DEBATE

Enfermedad de Chagas: un problema complejo

Chagas disease: a complex problem

 

Castro, Irma1

1Médica cardióloga. Ex jefe Diagnóstico y Tratamiento del Servicio Nacional de Chagas. Docente, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. irmacas@arnet.com.ar

 


Comentario sobre: Zabala JP. La enfermedad en su laberinto: avances, desafíos y paradojas de cien años del Chagas en Argentina. Salud Colectiva. 2012;8(Supl 1):S9-S21.


 

Coincido con Zabala (1) en que el Chagas es una entidad compleja, con factores biológicos, ambientales, económicos, laborales, políticos, de educación y socioculturales, cuya sumatoria conforma un círculo vicioso en el que el sujeto y su entorno están inmersos y del que difícilmente puedan salir.

La misma complejidad hace necesaria la intervención de equipos multidisciplinarios para el abordaje del problema en su integridad (2). También es cierto que, en el ámbito profesional médico, no se aprecia especial interés en el tema y se observan deficiencias cognitivas, como expresa el autor (1), posiblemente por déficit en su formación.

Se debe reconocer que las políticas sanitarias se han ocupado del problema, destinando recursos financieros muy elevados para el control, las viviendas, la promoción y la educación. Sin embargo, el problema subsiste como endemia en zonas donde no llegaron los recursos disponibles, zonas con alto riesgo de transmisión en los que no se han corregido los factores determinantes: se han realizado actividades de alto costo sin la continuidad indispensable para la sustentabilidad de los resultados.

Respecto de la investigación, se ha producido un gran desarrollo en las disciplinas que estudian el tema, con un gran impacto en el conocimiento del Trypanosoma cruzi, el vector, los mecanismos de transmisión, la inmunología, la patología, etc.; así se ha logrado una disminución de la transmisión, aunque no es general porque hay marcadas diferencias en algunas provincias.

El sujeto, víctima del problema, se invisibiliza por varios factores. Por un lado, la falta de conocimiento sobre la enfermedad, la baja demanda social, la disminución de expectativas, el aislamiento y abandono por carencia de información; por otro, la discriminación laboral, relacionada con el escaso grado de capacitación alcanzado y por la supuesta incapacidad laboral, dado que la admisión al trabajo termina con el resultado positivo de la serología, sin llegar a la definición de su estado clínico, lo que lo lleva a la frustración. De este modo se facilita un proceso que lo sumerge en el mercado de trabajo informal, con magros salarios y calidad de vida muy precaria, cerrándose así el círculo vicioso que no le permite progresar (3,4).

La eficacia de las políticas sanitarias difiere en las provincias que mayor riesgo tienen, con estados de inercia para la prevención primaria y secundaria, actitud y aptitud que retroalimentan el problema, que se hace más notable a partir de la horizontalización de los programas de control.

Es evidente que el Chagas es un problema complejo que requiere:

  • equipos multidisciplinarios altamente capacitados para la toma de decisiones, con recursos financieros y humanos que sean eficaces y eficientes;

  • políticas nacionales articuladas con las provincias y las comunas en todas las regiones, con prioridad en las zonas de alto riesgo (5);

  • continuidad política y administrativa para la aplicación de los programas;

  • capacitación para el diagnóstico y tratamiento, para que los profesionales responsables sean protagonistas y no se comporten como observadores pasivos.

La urbanización del Chagas aumenta la complejidad asistencial por la asociación con otras patologías y estados de inmunodepresión, con alto costo social y económico del sistema sanitario, que requiere una masa crítica de profesionales para diagnosticar y tratar las reactivaciones.

Finalmente, la Ley 26.281 (6) obliga a la protección del sujeto, desde la prevención hasta el tratamiento gratuito, involucrando a todos los actores laborales, sociales y políticos; profesionales, técnicos o administrativos, con la responsabilidad que le corresponda a cada uno.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Zabala JP. La enfermedad en su laberinto: avances, desafíos y paradojas de cien años del Chagas en Argentina. Salud Colectiva. 2012;8(Supl 1):S9-S21.         

2. Pinto Dias JC. Evolución del conocimiento epidemiológico y situación epidemiológica actual. 1° Congreso Virtual de Cardiología [Internet]. 2000 [citado 20 sep 2012]. Disponible en: http://www.fac.org.ar/cvirtual/cvirtesp/cientesp/ecesp/ecc4500c/cpinto/cpinto.htm.         

3. Briceño-León R. Enfermedad de Chagas: de la enfermedad rural a las epidemias urbanas. [Conferencia]. Segundas Jornadas de Fortalecimiento de la Enseñanza de Chagas en las Ciencias de la Salud. Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba, octubre de 2010.         

4. Briceño-León R, Gabaldón A. La casa enferma: sociología de la Enfermedad de Chagas. Caracas: Fondo Editorial Acta Científica Venezolana; 1990.         

5. Pinto Dias JC. La comunidad y el control de la enfermedad de Chagas: integración, rol, supervisión y evaluación de su participación [Internet]. Montevideo: Grupo de Trabajo OPS en Enfermedad de Chagas; 2001 [citado 20 sep 2012]. Disponible en: http://www.amro.who.int/spanish/ad/dpc/cd/consulta-7.pdf.         

6. Congreso de la Nación Argentina. Ley 26.281 [Internet] InfoLEG, Información Legislativa: 2007 [citado 20 sep 2012]. Disponible en: http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/130000-134999/131904/norma.htm.         

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