Instantáneas

 

Seguridad de la administración neonatal de la vacuna contra la hepatitis B

 

 

En los Estados Unidos, una considerable proporción de niños reciben la vacuna contra la hepatitis B (HB) en el período neonatal inmediato. Hay datos anecdóticos que indican que la vacunación contra la HB en el período neonatal se asocia a un aumento de la incidencia de fiebre, y la fiebre en los primeros días de vida puede hacer necesaria la realización de pruebas diagnósticas para descartar la existencia de sepsis. Por consiguiente, si la vacunación contra la HB aumentara realmente la incidencia de fiebre, podría llevar a la realización de pruebas caras e innecesarias. El objetivo de este estudio consistió en investigar la relación entre la vacunación contra la HB y los episodios febriles y la consiguiente realización de estudios diagnósticos innecesarios en los lactantes vacunados.

Para ello se efectuó un estudio prospectivo en un centro médico de San Francisco en el que participaron los recién nacidos normales a término nacidos entre el 1 de noviembre de 1991 y el 30 de abril de 1994.

Las comparaciones de las tasas de acontecimientos adversos se realizaron con dos definiciones de los vacunados. En el primer análisis se consideraron vacunados los lactantes que habían recibido una dosis de la vacuna contra la HB en los primeros 21 días de vida; en el segundo solo se consideraron vacunados los que recibieron una dosis de la vacuna en los primeros 2 días de vida. Como la mayoría de los lactantes vacunados habían nacido después de 1992 y la mayoría de los no vacunados habían nacido antes de 1993, se realizó un análisis secundario de los episodios febriles en el que solo se incluyeron los niños nacidos después de octubre de 1992.

Las diferencias entre proporciones se analizaron con la prueba de la c2 y las diferencias entre medias de variables continuas mediante análisis de la varianza. La fuerza de las asociaciones se estimó mediante el riesgo relativo (RR).

Durante el período de estudio nacieron 6 521 niños, 866 de los cuales fueron excluidos por diferentes motivos. De los 5 655 casos restantes, 3 302 fueron vacunados en los primeros 21 días de vida y los otros 2 353, no. Entre los vacunados, 2 718 (82%) lo fueron en los primeros 2 días de vida.

Las tasas de episodios febriles, reacciones alérgicas, convulsiones y otras enfermedades neurológicas no presentaron diferencias entre los niños vacunados en los primeros 2 días de vida, los vacunados en los primeros 21 días y los no vacunados en las primeras 3 semanas. Los niños de los diferentes grupos con episodios febriles tampoco presentaron diferencias con respecto a la edad de aparición de la fiebre: media de 10,3 días en los no vacunados, 11,4 días en los vacunados en los días 0 y 1, y 14,0 días en los vacunados entre los días 2 y 21 (P = 0,31 mediante análisis de varianza).

En el análisis secundario de los niños nacidos después de octubre de 1992 participaron 3 409 lactantes, de los cuales 2 843 (83,4%) fueron vacunados. El RR de fiebre entre los vacunados, en comparación con los no vacunados, fue de 0,94 (intervalo de confianza del 95%: 0,77 a 1,15; P = 0,48).

En los niños vacunados se realizaron menos cultivos de sangre y líquido cefalorraquídeo que en los no vacunados, cualquiera que fuera la definición de los vacunados. Además, la proporción de niños con cultivos positivos fue significativamente menor en los vacunados que en los no vacunados.

Así pues, este estudio no proporcionó pruebas de que la vacunación neonatal con la HB se asocie a un aumento del número de episodios febriles, de acontecimientos adversos de tipo alérgico o neurológico ni de investigaciones diagnósticas de sepsis neonatal. (Lewis E, Shinefield HR, Woodruff BA, Black SB, Destefano F, Chen RT, et al. Safety of neonatal hepatitis B vaccine administration. Pediatr Infect Dis J 2001;20:1049-1054.)

Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
E-mail: contacto_rpsp@paho.org