INSTANTÁNEAS

 

La carencia nutricional de cinc en los niños de países en desarrollo

 

 

La carencia de cinc es uno de los problemas de nutrición comunes en los países en desarrollo que tienen altas tasas de mortalidad infantil. Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó ese dato en el Informe sobre la salud en el mundo 2002, ha habido mucho interés en que se incluya el cinc en programas de nutrición. Se espera de ese modo reducir las muertes infantiles y la proporción de niños con retraso del crecimiento. El cinc es el nutriente más escaso en los alimentos complementarios que se ofrecen a los niños durante el destete. Sin embargo, en el ámbito internacional ha habido pocas recomendaciones al respecto. La OMS recomienda el cinc solamente como parte de tratamientos curativos para la desnutrición grave y, recientemente, para la diarrea.

Cuatro investigadores del Reino Unido revisaron estudios recientes sobre los efectos de una mejor ingesta de cinc en la salud de los niños pequeños y sus madres. Al mismo tiempo consideraron lo que ello implicaría en función de los programas para lograrla en países en desarrollo. Los datos hallados se compararon con los criterios internacionales que rigen el enriquecimiento de los alimentos con otros micronutrientes como yodo, hierro y vitamina A, y la administración de los programas respectivos. Se vio que los complementos de cinc pueden reducir las enfermedades de la niñez en los países en desarrollo y son un tratamiento adicional eficaz contra la diarrea. La carencia de cinc por lo común existe junto con la de otros nutrientes y conviene aumentar la ingesta de cinc de los niños que padecen infecciones. No obstante, se desconoce la mejor manera de administrar el cinc en los programas de control de la diarrea. Se ha sugerido añadir cinc a las soluciones de rehidratación oral, pero estas no reducen el volumen de las deyecciones y además en muchos países se promueve la preparación de las soluciones en el hogar. También se ha propuesto distribuir tabletas de cinc como parte del tratamiento antidiarreico, lo que aumentaría la eficacia de ese tratamiento frente al costo, pero es muy difícil mantener la cobertura de esos tratamientos. Por otra parte, el cinc ha sido muy beneficioso para los niños de bajo peso al nacer o con retraso del crecimiento y ha tenido efectos notables contra la neumonía en preescolares.

Parte del problema se arraiga en que muchas personas adolecen de varias carencias a la vez. La anemia, tan difundida en la Región, señala la falta de cinc tanto como la de hierro pero se ha progresado muy poco en su control. Los investigadores aducen que, en gran parte, esa falla se debe a la mala ejecución de los programas por la preparación inadecuada del personal y de los sistemas de entrega. Además, en la anemia pueden estar implicadas otras causas: carencia de las vitaminas A y C, infecciones y pérdida de sangre. Frente a la carencia de varios nutrientes, el consenso general es que los complementos de cinc no deben promoverse como programa independiente. Una de las razones es que el cinc, el hierrro, la vitamina A y el cobre tienen la posibilidad, si se administran aparte, de interactuar e interferir mutuamente con la absorción y el metabolismo respectivos. Actualmente se está sometiendo a prueba un complemento formulado por la OMS, UNICEF y la Universidad de las Naciones Unidas, el cual combina diversos micronutrientes. Si da buenos resultados, podría con el tiempo suplantar los complementos de hierro y folato utilizados hoy día para prevenir la anemia durante el embarazo y la lactancia. También se están ensayando otras combinaciones de micronutrientes para lactantes y niños. Será necesario trabajar conjuntamente sobre los resultados de todas las investigaciones similares para determinar si deben promoverse o no los programas de complementación nutricional para gestantes y niños. En su mayor parte, la experiencia con el enriquecimiento de alimentos proviene de países industrializados donde no se suele legislar el contenido de cinc en los alimentos. En los países en desarrollo esa experiencia está limitada a la yodación de la sal, si bien en muchos países de América Latina se añade hierro a la harina de trigo.

La investigación sobre cómo abordar la adición de cinc a los alimentos está todavía en una etapa muy incipiente y requiere ideas innovadoras, quizá puestas en marcha en pequeña escala al nivel comunitario por medio de condimentos o cubitos de caldo enriquecidos, por ejemplo. Se están también ideando estrategias centradas en la producción agrícola, la preparación de las comidas en el hogar y la modificación de la dieta. El cinc está relacionado con el contenido proteínico de los alimentos, pero la disponibilidad del mineral en vegetales ricos en proteína es mucho menor que en productos de origen animal. Por esa razón, se están tratando de cultivar nuevas variedades de cereales con concentraciones más altas de cinc. Asimismo se buscan las maneras de aumentar la cantidad de cinc que se obtiene de los cereales y legumbres por fermentación, germinación o remojo en el ambiente doméstico. Como recomendación principal se destaca incorporar la entrega de cinc a programas ya establecidos para combatir la diarrea y no crear programas nuevos con ese fin. (Shrimpton R, et al. Zinc deficiency: what are the most appropriate interventions? Br Med J. 2005;330:347–9.)

Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
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