Instantáneas

 

Detección de la aterosclerosis carotídea y el riesgo de enfermedad cardiovascular

 

 

La aterosclerosis carotídea, detectable por ultrasonografía de alta resolución, hoy en día se reconoce como un marcador de aterosclerosis generalizada y de la presencia de diferentes factores de riesgo cardiovascular. Aun antes de que se logre visualizar las placas de ateroma, la ultrasonografía carotídea permite medir el grosor de las capas íntima y media de la pared arterial, cuyo aumento es un fenómeno temprano que precede a la formación de placas de ateroma. Esto le confiere a la ultrasonografía la capacidad para revelar la frecuencia y progresión de la aterosclerosis en estudios seriados, la relación entre esta y algunos factores aterógenos, y cualquier modificación de los factores de riesgo por efecto de intervenciones farmacológicas.

Como parte de un proyecto encaminado a estudiar la aterosclerosis cerebral en México, un grupo de investigadores ha efectuado un estudio en residentes de la ciudad de México mayores de 55 años para establecer la frecuencia y extensión de las lesiones carotídeas ateroscleróticas, según el sexo y la edad; determinar la relación entre los factores de riesgo cardiovascular y la presencia y grado de la aterosclerosis carotídea; y establecer una comparación entre las personas menores y mayores de 65 años. De julio de 1993 a enero de 1996 se efectuó ultrasonografía carotídea en 145 individuos que residían en un centro multifamiliar. Se determinó una prevalencia de aterosclerosis carotídea de 64,8%; un engrosamiento de las capas íntima y media en 44,1% (64) de los sujetos; y placas de ateroma en 56,5% (82) de los sujetos (junto con un engrosamiento de la íntima y media en 52). Solamente ocho personas (5,5%) tuvieron una estenosis carotídea con efectos hemodinámicos de importancia. No hubo diferencias detectables en la prevalencia de aterosclerosis en relación con el sexo (hombres, 61,9%; mujeres, 66,0%). Los factores de riesgo cardiovascular asociados con la aterosclerosis fueron la edad (P < 0,0001), hipertensión arterial sistémica (P < 0,001), hipertensión sistólica aislada (P = 0,01), hipercolesterolemia (P = 0,04) y diabetes mellitus (P = 0,06). La prevalencia de aterosclerosis carotídea mostró un aumento paralelo al del número de factores de riesgo cardiovascular.

La prevalencia de aterosclerosis detectada en este estudio fue elevada y similar a la observada en otros países occidentales. Pero a diferencia de otros estudios que han identificado el tabaquismo y el consumo de alcohol como factores independientes en el desarrollo de aterosclerosis carotídea, el estudio aquí descrito no arrojó ninguna asociación significativa. El sexo tampoco fue un factor predictor, lo cual concuerda con lo revelado por estudios en otras poblaciones al efecto de que la diferencia en la prevalencia de placas de ateroma según el sexo es más destacada en personas menores de 60 años y disminuye conforme avanza la edad. Por otra parte, la poca frecuencia de lesiones carotídeas estenosantes coincide con la hallada en otras poblaciones. Si se considera que el índice de placas aumenta con la edad, los resultados aquí presentados concuerdan con los de otros estudios que señalan que la aterosclerosis en personas de edad avanzada se suele extender a lo largo del vaso con distribución multisegmentaria, y no hacia el lumen de forma oclusiva. (Cantú-Brito C, Rodríguez-Saldaña J, Reynoso-Marenco MT, Marmolejo-Henderson R, Barinagarrementeria-Aldatz F. Factores de riesgo cardiovascular y aterosclerosis carotídea detectada por ultrasonografía. Salud Publica Mex 1999;41(6): 452-459.)

Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
E-mail: contacto_rpsp@paho.org