INSTANTÁNEAS

 

La estrategia de atención integrada a las enfermedades prevalentes de la infancia en el Perú

 

 

En 1992, la OMS y el UNICEF lanzaron conjuntamente la estrategia de atención integrada a las enfermedades prevalentes de la infancia (AIEPI). El fin de esta nueva estrategia de alcance mundial es combatir las enfermedades mortales que puedan prevenirse, detectarse tempranamente y tratarse con medios ya asequibles en los niños menores de 5 años. Entre esas dolencias se destacan la neumonía, la diarrea, el sarampión, el paludismo y la desnutrición. La AIEPI busca mejorar el desempeño de los trabajadores de salud; el sistema sanitario local que apoya la estrategia, y las prácticas comunitarias y familiares relacionadas con la salud y el desarrollo de los niños. Las áreas enfocadas incluyen inmunización, lactancia materna, nutrición complementaria, ingesta de micronutrientes, higiene personal y del hogar, uso de mosquiteros, alimentación y rehidratación durante las enfermedades, tratamiento de las enfermedades infecciosas en el hogar, empleo de los servicios de atención, cumplimiento con los tratamientos indicados, promoción del desarrollo mental y social, y uso de la atención prenatal.

El éxito de la AIEPI depende de su adaptación a cada situación nacional. Así adaptada, la estrategia se inició en el Perú en 1996 y el Ministerio de Salud decidió que el adiestramiento pertinente se centrara en los médicos y enfermeras que atendían a los menores de 5 años. Puesto que la AIEPI debe probarse en localidades piloto antes de diseminarse, la estrategia solo pasó a la fase de expansión en 1998. El número de trabajadores de salud adiestrados en la AIEPI aumentó hasta 1999 y disminuyó en 2000 y 2001 con una cobertura estimada de 10,3% de médicos y enfermeras. Para iniciar el componente comunitario de la estrategia, en el año 2000 se empezó a instruir a trabajadores comunitarios pero no se logró una buena coordinación entre los servicios locales y los centrales. Durante esos años hubo en el país nueve ministros de salud, debido a una serie insólita de cambios políticos. Datos del 2001 y 2002 muestran que la mitad de las muertes de niños ocurrían durante los primeros siete días de vida. En 18,8% de los menores de cinco años, la muerte se debía a infecciones agudas respiratorias y, en 5,6%, a diarrea. Uno de cada cuatro niños sufría de retraso del crecimiento y 0,9%, de peso insuficiente para la edad. Los servicios de salud cubrían a 75% de la población.

En el 2001 se incluyó al Perú entre cinco países seleccionados por la OMS para evaluar la efectividad de la AIEPI. En los 34 distritos de salud del Perú se observó que la estrategia no se había institucionalizado, sino que se ejecutaba paralelamente con los programas contra las enfermedades respiratorias agudas y la diarrea. No tenía presupuesto ni personal propio. Los distritos carecían de datos sobre la implantación de la estrategia, por ejemplo, de los fondos invertidos en este y otros programas de salud infantil o el número de personas adiestradas para trabajar en la AIEPI. Las personas que ejercían la supervisión pertenecían a programas como el Programa Ampliado de Inmunización y no habían sido adiestradas específicamente para esa labor. Tampoco se encontró información específica relacionada con la estrategia en cuanto a la disponibilidad de medicamentos esenciales, vacunas y equipo material necesario. En lo que se refiere al entrenamiento de personas de la comunidad con énfasis en la dispersión de mensajes de la AIEPI, la OPS ha brindado su orientación a un programa de cinco días ofrecido por el Ministerio de Salud junto con otros organismos. Al momento de la evaluación no había una coordinación sinérgica entre el adiestramiento de ambiente comunitario y el del personal clínico.

Si bien la AIEPI llegó a los 34 distritos del Perú, no alcanzó la cobertura necesaria para generar cambios en los indicadores de salud y mortalidad infantil. Faltó un sistema de monitoreo con recomendaciones concretas sobre cómo recoger, analizar e interpretar datos para mejorar los servicios y programas. No se planeó ni se incluyó en los presupuestos la supervisión que se necesitaba para el éxito de la estrategia. Las limitaciones que obstaculizaron la AIEPI abarcaban los hogares, comunidades, políticas públicas y otros sectores. Debido a la política de rotación del personal sanitario, más de 40% de los funcionarios adiestrados eran trasladados al cabo de un año o dos. Los problemas de gobernación y falta de un compromiso firme permitieron que la estrategia de salud infantil se iniciara sin una estructura definida al nivel nacional y de distrito. En consecuencia, también se traslaparon diversos programas similares que competían por los recursos. Por otra parte, la propia configuración de montaña y selva del Perú dificulta el acceso de la población a los servicios de salud. Además, uno de los indicadores clave para la salud infantil es el grado de escolaridad de las madres y, en el Perú, la tasa general de alfabetización de la mujer es de 16%. El Ministerio de Salud está trabajando para mejorar la situación de la AIEPI y recientemente se cuenta con el apoyo de nuevos asociados internacionales. Otros países que desean establecer una amplia cobertura equitativa de servicios de salud que favorezcan la supervivencia infantil pueden aprender de la experiencia del Perú. (Huicho L, et al. Scaling up Integrated Management of Childhood Illness to the national level: achievements and challenges in Peru. Health Policy Plan 2005;20(1):14–24.)

Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
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