolución de la mortalidad en cada grupo de distritos se describió mediante un modelo de regresión lineal.

Durante los 12 años estudiados, las tasas de mortalidad general fueron habitualmente más altas en los distritos de bajo nivel socioeconómico. En ellos, la mortalidad por todas las causas disminuyó de 1 056,4 muertes por 100 000 habitantes en 1983 a 1 012,1 en 1994; en los demás distritos la disminución fue de 838,2 a 809,8. La desigualdad aumentó en relación con algunas causas como el sida, que empezó a manifestarse con un solo caso en 1986 y se incrementó en los distritos pobres (4,4% de las defunciones en 1994) en comparación con los restantes (1,9% de las defunciones). La desigualdad aumentó también con las muertes causadas por sobredosis de drogas. El primer caso se dio en 1984 y 12 años más tarde representó 1,2% de las defunciones en los distritos pobres y 0,5% en los demás. A esas dos causas de muerte se puede atribuir el aumento de desigualdad social asociado con muerte prematura, sobre todo en los grupos de edad entre los 15 y 44 años. La tercera causa de aumento de desigualdad fue el cáncer de pulmón en los hombres. Entre los distritos más pobres y los demás se notó una reducción en enfermedades cardiovasculares, pero esa ventaja se anula frente al aumento de la desigualdad relacionada con la mortalidad prematura debido al sida y las sobredosis de drogas. Es de notar que en Barcelona, 52% de los casos de sida correspondieron a usuarios de drogas por vía intravenosa.

Los resultados de estudios como este implican que las políticas de salud pública no son suficientemente equitativas. Los autores recomiendan que se tome acción en cuatro direcciones: fomentar el conocimiento y la motivación individuales y mejorar las habilidades personales, lo cual suele llevar a un cambio de los comportamientos de riesgo; estimular la formación de redes sociales comunitarias contra riesgos de la salud; mejorar el acceso a instalaciones y servicios, lo que implica una mejora de las condiciones de vida y trabajo; y procurar cambios macroeconómicos y culturales para reducir la pobreza y la desigualdad en la sociedad. (Borrel C, Plasènsia A, Pasarin I, Ortún V. Widening social inequalities in mortality: the case of Barcelona, a southern European city. J Epidemiol Community Health 1997; 51(6):659­667.)

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