Instantáneas

 

Efecto del ejercicio en el riesgo de accidentes cerebrovasculares en mujeres

 

 

Las pruebas son fehacientes: la actividad física reduce notablemente el riesgo de enfermedad coronaria. Pero ¿es también capaz de aminorar el riesgo de accidentes cerebrovasculares? Los pocos estudios epidemiológicos efectuados hasta la fecha han arrojado resultados contradictorios. Ninguno ha detectado una asociación muy clara entre la disminución del riesgo y la frecuencia y duración del ejercicio. El efecto del ejercicio físico en los distintos tipos de accidentes cerebrovasculares no ha sido debidamente investigado, y la mayoría de los estudios que se han llevado a cabo se han centrado en la población masculina. Según los resultados del estudio de Framingham, la actividad física intensa confiere protección contra los accidentes cerebrovasculares en general en hombres, pero no en mujeres.

Una cohorte de 72 488 enfermeras estadounidenses entre las edades de 40 y 65 años quienes en 1986 no mostraban signos de enfermedad cardiovascular o cáncer fue observada a lo largo de 8 años con el fin de determinar la incidencia de distintos tipos de accidentes cerebrovasculares. El ejercicio físico se midió en quintiles y se basó en el número de horas semanales dedicadas a tareas con un gasto metabólico equivalente (metabolic equivalent tasks, MET). Hubo un total de 560 087 años-persona de observación. Se documentaron 407 accidentes cerebrovasculares (258 de carácter isquémico, 67 hemorragias subaracnoideas, 42 hemorragias intracerebrales, y 40 de tipo indefinido). Cuando se efectuaron análisis multivariantes con ajustes por edad, índice de masa corporal, antecedentes de hipertensión y otras covariables, se detectó una fuerte asociación inversa entre la cantidad de actividad física y el riesgo de accidente cerebrovascular en general. Los riesgos relativos para cada quintil de ejercicio fueron 1,00 (grupo de referencia); 0,98; 0,82; 0,74; y 0,66 (P de la tendencia = 0,005). La gradiente inversa se observó principalmente en el caso de accidentes cerebrovasculares isquémicos. No se detectó ninguna asociación significativa entre la actividad física y la hemorragia subaracnoidea o la hemorragia intracerebral. Aun después de hacer ajustes por las distintas variables, el ejercicio de caminar a una velocidad normal se asoció con un riesgo reducido de accidentes cerebrovasculares en general y de carácter isquémico en particular. El hecho de que las mismas asociaciones se hayan advertido, en mayor grado aun, con el ejercicio de caminar a paso largo o acelerado indica que el efecto protector guarda relación directa con la cantidad e intensidad del ejercicio. (Hu FB, Stampfer MJ, Colditz GA, Ascherio A, Rexrode KM, Willett WC, et al. Physical activity and risk of stroke in women. JAMA 2000;283(22): 2961-2967.)

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