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Una dieta sana y el ejercicio pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2

 

 

Mientras más cambian las personas su estilo de vida, más se protegen contra el riesgo de diversas enfermedades, entre ellas la diabetes mellitus. En otras palabras, mejor es hacer pocos cambios que ninguno. La pérdida de peso, por ejemplo, no parece ser componente esencial de la ecuación que favorece la salud. Si bien es cierto que una pérdida de peso moderada reduce mucho el riesgo de diabetes, según los resultados de un estudio finlandés, hacer ejercicio cuatro horas a la semana, aun sin mayor pérdida de peso, lleva a una reducción del riesgo de diabetes. Esto se aplica a cualquier tipo de ejercicio físico, bien sea un deporte, trabajo doméstico, jardinería o ejercicio ocupacional.

El estudio se realizó en 522 adultos de edad mediana con exceso de peso y con una tolerancia alterada a la glucosa, signo precursor de la diabetes. Los pacientes se dividieron en dos grupos. Uno de ellos fue sometido a un programa de dieta y ejercicio, con orientación individual sobre cómo comer sanamente (con menos grasa y más alimentos fibrosos), perder peso y hacer ejercicio. Este grupo se reunió con un nutricionista siete veces durante el primer año y cada tres meses posteriormente. El segundo grupo, que fue el grupo testigo, solamente recibió información escrita sobre los beneficios de una dieta sana y de hacer ejercicio, pero no participó en ningún programa específico.

Al cabo de dos años, las personas en el primer grupo perdieron casi 8 libras, en promedio, mientras que las del segundo perdieron apenas un promedio de 2 libras. A los tres años, 27 personas (3% al año) en el primer grupo y 59 (6% al año) en el segundo habían desarrollado diabetes, lo cual representa una reducción del riesgo de 58% en las personas sometidas a la intervención.

Cambiar los hábitos alimentarios y hacer más ejercicio son tareas difíciles, especialmente para personas obesas y sedentarias, pero cualquier cambio del estilo de vida, por pequeño que sea, aporta un beneficio. El estudio no tuvo suficiente duración para determinar cuánto tiempo los participantes fueron capaces de adherirse a su nuevo estilo de vida, lo cual es importante en vista de que la mayoría de las personas vuelven a engordar después de participar en un programa para bajar de peso. No obstante, si los resultados de este estudio son repaldados por los de futuras investigaciones, habrá motivo para contemplar la posibilidad de ofrecer programas del tipo aquí descrito en el contexto de la atención primaria y bajo la cobertura del seguro de salud. (Tataranni PA, Bogardus C. Changing habits to delay diabetes. N Engl J Med 2001;344(18):1343-1350.)

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