El riesgo de transmisión vertical del VIH es mayor en el período neonatal temprano

 

 

El riesgo que corre un recién nacido de ser infectado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) al ingerir la leche de una madre infectada es mayor en los primeros meses de la vida, según revelan los resultados de un estudio nuevo que se ha llevado a cabo en Malawi. La falta de experiencia de la madre con la lactancia materna también puede en estos casos incrementar el peligro de transmisión por la leche.

Los investigadores, que son expertos de los Institutos Nacionales de Salud en Bethesda, Maryland, de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, y de la Facultad de Medicina de Blantyre, Malawi, consideran que sus resultados tienen gran importancia en tanto es muy poco lo que hasta ahora se ha sabido acerca del momento en que se produce la infección en neonatos de madres infectadas. Sobre la base de estos datos nuevos las madres con infección por VIH podrán tomar mejores decisiones en relación con la lactancia materna.

La lactancia al pecho es la forma de alimentación recomendada para neonatos en países en desarrollo, donde los sustitutos de la leche materna suelen ser escasos, peligrosos o rechazados debido a factores culturales. En los Estados Unidos de América, donde sí hay acceso a otros productos seguros y de buena calidad, no se recomienda a las mujeres infectadas por el VIH que den de mamar a sus hijos. Para determinar el momento en que se produce la infección vertical y los factores de riesgo que se asocian con la infección, los autores del estudio aquí descrito efectuaron pruebas para la detección de VIH en neonatos durante las visitas del período posneonatal en un hospital urbano de Malawi. Solamente los niños que tuvieron resultados negativos en su primera prueba, que tuvo lugar a las 6 semanas de nacidos, fueron incluidos en el estudio, ya que la positividad en las primeras semanas de vida podría ser consecuencia de una infección adquirida durante el embarazo o el parto, y no solamente como resultado de la lactancia.

Las pruebas detectoras de VIH que se administraron en los dos años posteriores revelaron que 47 de los 672 niños estudiados adquirieron la infección por la leche materna. Casi la mitad (21) de las infecciones ocurrieron en los primeros 5 meses de la vida de los neonatos y otros 15 niños se infectaron entre los 6 y 11 meses posteriores al nacimiento. Siete más adquirieron la infección a los 12 a 17 meses de nacidos. Solamente cuatro infecciones se produjeron entre 18 y 23 meses después del nacimiento. Ninguno de los neonatos adquirió la infección por VIH después del destete.

Los investigadores llegan a la conclusión de que las madres con relativamente poca experiencia en materia de lactancia son más propensas a tener mastitis, inflamación del tejido mamario que facilita el paso del virus a la leche. En otro estudio reciente, según explican estos investigadores, se encontró una mayor concentración de VIH en la leche de madres con mastitis subclínica y una mayor tasa de transmisión en los hijos lactantes de estas madres.

Como medida protectora contra la transmisión de VIH por la leche materna se ha propuesto suspender la lactancia más temprano. Aunque en este estudio la medida hubiera prevenido la mitad de las infecciones neonatales observadas, cabe recordar que el destete temprano expone al niño al riesgo de morir de enfermedades respiratorias y diarreicas por falta de los anticuerpos que la madre transmite a sus hijos durante la lactancia. Ello significa que en países en desarrollo el riesgo de infección y los beneficios de la leche materna deben sopesarse cuidadosamente a la luz de estos resultados antes de decidir la conducta que debe seguirse en casos individuales. (Miotti PG, Taha TET, Kumwenda NI, Broadhead R, Mtimavalye LA, Van der Hoeven L, et al. HIV transmission through breastfeeding: a study in Malawi. JAMA 1999;282(8)781-783.)

 

 

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