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¿Cómo se ha medido la posición social en investigación en salud? Una revisión de la literatura internacional

 

How has social status been measured in health research? A review of the international literature

 

 

Báltica CabiesesI; Pedro ZitkoII; Rafael PinedoIII; Manuel EspinozaIV; Christo AlborV

IUniversidad del Desarrollo, Santiago, Chile. La correspondencia se debe dirigir a Báltica Cabieses. Correo electrónico: bcabieses@udd.cl
IIUnidad de Estudios Asistenciales, Hospital Barros Luco, Servicio de Salud Metropolitano Sur de Chile, Santiago, Chile.
III University of Southampton, Southampton, England
IVPontificia Universidad Católica de Chile, Escuela de Medicina, Santiago, Chile
VUniversity of York, York, England

 

 


SINOPSIS

La posición social (PS) es una variable multidimensional ampliamente utilizada en la investigación en salud. No hay una sola forma óptima de estimarla, sino que en cada caso su medición varía de acuerdo con la pregunta de investigación, la teoría considerada de base, la población de interés, el evento de interés y, en algunos casos, la información disponible. Esta revisión de literatura desarrolla los siguientes aspectos relacionados a la medición de la PS a partir de fuentes electrónicas científicas internacionales disponibles:
i) identifica el rol de la PS en el contexto de la investigación epidemiológica social, ii) describe los principales indicadores y enfoques metodológicos utilizados para medir la PS en investigación en salud y iii) analiza las dificultades particulares de medir la PS en poblaciones específicas como grupos étnicos, mujeres, niños, ancianos y contextos rurales versus urbanos. La revisión permite finalmente describir algunas de las implicancias de la medición de PS en países de América Latina.

Palabras clave: clase social; factores epidemiológicos; desigualdades en la salud; indicadores sociales; factores socioeconómicos; investigación.


SYNOPSIS

Social status (SS) is a multidimensional variable that is used widely in health research. There is no single optimal method for estimating social status. Rather, in each case the measurement may vary depending on the research subject, the base theory considered, the population of interest, the event of interest and, in some cases, the available information. This literature review develops the following topics related to SS measurement, based on the international scientific sources available electronically: i) identification of the role of SS in the context of social epidemiology research, ii) description of the principal indicators and methodological approaches used to measure SS in health research, and iii) analysis of the distinct difficulties of SS measurement in specific populations such as ethnic groups, women, children, the elderly, and in rural vs. urban contexts. The review finally makes it possible to describe some of the implications of SS measurement in Latin American countries.

Key words: social class; epidemiologic factors; health inequalities; social indicators; socioeconomic factors; research.


 

 

La posición social (PS) es una variable ampliamente utilizada en investigación en salud (1, 2). En numerosos estudios se ha demostrado una relación causal bidireccional entre diversas enfermedades o condiciones de salud y la PS, es decir la PS como determinante de la salud e, inversamente, la salud como determinante de la PS (2-7). El presente trabajo se concentra en la influencia de la PS sobre la salud, una relación causal observada de manera consistente tanto a nivel individual como poblacional.

Si bien la utilización de la PS en investigación no es nueva, solo recientemente se ha reconocido con mayor claridad su condición multidimensional (8-10). Dicho reconocimiento no proviene únicamente de la multiplicidad de indicadores de PS utilizados en el pasado, sino también de su sustento teórico desarrollado primero desde la sociología y, más tarde, desde la epidemiología social. Un ejemplo cercano del nuevo lugar adjudicado a la PS es el último esquema conceptual de los determinantes sociales de la salud, propuesto por la Comisión de Determinantes Sociales de la Organización Mundial de la Salud (9).

Los múltiples indicadores de PS utilizados en investigaciones epidemiológicas no son necesariamente intercambiables e incluso, según el tipo de medición que se utilice, suelen observarse importantes variaciones en su asociación con diferentes condiciones de salud (1). De hecho, se reconoce que no existe una forma única ni óptima -un estándar de oro- de medir la PS, sino que el modo de medirla puede variar según la pregunta de investigación, la teoría de base, la población, el evento de interés y la información disponible (7, 8).

Para efectos de esta revisión crítica de la literatura, el concepto de PS se utilizará cuando se quiera hacer mención a posición socioeconómica, estatus social y clase social. Dichos conceptos muchas veces son utilizados de manera intercambiable en la literatura epidemiológica, pero no surgen de la misma base teórica, ni tampoco son medidos de igual forma (7, 8). Los objetivos del presente trabajo fueron i) identificar el rol de la PS en el contexto de la investigación epidemiológica social, ii) describir los principales indicadores y aproximaciones metodológicas utilizados para medir la PS en investigación en salud a nivel internacional, iii) analizar las dificultades particulares que se presentan al intentar medir la PS en algunos grupos vulnerables específicos y iv) identificar particularidades relacionadas con la medición de la PS en países de América Latina.

 

LA BÚSQUEDA DE LITERATURA

Se decidió realizar una revisión no sistemática de publicaciones, en razón de que el propósito central era aproximarse desde una perspectiva amplia y exploratoria a la medición de la PS y su relación con la salud en la literatura internacional. De esta forma, aquí se enfatizan los aspectos más relevantes de dicha literatura y se los presenta de manera concisa y clara procurando contribuir al debate sobre la PS y su efecto en la salud.

Durante abril de 2010 se llevó a cabo una búsqueda de literatura en Medline y EMBASE, las dos principales bases de datos científicos de salud, utilizándose las palabras claves "socioeconomic position" y "health". No se estableció ningún límite de año y se aceptaron trabajos en español, francés e inglés. Combinando ambas bases de datos, se encontró un total de 1866 artículos, de los cuales 531 estaban disponibles a texto completo. De este total se seleccionaron solo 160 dado que eran los que presentaban con claridad algún indicador cuantitativo de PS en su resumen.

Al mismo tiempo, se contactaron cuatro expertos internacionales en la materia, quienes sugirieron agregar otros 16 informes de amplio uso en el debate actual, dando un total de 176 fuentes. Considerando que múltiples artículos utilizaban indicadores similares de medición de PS, finalmente se seleccionaron aquellos que ofrecían mayor detalle (n = 59), incluyendo estudios científicos, revisiones de literatura, actualizaciones, artículos metodológicos y también trabajos de interés político. Para la sección final de PS en América Latina, se realizó una búsqueda específica en las mismas bases de datos con las palabras claves "socioeconomic factors (Mesh) + Latin America" desde el año 2000 y también en los tres idiomas mencionados. En este caso se hallaron 11 artículos, de los cuales se seleccionaron ocho por explicitar el concepto de PS en su resumen. Adicionalmente, 22 documentos institucionales o libros fueron recomendados por expertos mundiales en epidemiología social. En suma, el presente estudio incluyó un total de 89 fuentes (59 artículos internacionales, 8 artículos de América Latina y 22 libros o manuscritos).

 

EL CONCEPTO DE POSICIÓN SOCIAL

En la literatura se reconocen diferencias entre los conceptos "clase social", "estatus social" y "posición socioeconómica" (7-11). Los dos primeros son aproximaciones clásicas de PS y el tercero es el enfoque central utilizado actualmente en la investigación epidemiológica social.

El concepto de clase social fue desarrollado por Karl Marx y Max Weber, los "padres fundadores" de la PS desde la perspectiva sociológica (8). Marx realizó una categorización de clase social de acuerdo a los llamados "medios de producción" (enfoque materialista), mientras que Weber sostuvo que las diferencias de clase social estaban fundamentadas en tres dimensiones: clase, estatus y partido (12-14). Para Weber, clase estaba ligada al ingreso económico familiar, mientras que estatus era sinónimo de prestigio, estaba determinado por los atributos de la familia de origen, estilo de vida y redes sociales, y partido correspondía al poder político de la persona, fuertemente influenciado por la ocupación (enfoque funcionalista) (8, 14, 15). La oposición entre Marx y Weber sigue repercutiendo todavía hoy en la investigación en PS a nivel mundial, incluyendo el cuerpo de conocimiento en esta materia presente en América Latina.6

El concepto de posición socioeconómica, por su parte, incorpora componentes de clase (distinción jerárquica entre individuos de una sociedad generada por relaciones económicas interdependientes), estatus (distinción jerárquica basada en el prestigio, el honor y la reputación) y estándares materiales (medidas de activos de vivienda) (1, 2, 8, 10-15). Dos implicancias centrales apoyan el amplio uso de la posición socioeconómica en investigación en salud: i) puede ser medida en distintos niveles (individual, del hogar, comunitario o social) y ii) da sentido a los conceptos de privación material absoluta y relativa, y como consecuencia sirve como referencia a las posibles políticas de redistribución material en una sociedad (21, 22).

 

ROL DE LA POSICIÓN SOCIAL EN LA INVESTIGACIÓN EN SALUD

A continuación se presentan algunas definiciones asociadas a la investigación en salud y que brindan el marco conceptual para avanzar hacia algunos de los indicadores más utilizados para medir la PS en este campo.

1.Determinantes sociales de la salud (DSS). Condiciones sociales en que viven y trabajan las personas y que afectan a su salud, es decir las características sociales dentro de las cuales tiene lugar la vida. Según este concepto, la condición humana es un íntimo reflejo de cómo vivimos y la salud es una expresión de justicia social, al ser un elemento esencial del motor que hace progresar a las sociedades (23, 24).

2.?Modelo de DSS. Modelo de DSS. El más reciente describe los principales determinantes sociales de la salud y propone sus interrelaciones y sus efectos directos e indirectos en la salud. Está organizado en tres niveles: estructural distal (políticas, cultura), estructural proximal (posición social) e intermediario (conductas, condiciones materiales, factores psicosociales) (9).

3.Desigualdad en salud. Concepto referido a que algunos grupos sociales tienen mejor salud que otros (17). La expresión "desigualdad en salud" posiblemente es la que mejor reconoce el componente de posición y jerarquía social, estrechamente relacionada con los DSS. Ha sido definida como la evaluación sistemática de las diferencias estructurales en el estado de salud entre y dentro de los grupos sociales de una población y considera las múltiples influencias sobre el estado de salud, incluyendo la PS como elemento central (25).

4.Modelos explicativos de desigualdad en salud. Bartley ha resumido cuatro modelos principales: i) material/neomaterial, ii) conductual/cultural, iii) psicosocial y iv) de curso de vida (26).

i. El modelo material/neomaterial postula que las personas de ingresos relativamente bajos tienen peor salud y menos esperanza de vida. Los efectos de la carencia en la salud se manifiestan tanto directa (pobreza absoluta) como indirectamente (pobreza relativa, que desencadena procesos de estrés crónico que dañan la salud).

i. El modelo conductual/cultural se basa en el supuesto de que las personas de PS más baja son menos capaces de desarrollar ciertos tipos de habilidades (p. ej. resiliencia). Este modelo considera también creencias, costumbres y otras capacidades y hábitos, sosteniendo que las reglas que rigen las conductas vienen determinadas por la exposición a un entorno cultural particular.

iii. El modelo psicosocial parte del supuesto de que las personas en clases sociales inferiores se enferman más porque viven sometidas a mayores niveles de estrés de tipo crónico, secundario a percibirse inferiores en la escala social a lo largo de su vida. Tal autopercepción de inferioridad con respecto a otros miembros de la sociedad afecta la capacidad de autonomía y control sobre la propia vida, así como la participación social. Estas necesidades básicas están reducidas en aquellos en desventaja socioeconómica e inducen a estrés crónico y deterioro de la salud, además de limitar la producción de capital social y la equidad.

iv. El modelo de curso de vida es un enfoque amplio que incluye otros modelos: el de vía, período crítico y de acumulación (ver detalles más adelante).

Hay además un quinto modelo, el ecosocial, que ha destacado en la literatura internacional al proponer que las desigualdades observadas en salud se deben a complejas interacciones entre sistemas presentes tanto a nivel individual como social y medioambiental (ecológico y social: ecosocial). Dichas interacciones inciden de manera directa e indirecta en la salud de la población y podrían entenderse como componentes causales de la desigualdad en salud (27-29).

 

INDICADORES DE POSICIÓN SOCIAL MÁS UTILIZADOS

El desarrollo de una escala de medición de PS sensible, válida y fiable es un trabajo exigente que hoy requiere integrar diversas disciplinas como sociométrica, psicométrica y econométrica (30). Además, la investigación en PS ha variado a lo largo del tiempo y a través de las disciplinas, y en salud se ha convertido en una necesaria variable de exposición, cuyo resultado es un efecto determinado en la salud. En este sentido, la mayoría de los estudios epidemiológicos utilizan la PS como variable de estratificación con fines descriptivos, o bien para análisis de confusión, como factor de riesgo o como variable mediadora, intermedia o modificadora de efecto (8). La PS se ha medido de formas distintas, las cuales en este estudio han sido organizadas en tres categorías fundamentales: i) dimensión única, ii) escalas, y iii) otras mediciones. En el cuadro 1 se presenta una categorización más general de estos indicadores y se pueden observar criterios de clasificación del indicador de PS en torno a su nivel de medición y al tipo de medición.

Mediciones de dimensión única

Ocupación. La ocupación es uno de los primeros indicadores de PS. El Reino Unido, en particular, ha liderado su estudio desde el siglo XIX y ha destacado por determinar un giro en la investigación en salud sobre este tema (Black Report, 1980) (31). Numerosos estudios han relacionado la ocupación con una exposición diferencial a noxas que tienden a determinar peor salud, al tipo de recompensas extrínsecas e intrínsecas del trabajo, al control y autonomía personal del entorno laboral, al acceso diferenciado a atención de salud y a la capacidad de obtener una buena vivienda (21, 26, 32, 33).

Algunos de los instrumentos clásicos de medición de ocupación son la Clasificación Británica de Clases Sociales (1911), la Agrupación Socioeconómica de Ocupaciones de Edward (Estados Unidos, 1917), las Puntuaciones de Estatus Ocupacional de Nam-Powers (Estados Unidos, 1963), la Escala de Prestigio de Siegel (Estados Unidos, 1965), la Escala de Prestigio de Treiman (Estados Unidos, 1965) y la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (1969) (cuadro 2). Otra medición menos frecuente corresponde a la tasa de desempleo (11). Además, la ocupación ha permitido medir distancias de interacción social (Escala de Cambridge), analizando grupos de ocupación generados por relaciones de amistad o matrimonio (34). Bartley y colaboradores demostraron que la Escala de Cambridge predice algunos comportamientos de salud que están basados en las relaciones sociales y laborales (26, 35).

Hasta fines de los años ochenta, la ocupación era considerada el principal indicador para medir la PS. En la actualidad, sin embargo, se reconoce como un indicador de compleja definición y con ciertas limitaciones, al no reemplazar a otros indicadores de PS y al haber excluido por muchas décadas a grupos relevantes de la población, como amas de casa, niños y ancianos.

Ingreso. El ingreso económico también ha sido ampliamente utilizado, asociándoselo en particular con el acceso a la salud, la capacidad de obtener una vivienda, la exposición medioambiental, la dieta y las condiciones de trabajo (8, 10, 11). Es tanto una medida causal de condiciones materiales que de manera directa afectan a la salud (pobreza absoluta), como una medida indirecta de PS (pobreza relativa). Respecto de su efecto directo en la salud, la falta de condiciones materiales que protejan del frío, la humedad y la contaminación del aire se asocia a peores condiciones sanitarias. Por otra parte, no solo es importante el ingreso absoluto de una persona, sino además su ingreso relativo, es decir dónde se ubica su ingreso con respecto a la escala económica de su sociedad. De ahí el uso creciente de quintiles de ingreso -en una sociedad- como indicador de PS (22).

El ingreso económico ha sido medido principalmente a nivel individual y familiar, sumando los ingresos cuando más de un miembro tiene un trabajo remunerado. El ingreso individual resulta un buen indicador de cambios recientes de salud, en tanto que el ingreso familiar es un buen predictor de prestigio social (8, 10, 11). Al mismo tiempo, las mediciones de riqueza (ingreso acumulado en el tiempo) combinan el ingreso económico con el total de activos de vivienda y predicen la salud y la PS en el curso de vida (11).

Una de las limitaciones del ingreso estriba en que algunas poblaciones lo consideran un aspecto sensible y privado, por lo cual se suele optar por categorizarlo o por preguntar por el gasto del hogar como proxy del ingreso. Además, el ingreso varía según ocupaciones y género, tiende a ser inconsistente con requerimientos educacionales (p. ej. por desigualdades en el ingreso según el género), es edad-dependiente y también difícil de comparar entre regiones y a través del tiempo (30).

Nivel educacional. El nivel de educación ha demostrado asociarse con estilos de vida y comportamientos de riesgo-prevención, la capacidad de resolver problemas de salud y la importancia dada al cuidado de la propia salud. En general resulta fácil de medir y tiende a ser notificado de manera precisa. Al mismo tiempo, es estable a lo largo del tiempo y puede ser el precursor del ingreso y la ocupación (8, 36, 37). Además, es muy buen indicador de PS en estudios transversales, uno de los diseños más utilizados en países en desarrollo. Entre sus desventajas destaca que se ve influido por un efecto de cohorte y no refleja, necesariamente, la PS más reciente (no varía tanto como el ingreso o la ocupación). En este sentido, se están debatiendo nuevas formas para medirlo incorporando, además de los años de escolaridad y la categoría más alta alcanzada, datos como el tipo de grado alcanzado (técnico, profesional, maestría o doctorado; también área de formación) o el haber asistido a un centro educacional público o privado (8, 11).

Escalas de posición social

En primer lugar vale advertir que las categorías presentadas a continuación sintetizan un variado número de escalas e índices utilizados en la literatura internacional. Esta clasificación simplemente permite desarrollar una discusión sobre la creciente importancia del contexto social para la medición de la PS.

Escalas fijas. Las escalas fijas se caracterizan por combinar diversos indicadores de PS cuyo peso específico está determinado a priori y no se modifica al aplicarse en distintos grupos o a través del tiempo. Su principal ventaja radica en que, al aplicar el mismo instrumento de medición en todos los casos, permiten comparar entre países o estudios. Entre las escalas fijas más conocidas figuran el Índice Socioeconómico de Duncan (1974), el Índice de Características de Estatus de Warner (1983) y la Puntuación de Estatus Socioeconómico de Nam-Powers (1986) (cuadro 2) (8, 38, 39).

La principal limitación de estas escalas es que su rigidez las hace difíciles de aplicar en contextos sociales diversos. Además, la fuerte inclinación por el nivel educacional del jefe de hogar como indicador de PS de algunas escalas no permite capturar la variación de PS posterior a haber alcanzado el nivel educacional más alto (40, 41).

Escalas variables. Corresponden a escalas con indicadores múltiples variables, donde el peso específico de cada ítem de la escala se define, fundamentalmente, utilizando análisis estadístico factorial o por componentes principales. Resultan altamente informativas y flexibles, y el valor relativo de cada uno de los ítems de PS incluidos en su construcción varía en cada estudio. Su fortaleza central está en reconocer la composición multidimensional del concepto de PS y la importancia del contexto local (8, 41).

Destacan dentro de este tipo de escalas los índices de activos de vivienda (IAV), los cuales se aplican en países en desarrollo, donde los bienes materiales todavía reflejan estatus, clase social, éxito y dominación y parecen tener una relación estrecha con resultados recientes de salud (41, 42). Otra aproximación corresponde al ingreso permanente, utilizado ampliamente en estudios econométricos, y referido al poder de consumo de los individuos o los hogares (43).

Otras mediciones utilizadas

Hay otras formas de medición que, si bien no son necesariamente indicadores directos de PS, han emergido como una alternativa para profundizar en la comprensión de su relación con la salud.

Proxy de posición social a nivel de vivienda. La relación entre las condiciones materiales de la vivienda -y de su entorno social cercano- y la salud ha sido investigada desde el siglo XIX (44, 45). Entre los indicadores del hogar más usados en la literatura para medir la PS figuran la estructura material y el ambiente al interior de la vivienda, así como las características del vecindario donde está ubicada. La estructura valora tanto el material utilizado en la construcción como su diseño, en tanto que ambiente interior ha demostrado ser útil cuando se miden variables como la calidad del aire dentro del hogar, efectos nocivos de la calefacción utilizada o la presencia de humo de tabaco (46). En cuanto a los alrededores, los contaminantes externos (p. ej. industrias, basureros o carreteras) tienden a ser más frecuentes en vecindarios más pobres y también afectan las condiciones al interior de la vivienda (47, 48). Otros cinco indicadores fuertemente correlacionados a PS son: envenenamiento por plomo, humedad y moho, cambios de temperatura, cambios estacionales del hogar, hacinamiento y contaminación acústica (46, 49).

Otros indicadores proxy de posición social. Cuando no se cuenta con medidas directas, diversos investigadores han utilizado indicadores proxy fuertemente asociados con PS, entre ellos el número de hermanos (mientras más alto menor nivel de PS y mayor riesgo de infecciones respiratorias en el primer año de vida), mortalidad materno-infantil (mayor a menor PS) y estado civil de la madre (madres solteras, con secuelas de abandono u orfandad en edades tempranas de la vida tienden a asociarse con menor PS en la adultez y mayor prevalencia de enfermedades) (11, 50-52). También se han utilizado indicadores de segregación social que usualmente provienen de mediciones ecológicas para estimar la proporción de segregación poblacional, aislamiento y otras experiencias sociales (53-55).

 

ENFOQUES METODOLÓGICOS PARA MEDIR LA POSICIÓN SOCIAL

Además de los indicadores presentados en la sección anterior y que han sido utilizados principalmente a nivel individual o del hogar, hay otras aproximaciones metodológicas interesantes que han sido utilizadas para medir la PS.

Mediciones agregadas

Sistemas de información geográfica. La geocodificación de áreas o vecindarios a partir de sistemas de información geográfica (SIG) es una herramienta que se está usando de forma creciente en salud, demostrando ser particularmente útil en estudios dedicados a analizar el efecto ecosocial de la PS y su relación con salud (27-29, 56).

Mediciones ecológicas. Las investigaciones en salud con diseños ecológicos han sido valiosas, en especial como una primera aproximación cuando no se cuenta con información a nivel individual. Sin embargo, algunos autores han reconocido que la comprensión integral de la relación entre PS y salud requiere incorporar dimensiones contextuales además del nivel individual (57). Dentro de las escalas agregadas de medición de PS destacan los índices de deprivación socioeconómica (pobreza) según área, en particular los índices de deprivación de Jarman (58) y de Townsend (59), aunque también hay otras escalas menos utilizadas, como la de Carstairs y la de Bredline Britain (11), así como la denominada línea de pobreza (10, 11, 58, 59).

Mediciones con uso de análisis multinivel. Los estudios multinivel dedicados a analizar la PS y su efecto en salud consideran al menos los niveles individual y familiar, mientras que otros más complejos incluyen vecindario, ciudad, provincia o región. Entre los indicadores utilizados a nivel individual se hallan los convencionales ingreso, ocupación y escolaridad; adecuación financiera (capacidad de compra) y patrimonio neto (60). Respecto del nivel vecindario o comunidad, se han usado escalas de pobreza e informes sobre condiciones físicas y ambientales del vecindario, obtenidos mediante observación directa o testimonios de gente que vive en el lugar. En cuanto a entornos más amplios, se ha tenido en cuenta también la proporción de población étnica o discapacitada, así como la presencia y los niveles de contaminantes ambientales (61, 62).

Entre las fortalezas del análisis multinivel figura su capacidad para corregir potenciales falacias ecológicas o atomistas y para cuantificar qué porcentaje de la varianza total o variabilidad de los datos es explicado por cada nivel (coeficiente de correlación intraclase o coeficiente de partición de la varianza) (62). No obstante, este tipo de medición todavía tiene algunos desafíos que superar en relación con la inferencia de causalidad y la definición y correcta medición del nivel agregado (60-63).

Mediciones con enfoque de curso de vida. Las circunstancias socioeconómicas están presentes en todas las etapas del ciclo de vida. Cada vez hay más pruebas de que una PS adversa en la vida temprana es un fuerte predictor de salud pobre en la adultez (64). Tales asociaciones entre la PS y la salud durante el curso de vida pueden ser explicadas mediante una variedad de mecanismos.

El modelo de vía causal (pathway model) propone que la infancia temprana, y aun la fase intrauterina, tendría efectos duraderos en la adultez de una persona. El modelo crítico sostiene que momentos puntuales clave de la vida (p.ej. pérdida, en la adolescencia, de un ser querido) pueden desencadenar, eventualmente, alguna enfermedad. El modelo acumulativo, en cambio, propone que la exposición sostenida a condiciones adversas moderadas determinaría el desarrollo de enfermedades por efecto de acumulación en el tiempo (51, 65). Si bien el estudio de curso de vida exige asumir importantes desafíos y limitaciones, cada día más investigadores y tomadores de decisiones están reconociendo la importancia de desarrollar esta área.

 

GRUPOS DE POBLACIÓN ESPECIALES

Posición social y etnicidad

Aun cuando diversos autores han reflexionado en torno a la dificultad de aplicar ciertos indicadores de PS en grupos étnicos, la medición de activos de vivienda se ha propuesto como una herramienta útil, posiblemente porque la mayoría de estos grupos tenderían a vivir en condiciones materiales limitadas. Quedan sin embargo aspectos pendientes para comprender esta relación, como son la incorporación de componentes de discriminación y racismo a la PS de grupos étnicos, el riesgo de sobreajuste al incluir otras variables fuertemente correlacionadas (como ingreso o deprivación) y la elaboración de escalas que logren ser aplicadas en contextos étnicos diversos, permitiendo comparabilidad entre estos grupos (66, 67).

Posición social y contexto urbano y rural

Aún persiste la complejidad de validar instrumentos de medición de PS en contextos urbanos y rurales de manera simultánea. Muchas escalas se han desarrollado en pequeñas muestras de la población y luego han sido aplicadas a todo el país. No obstante, la PS no es necesariamente comprendida ni valorada del mismo modo en diferentes contextos urbanos y rurales. Si bien ha habido algunas experiencias recientes de validación de instrumentos de PS en diferentes contextos y grupos étnicos, en muchos países y regiones sigue siendo una tarea pendiente (68).

La posición social en las mujeres

Tradicionalmente, la PS de las mujeres ha sido categorizada conforme a las características de su pareja. Sin embargo, dado que las mujeres han aumentado progresivamente su participación en la fuerza de trabajo, el indicador más utilizado para medir su PS ha sido la ocupación. Aún persisten cuestiones importantes relacionadas con esta medición, entre ellas cómo medir la PS en las familias donde ambos padres trabajan (¿ingresos separados?, ¿la media del ingreso?, ¿el ingreso u ocupación más alto?, ¿la suma de ambos ingresos?) o en aquellas familias con padres divorciados. Por otra parte, en muchos países las mujeres tienden a recibir menor ingreso por el mismo trabajo que los hombres, incluso cuando tienen un mismo perfil de formación. Esta variación es muy difícil de medir, pero puede ser una dimensión esencial de la PS de este grupo (8, 69, 70).

La posición social en edades extremas

Incluso cuando los niños y los ancianos tienden a recibir la PS del jefe de hogar, su medición y su relación con la salud plantea al menos tres dificultades. Primero, el problema de definir, medir e interpretar la PS de madres adolescentes que viven con sus propios padres. Segundo, cómo medir e interpretar la ocupación de los jubilados y la creciente necesidad de utilizar el enfoque del ciclo vital en este grupo, enfrentando el frecuente sesgo de memoria. Y tercero, el efecto de cohorte de la educación de los adultos mayores (dado que tienden a haber recibido menos educación sistemática que poblaciones más jóvenes) (8, 71, 72).

 

ALGUNAS IMPLICANCIAS PARA AMÉRICA LATINA

La posición social se ha convertido en una variable central en la investigación en salud y el reconocimiento de su multidimensionalidad está aún en desarrollo. La medición de PS ha sido objeto de variadas estrategias e instrumentos de medición y diversos expertos han reconocido la relevancia de involucrar el nivel contextual para lograr resultados más acertados. Si bien en el presente trabajo se han examinado numerosos enfoques y aportes internacionales para medir la PS, hará falta continuar su estudio en cada región, combinando los contenidos de la literatura disponible con la realidad propia de los países individuales. De esta manera, se podrán generar nuevos conocimientos que amplíen la visión de la PS y su relación con la salud, en el marco cultural, político, económico y ambiental de cada contexto particular.

América Latina se caracteriza especialmente por presentar países muy diversos en riqueza y condiciones políticas y de salud, habiéndosela definido en el pasado como una de las regiones con mayor polarización socioeconómica, donde la riqueza se concentra en una reducida proporción de la población (73). En este complejo marco, la comprensión y la medición de la PS se ha convertido en un importante mediador de procesos de salud individual y colectiva, junto a la justicia social como fundamento central de la salud pública, en lo que se conoce como el "movimiento de medicina social en América Latina" (74-78).

Gran parte de la investigación sobre PS en esta región se ha desarrollado de la mano de la acción política, muchas veces careciendo de suficientes reportes en medios de difusión científicos clásicos (74, 79). Aun así, existen valiosos y destacados aportes de la investigación sobre PS en América Latina que también son relevantes para otras regiones del mundo. A nivel macro regional, y a partir del movimiento de medicina social y la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES), se ha logrado establecer un marco conceptual que incorpora la PS identificando una clara dimensión política y de participación-acción, relevando a la medicina colectiva y desarrollando también la dimensión subjetiva de la medicina social basada en la tradición marxista (74, 80-82).

Otros ejemplos más específicos del desarrollo de la medición de PS en salud son: el avance en el estudio del modelo neomaterialista en América Latina, la identificación de importantes diferencias en los efectos de la medición de PS en salud entre países de altos y medianos-bajos ingresos, el énfasis en metodologías de investigación en torno a la PS no solo cuantitativas sino también cualitativas y etnográficas -con fuerte componente histórico y político- y el creciente interés en la salud, la raza y el género (74, 83-89).

La revisión de la literatura internacional en torno a la PS llevada a cabo en el presente trabajo cumple el propósito de ofrecer de manera concisa y estructurada gran parte de la abundante información disponible sobre las múltiples formas de medir la PS, sus ventajas y limitaciones, así como su vinculación con la epidemiología social y la investigación sobre desigualdad en salud. Al mismo tiempo presenta de manera muy inicial la creciente investigación de PS en América Latina. Los autores esperan que esta revisión sea de utilidad para quienes deseen introducirse a la investigación de PS a nivel regional e internacional, vinculando al lector con los conceptos e instrumentos más destacados de la literatura comparada. Futuras revisiones de literatura podrán profundizar aspectos conceptuales y puntos de encuentro acerca de la PS, y demostrar la variación de resultados que tiene lugar cuando se aplican distintas mediciones de PS en distintos contextos regionales.

 

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Manuscrito recibido el 17 de septiembre de 2010.
Aceptado para publicación, tras revisión, el 3 de febrero de 2011.

 

 

Los interesados en profundizar estas teorías sociológicas pueden revisar, entre otros, los trabajos clásicos de Marx y Weber, así como sus estudiosos contemporáneos como Talcott Parsons (funcionalismo estructural) (16) y Wright Mills (17), además de Pierre Bourdieu (capital social y cultural) (18), Volker Bornschier (MNC penetration) (19) y John B. Williamson (industrialización y bienestar social) (20)

Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
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