ARTÍCULOS

Lugares donde niños y niñas realizan actividad física en los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba

Places children use for physical activity in peripheral neighborhoods of the city of Cordoba

 

Lavin Fueyo, Julieta1; Berra, Silvina2

1Licenciada en Nutrición, Doctoranda en Ciencias de la Salud, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Córdoba. Becaria doctoral, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Centro de Investigaciones Epidemiológicas y en Servicios de Salud, Escuela de Salud Pública, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina. julietalavin@gmail.com
2Licenciada en Nutrición, Doctora en Ciencias de la Salud y de la Vida. Investigadora Adjunta, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Directora, Centro de Investigaciones Epidemiológicas y en Servicios de Salud, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina. silvinaberra@gmail.com

 

Recibido: 13 de marzo de 2014
Versión final: 10 de junio de 2014
Aprobado: 28 de agosto de 2014

 


RESUMEN

La forma en que se diseñan los barrios tiene un enorme potencial para fomentar la práctica de actividad física. El objetivo de este estudio fue explorar los espacios de recreación disponibles en los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, y conocer la frecuencia con la que los niños y las niñas de escuelas primarias municipales los utilizan para realizar actividad física. Padres y madres respondieron en el año 2011 cuestionarios autoadministrados para informar sobre la distancia a dichos espacios, su frecuencia de utilización para realizar actividad física, sexo del menor y nivel de escolaridad de la madre. Se pudo observar que los espacios localizados a menor distancia del hogar de las niñas y los niños son más utilizados para la actividad física. Se detectaron diferencias por sexo y nivel de escolaridad materna. Los resultados muestran la importancia de estos espacios como recursos para la realización de actividad física, así como la presencia de desigualdades sociales en su uso.

PALABRAS CLAVES Ambiente; Actividad Física; Zonas de Recreación; Área Urbana; Niños; Argentina.

ABSTRACT

The way neighborhoods are designed can have enormous potential for encouraging physical activity. The aim of this study was to explore the recreational spaces available in peripheral neighborhoods of the city of Cordoba, Argentina, and determine the frequency with which children attending local public primary schools use them for physical activity. In 2011, parents answered self-administered questionnaires in which they reported their proximity to those spaces, the frequency with which children use them for physical activity, the sex of their child and the educational level of the mother. We found that places closer to the home were used more frequently by children for physical activity. Differences by the child’s sex and the mother’s educational level were observed. The results show the importance of these areas as resources for children’s physical activity as well as the social inequalities that exist in access to these spaces.

KEY WORDS Environment; Physical Activity; Recreational Zones; Urban Area; Children; Argentina.


 

INTRODUCCIÓN

Los crecientes procesos de urbanización y globalización se han desarrollado paralelamente al incremento en la frecuencia de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), constituyéndose en unos de los retos más importantes para la salud pública en América Latina. En esta región, cerca del 80% de la población es urbana y las ECNT ocasionan alrededor del 75% de las muertes; mientras que, en Argentina, el porcentaje de población urbanizada se eleva al 93%, y las ECNT explican cerca del 60% de las defunciones del país (1).

Dicho proceso de urbanización trae como consecuencia una segregación socioespacial, definida por Sabatini como "el grado de proximidad espacial, o la aglomeración geográfica, de familias pertenecientes a un mismo grupo social, sea definido en términos étnicos, etarios, religiosos o socioeconómicos" (2). La segregación socioespacial o residencial se constituye en una variable clave para explicar la organización socioeconómica de las ciudades ya que, a partir de esa segregación, los grupos de población son "distribuidos" dentro de las ciudades. En este sentido, es común observar que las personas de estratos sociales desfavorecidos se concentren en barrios más pobres y marginados, con viviendas de peor calidad y menor valor, y con escasas oportunidades de vivir en entornos saludables (4) y, por lo tanto, con mayores posibilidades de enfermar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los entornos saludables son aquellos que:

...apoyan la salud, ofrecen a las personas protección frente a las amenazas para la salud, permitiéndoles ampliar sus capacidades y desarrollar autonomía respecto a la salud. Comprende los lugares donde viven las personas, su comunidad local, su hogar, su lugar de trabajo y esparcimiento, incluyendo el acceso a los recursos sanitarios y las oportunidades para su empoderamiento. (5 p.31) [cursivas del original]

Como ejemplo, podríamos señalar aquellos barrios en los que hay espacios públicos para realizar actividades colectivas (deportivas, recreativas, culturales o sociales) o en los que existe la posibilidad de desarrollar acciones para promover la seguridad o fomentar las redes sociales y la participación comunitaria (6).

Sin embargo, hablar de entornos saludables en países de América Latina resulta complejo ya que, a pesar de haber mostrado en los últimos años un importante crecimiento económico, reducción de la pobreza y progresos en salud, continúan experimentando procesos de urbanización y globalización acelerada, lo que provoca una gran heterogeneidad estructural y desigualdad social (7). Esta realidad limita la posibilidad de ampliación de capacidades, de desarrollo de autonomía y empoderamiento de las personas, ejes esenciales de los entornos saludables.

En estos contextos surgen los entornos obesogénicos, caracterizados por una amplia accesibilidad a alimentos con alto contenido energético y por bajos niveles de actividad física. Tanto en los entornos saludables como en los obesogénicos, los factores individuales –como las preferencias alimentarias y los niveles de actividad física– y los factores interpersonales –como la influencia de los padres– están determinados por factores socioeconómicos y políticos (8). Por tanto, aquellos individuos que sufren segregación residencial, determinada principalmente por el nivel socioeconómico, vivirán en entornos menos saludables y tendrán mayores probabilidades de enfermar, lo que acrecienta las desigualdades sociales en salud.

En América Latina existe aún escasa evidencia que permita dar cuenta de que vivir o desarrollarse en entornos saludables pueda aportar beneficios a la salud pública. Un estudio realizado en Bogotá, Colombia, halló que la densidad de parques y el uso de ciclovías se asociaron con una mejor calidad de vida en adultos. En Curitiba, Brasil, se vio que la accesibilidad, la disponibilidad y el uso de esos espacios se asociaron con mayores niveles de actividad física (9). Estos resultados dan cuenta de que la disponibilidad de espacios públicos recreativos y su fácil acceso pueden promover una mayor participación en actividad física por parte de la población también en nuestra región, lo que contribuye a la generación de entornos saludables.

Mientras tanto, en Argentina, Velázquez y Celemín van un poco más allá y señalan que tanto los recursos recreativos construidos (centros culturales, comerciales, deportivos, etc.) como los de base natural (playas, balnearios, espacios verdes, parques, etc.) se distribuyen con cierta lógica de mercado, ya que suelen estar localizados en zonas donde residen los estratos sociales con mayor capacidad de consumo. Esta característica hace que dichos recursos no estén al alcance de todos (10,11).

En la ciudad de Córdoba, las áreas que presentan mayores porcentajes de población pobre se encuentran en la periferia de la ciudad. En esas zonas de pobreza segregada se constata una escasa oferta de espacios verdes apropiados para el uso público y la ausencia de espacios deportivos, recreativos o de servicios (12). Por tal motivo, en la medida en que estos recursos sigan una distribución geográfica desigual dentro de la ciudad, aquellos sectores que pertenecen a estratos socioeconómicos más desfavorecidos y que están segregados dentro del espacio urbano tendrán menos posibilidad de acceder a entornos saludables (13).

Una política importante que se ha implantado en América Latina ha sido la de municipios y comunidades saludables, que ha tenido gran aceptación en nuestro país. Consiste en una política anclada en el sector salud que toma como eje el concepto de entorno saludable. En el año 2008 fue llevada a cabo una encuesta regional para evaluar su desempeño y se encontró que la mayoría de las estrategias fueron de promoción de estilos de vida saludables relacionadas con la alimentación y la actividad física. Mientras que las estrategias vinculadas al mejoramiento del desarrollo urbano (accesibilidad y amigabilidad de los espacios públicos, por ejemplo) aparecieron entre los temas menos habituales (14). Por lo tanto, se puede ver que no existe todavía una consciencia de integración entre la salud y el lugar donde viven las personas.

Hasta aquí se desprenden tres cuestiones fundamentales: a) la disponibilidad de espacios públicos favorece la práctica de actividad física, lo que hace a un entorno saludable; b) su distribución dentro de las ciudades sigue una lógica desigual; y c) no existe aún una comprensión total de lo que implica vivir en un entorno saludable.

Por todo ello, surge la necesidad de realizar una aproximación inicial al estudio del entorno donde viven y se desenvuelven las niñas y los niños en edad escolar de las zonas periféricas de la ciudad de Córdoba, abordando tres aspectos: 1) a qué distancia se encuentran los espacios de recreación de los hogares donde viven las niñas y los niños; 2) cuáles de esos espacios de recreación son utilizados con mayor frecuencia para realizar actividad física y 3) cuál es la asociación entre la frecuencia de utilización de dichos espacios con el sexo de la niña o el niño y el nivel de escolaridad de la madre.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Se realizó un estudio descriptivo transversal en población infantil asistente a escuelas municipales ubicadas en barrios periféricos de la ciudad de Córdoba enmarcado dentro de un proyecto titulado Estudio de las relaciones entre el entorno urbano, el nivel de actividad física y el exceso de peso en la población infantil de la ciudad de Córdoba y aprobado por el Comité de Ética del Hospital Infantil Municipal de la ciudad de Córdoba.

Se realizó un muestreo aleatorio estratificado de las escuelas según datos disponibles del nivel de escolaridad de los padres para asegurar la inclusión de al menos algunas escuelas de sectores con alta proporción de analfabetismo. Se seleccionaron 19 de las 37 escuelas (Figura 1).

 


Figura 1. Localización de las escuelas municipales de los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011.

Fuente: Elaboración propia basada en los datos de la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Córdoba (15).

Se enviaron notas informativas a las personas adultas responsables de las niñas y los niños mediante los cuadernos de comunicaciones y se realizaron reuniones para informar los objetivos, características, aspectos éticos del estudio y confidencialidad de los datos, previo a solicitarles su participación. Personal entrenado explicó el estudio a los escolares en sus aulas y les entregó un sobre que debían llevar a las personas adultas de la familia para que una de ellas respondiera un cuestionario autoadministrado y después lo enviara de vuelta a la escuela, donde las maestras lo colocaban en una urna destinada a tal fin. El llenado del cuestionario implicó el consentimiento a participar del estudio por parte de las personas adultas.

Las variables de interés para este estudio fueron:

  1. Distancia hacia los espacios de recreación disponibles en los barrios (cerca: <10 cuadras; lejos: >10 cuadras).
  2. Frecuencia de utilización de dichos espacios (alta: una vez por semana o más; baja: una vez cada 15 días o menos ).
  3. Sexo de la niña o el niño.
  4. Nivel de escolaridad materna (baja: hasta primario completo; media: hasta secundario completo; alta: terciario o universitario completo).

Todas las preguntas del cuestionario incluyeron como opciones de respuesta ocho lugares diferentes que podrían encontrarse en los barrios: club, cancha de fútbol, cancha de otros deportes, otros salones o gimnasios cerrados de recreación o ejercitación (diferentes del club), escuela con instalaciones de recreación abiertas al público, senderos para andar en bicicleta o caminar, parque o plaza, baldíos y otros espacios al aire libre. En cuanto a la distancia hacia dichos lugares, se indagó: ¿a cuántas cuadras se encuentra su hogar de los lugares de recreación presentados en la siguiente lista, aunque no vayan a ellos? Esta variable fue recodificada para su análisis según la distancia referida por los padres en: cerca (10 cuadras o menos) o lejos (más de 10 cuadras).

Por otro lado, la frecuencia de utilización de dichos lugares para realizar actividad física se preguntó de la siguiente manera: ¿Cuántas veces va el niño/a a estos lugares a hacer alguna actividad física?, incluyendo debajo un listado de los lugares. Las opciones de respuesta fueron Nunca; 1 vez al mes o menos; 1 vez cada 15 días; 1 vez por semana o más. Luego, esta variable fue recodificada, agrupando las tres primeras opciones en 1 vez cada 15 días o menos.

Estas preguntas fueron construidas a partir de la encuesta Active where?, desarrollada para que respondan padres de niños/as estadounidenses en el año 2006. Para su utilización en Argentina, se seleccionaron aquellos apartados que resultaron de interés para la investigación, y se realizó un proceso de adaptación cultural que incluyó traducción y prueba de la adecuación y comprensión del lenguaje (16). También se indagó el sexo (niña/o) y el nivel de escolaridad materna para el análisis sobre las desigualdades sociales y de género.

El análisis estadístico incluyó la descripción de frecuencias sobre características de la muestra, con intervalos de confianza del 95%. Se utilizó la prueba de chi cuadrado para analizar relaciones entre la frecuencia de utilización de los espacios de recreación para realizar actividad física y la distancia a cada uno de ellos, su relación con el sexo de las y los menores y el nivel de escolaridad materna. Los análisis se realizaron con software SPSS, con un nivel de significación estadística de p<0,05.

 

RESULTADOS

Participaron en el estudio 1.268 personas responsables de los escolares de las 19 escuelas seleccionadas. El 85,6% de las personas que respondieron el cuestionario fueron las madres de las niñas y los niños, el 72,4% de las cuales tenía un nivel de escolaridad bajo. El 53,1% de sus hijos/as eran de sexo femenino y tenían una edad promedio de 10,6 años (Cuadro 1).

 

Cuadro 1. Datos sociodemográficos de las niñas, los niños y los participantes del estudio. Barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011 (N=1.268).


Fuente: Elaboración propia.
1Falta de respuesta: 14. 2Falta de respuesta: 50.

 

Distancia a los distintos espacios de recreación

Entre los distintos lugares disponibles en los barrios, el 65,9% de los padres refirieron que la plaza o parque se encontraba a una distancia menor a 10 cuadras de sus hogares (media de 4,4 cuadras; DE=5,3); le siguió la cancha de fútbol con un 45,9% de padres que refirieron tenerla a menos de 10 cuadras (media de 4,3 cuadras; DE=4,9) y, en tercer lugar, los baldíos y otros espacios al aire libre con un 39,7% de respuesta (media de 2,1; DE=2,3) (Figura 2). Además, los padres indicaron contar con un promedio cercano a 3,2 (DE=1,9) de lugares a menos de 10 cuadras de distancia de sus hogares.

 


Figura 2. Distancia de los hogares a los distintos lugares de recreación disponibles en los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011.

Fuente: Elaboración propia.

 

Frecuencia de utilización de los espacios para realizar actividad física

Los tres lugares más utilizados (una vez por semana o más) para realizar actividad física fueron, en primer término, la plaza o parque (34,8%), luego, la cancha de fútbol (19,7%), y en tercer lugar, baldíos y otros espacios al aire libre (19,4%). Solo el 3,6% de los padres consideró al uso de las instalaciones de las escuelas en horario extraescolar como un recurso para la realización de actividad física (Figura 3).

 


Figura 3. Frecuencia de utilización de los espacios de recreación disponibles en los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011.

Fuente: Elaboración propia.

Se puede notar que, a pesar de que los lugares están disponibles a una distancia cercana, su utilización es reducida. Por ejemplo, en el caso de la plaza o parque, 835 padres señalaron que estaba a menos de 10 cuadras de sus hogares, sin embargo, solo el 53% de ellos (n=441) refirieron una utilización frecuente por parte de sus hijos/as para realizar alguna actividad física.

La distancia a los distintos espacios se asoció con la frecuencia de su utilización. La frecuencia de alta utilización de una plaza o parque entre quienes vivían cerca (50,3%) fue mayor que entre quienes vivían lejos (31,2%; p=0,001); y la utilización de al menos una vez por semana de senderos para caminar o andar en bicicleta fue mayor entre quienes vivían cerca que entre quienes vivían lejos (35,8% versus 20,4%; p=0,025). Asimismo, la baja frecuencia de utilización de gimnasios o salones y de la cancha de fútbol fue mayor cuando los niños vivían a una distancia mayor a 10 cuadras, pero esta asociación no alcanzó significación estadística. No se corroboraron asociaciones estadísticamente significativas entre la distancia y frecuencia de utilización del resto de los lugares (Cuadro 2).

 

Cuadro 2. Relación entre la distancia de los hogares a los lugares de recreación y la frecuencia de utilización por parte de niñas y niños en edad escolar de los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011.


Fuente: Elaboración propia.
Valor de p = <0,05

 

Frecuencia de utilización de los espacios según sexo y escolaridad materna

El análisis de la frecuencia de utilización de los distintos espacios para realizar alguna actividad física según sexo mostró que los varones utilizaron más frecuentemente las plazas o parques, canchas de fútbol, baldíos u otros espacios al aire libre, club, canchas de otros deportes; mientras que las niñas acudieron más a gimnasios o salones (Figura 4).

 


Figura 4. Frecuencia de utilización de los lugares de recreación según sexo, en niñas y niños en edad escolar de los barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011.

Fuente: Elaboración propia.

La frecuencia de utilización de la mayoría de los lugares para realizar actividad física no se asoció con el nivel de escolaridad materna, excepto en el caso de gimnasios o salones, cuya utilización por parte de las niñas y los niños aumentó a medida que la escolaridad de las madres se incrementó: 8,7% de alta frecuencia con madres de escolaridad baja; 13,9% con madres de escolaridad media y un 16,3% con madres de escolaridad alta (Cuadro 3).

 

Cuadro 3. Frecuencia de utilización de los lugares de recreación por parte de las niñas y los niños, según nivel de escolaridad materna. Barrios periféricos de la ciudad de Córdoba, Argentina, 2011.


Fuente: Elaboración propia.
Valor de p = <0,05

 

DISCUSIÓN

Este estudio se propuso describir la proximidad de los espacios de recreación disponibles en los barrios periféricos de la ciudad y su frecuencia de uso para realizar actividad física por parte de las niñas y los niños desde la perspectiva de sus madres. Se confirmaron situaciones que pueden ser tenidas en cuenta para la promoción de la salud infantil y la creación de entornos saludables en las ciudades.

Los espacios de recreación que se encontraron a mayor proximidad de los hogares de las niñas y los niños y fueron más utilizados para realizar alguna actividad física fueron las plazas, parques, canchas de fútbol y baldíos y otros espacios al aire libre. Es importante señalar que estos lugares, identificados como más cercanos y utilizados, son mayoritariamente espacios públicos de libre acceso, en los que no se revela una desigualdad socioeconómica en el uso. Nuestros resultados son coincidentes con un estudio de similares características realizado en EE.UU. en el que los padres de niñas y niños refirieron a las plazas o parques pequeños y espacios públicos de juegos, como los más utilizados (17).

Por el contrario, los gimnasios y salones cerrados son de acceso limitado y tienen una utilización desigual por género y por nivel de escolaridad materna. Dado que estos espacios requieren del pago de una cuota mensual para su uso y asumiendo que es probable que las madres con baja escolaridad posean un menor nivel socioeconómico, este resultado revela una desigualdad socioeconómica relativa a una menor oportunidad de acceso a un espacio destinado a la actividad física.

En ese sentido, es importante aclarar que los espacios públicos se encuentran en su mayoría cercanos a los hogares de las niñas y los niños y que son utilizados con gran frecuencia para realizar actividad física. No fue objetivo de este estudio conocer las condiciones en las que se encuentran dichos espacios, ni tampoco su disponibilidad o uso en comparación con otros sectores de la ciudad. No obstante, sería de enorme pertinencia documentarlo, ya que se confirmaría la desigual distribución de espacios verdes en las distintas zonas de la ciudad, correlacionados con indicadores socioeconómicos. Por ejemplo, la zona centro de la ciudad cuenta con 9,38 m2 de espacio verde por habitante, mientras que el sudoeste apenas dispone de 2,75 m2 (18).

Uno de los principales hallazgos de este estudio da cuenta de que la proximidad a los espacios de recreación se asocia a un mayor uso de dichos espacios para realizar actividad física, lo que coincide con los hallazgos de otros estudios (17,19,20). También se conoce que la decisión de un niño de quedarse en su casa o de salir a jugar fuera de ella depende, en parte, de la disponibilidad de alternativas recreativas en el barrio y que, además, su mayor proximidad incrementa el nivel de actividad física en las niñas y los niños (21). Igualmente, no debemos perder de vista el diseño de estos elementos ya que, por lo general, las políticas de planificación urbana tienden a homogeneizar los diferentes colectivos con respuestas similares y, por ende, estigmatizarlos con elementos de menor calidad respecto de los sectores sociales más integrados, lo que afecta su identidad y su posibilidad de integración social (22).

Esta información debería ser tenida en cuenta por las autoridades responsables del diseño y reestructuración de los barrios, ya que estos espacios constituyen un importante recurso de oportunidades, tanto para la práctica de actividad física, como para la integración social y la acción colectiva, lo cual propiciaría entornos saludables donde las personas puedan llevar adelante una vida físicamente activa, adquirir autonomía, identidad y oportunidades para su empoderamiento.

En nuestro país existen iniciativas bajo este enfoque dirigidas a promover ciudades saludables. En la ciudad de La Plata hay ofertas de actividades recreativas y deportivas de acceso libre y gratuito en distintos parques de la ciudad, todas bajo supervisión de profesores de educación física (23); en la ciudad de Mar del Plata existe un proyecto para crear centros de encuentro, como una figura de integración e inclusión en los barrios más necesitados, con actividades deportivas, culturales, educativas, etc., y también de construcción de bicisendas y corredores saludables en toda la ciudad (24).

Una iniciativa innovadora que se está desarrollando en la ciudad de Córdoba, desde finales de 2014, es la construcción de cinco Parques Educativos Culturales en las zonas de mayor vulnerabilidad social. El proyecto se basó en los "Parques Biblioteca" impulsados en la ciudad de Medellín, Colombia (25). Su implementación tiene como objetivo fomentar el encuentro ciudadano, las actividades educativas, culturales, deportivas, lúdicas y la construcción de colectivos (26).

Otro resultado interesante tiene que ver con las diferencias de género que se observaron en la frecuencia de utilización de los diferentes espacios para realizar actividad física. Allí se evidencia que las niñas recurren en menor medida a la mayoría de estos espacios para realizar actividad física, principalmente, a los de acceso público, aunque concurren más frecuentemente a gimnasios y salones. Este patrón es constatado en diversos estudios en los que, por ejemplo, se observa una mayor presencia de varones respecto de las mujeres en parques o plazas. Esto podría deberse a que muchos de estos espacios públicos son diseñados y estructurados para actividades deportivas como fútbol o básquet, de preferencia masculina, y hay una menor proporción de áreas para caminar, correr o andar en bicicleta, actividades habitualmente preferidas por las mujeres (19). Cabe indagar en qué medida las características particulares de los lugares, tales como su estado de mantenimiento y los recursos disponibles allí, o bien, percepciones de los individuos, por ejemplo, de seguridad, o creencias instaladas en la propia sociedad sobre cuestiones de género relacionadas al uso de estos espacios, pueden representar barreras para que las niñas los utilicen. Estos son aspectos que no hemos analizado aquí y que merecen atención para el diseño de espacios de recreación y actividad física en los barrios.

Como limitaciones del estudio podemos mencionar, en primer lugar, su diseño transversal, por el que no es posible realizar asunciones de carácter causal entre las variables estudiadas. Estudios adicionales son necesarios para profundizar estos resultados, fundamentalmente estudios longitudinales para reforzar las asociaciones que se encontraron en esta primera aproximación y para poder explorar el efecto del entorno de los barrios sobre el ciclo de vida de las personas. En segundo lugar, la utilización de cuestionarios autoadministrados para la recolección de datos puede propiciar errores de declaración y producir sesgos que pongan en duda la validez de la información aquí ofrecida (27), aunque la adaptación y comprensión de los cuestionarios fueron previamente probados.

Además, la modalidad de contacto con las personas encuestadas fue a través de las escuelas, donde las niñas y los niños eran responsables de que los cuestionarios llegasen a sus padres y fuesen devueltos a las/os maestras/os. Esta modalidad de contacto "indirecto" con los encuestados provocó un gran porcentaje de no respuesta. Otra limitación es la falta de representatividad de la muestra de la totalidad de la población escolar de la ciudad de Córdoba, ya que solo se trabajó con escuelas públicas municipales y no se incluyó a las escuelas públicas provinciales ni a las instituciones privadas. Por ese motivo, las características geográficas y socioeconómicas de la muestra no presentan gran variabilidad, lo cual dificulta la posibilidad de realizar un análisis más profundo con relación a desigualdades sociales en el acceso a los espacios de recreación y actividad física.

 

CONCLUSIÓN

Es importante resaltar que los lugares que se encontraban a menor distancia de los hogares de las niñas y los niños fueron, asimismo, los más frecuentados para realizar actividad física. Estos espacios, identificados como más cercanos y más utilizados, son mayoritariamente públicos y de libre acceso. Se identificaron, además, diferencias en el uso de dichos espacios según sexo, que generan una desigualdad social en relación con la posibilidad de realizar alguna actividad física en los espacios públicos disponibles en los barrios donde viven, en este caso, las niñas. Cabe aquí destacar la necesidad de considerar el enfoque de género en la construcción social de los problemas de salud y de los comportamientos relacionados a esa construcción, en la toma de decisiones, en la formulación y evaluación de las políticas implementadas.

Dado que en esta población resultan más frecuentemente utilizados los espacios públicos, se podría considerar la utilidad de algunos espacios que ya existen en los barrios pero no están accesibles a la comunidad, como las instalaciones de las escuelas públicas en los horarios extraescolares.

Estos resultados aportan datos para promover iniciativas de salud pública y diseño urbano que mejoren la calidad de los espacios públicos, que faciliten el acceso a dichos espacios y que estos sean aprovechados para distintas actividades, ya que constituyen escenarios claves tanto para promover salud, como para la integración social entre los habitantes de los barrios de las ciudades.

 

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a la Subsecretaría de Educación de la Municipalidad de Córdoba, especialmente a Rubén López de Neira, quien colaboró en el contacto con las escuelas. También al personal docente y no docente de las escuelas por facilitar el trabajo en ellas y a los familiares de los/as niños/as por responder la encuesta. Finalmente, al equipo de trabajo del Centro de Investigaciones Epidemiológicas y en Servicios de Salud (CIESS) de la Escuela de Salud Pública, Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
El presente trabajo ha sido financiado por una beca de perfeccionamiento individual en Salud Pública Carrillo-Oñativia de la Comisión Nacional Salud Investiga, Ministerio de Salud de la Nación (2013); por una beca PROMED del Ministerio de Educación de la Nación a través de la Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Córdoba (2013) y por una beca de doctorado de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, Universidad Nacional de Córdoba (2014).

 

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