Cartas al editor

 

Trabajo integrado "centro de salud-escuela", una vía para mejorar la posibilidad de desarrollo de niños campesinos e indígenas de zonas rurales

 

Señor editor: Dentro de los principales objetivos que tienen los países en vías de desarrollo se encuentra mejorar las condiciones de salud y educación. Ambos son aspectos sensibles para una gran parte de la población, especialmente para los estratos sociales vulnerables, de la cual una significativa parte vive en zonas rurales, las cuales poseen una dinámica social diferente (campesinos e indígenas) que se manifiesta en diversas patologías y en bajo rendimiento educativo obtenido por los niños, con lo que se deduce la existencia de una fuerte relación entre salud y aprendizaje.

Según el proyecto Monitoring Learning Achievement de la Unesco y la Unicef, los niños de zonas rurales obtienen en resultados de pruebas estandarizadas puntajes significativamente más bajos que los niños de zonas urbanas. Para Chile, se obtienen índices diferenciadores de 10.8 puntos en lenguaje y escritura y de 20.4 en matemáticas,1 lo que da una idea acerca de la baja calidad educativa de las zonas rurales. Dentro de los factores que más influyen en estas diferencias se encuentran el nivel educativo y socioeconómico de los padres, los contenidos curriculares descontextualizados, las habilidades cognitivas y el estado de salud:2 estos dos últimos se asocian con el tardío ingreso de los niños a la escuela, que se debe, fundamentalmente, a la escasa existencia de centros de educación preescolar que permitan un adecuado trabajo psicomotriz de los niños, lo que origina o refuerza problemas neurológicos y motrices en edades posteriores. Estos factores desencadenan altas tasas de deserción que para el caso chileno se encuentran en 95.9% de niños que finaliza la educación a sexto básico, 81.1% a octavo y sólo 45.9% a cuarto medio,3 lo que trae como consecuencia que muchos jóvenes que cuentan con escasas oportunidades de desarrollo recaigan en el analfabetismo, factor que aumenta las posibilidades de contraer enfermedades, lo que constituye un importante problema de salud pública.

Entre los problemas más comunes que padecen los niños rurales se pueden encontrar algunas alteraciones neurofisiológicas, psicológicas y del lenguaje como dislalia y la dislexia, las cuales obstaculizan fundamentalmente el desarrollo cognitivo que ocasiona bajo rendimiento educativo, todo lo cual da una idea de la carencia de una educación de calidad tanto para los niños rurales como para sus familias.4 Si estos problemas de salud en los niños se diagnosticaran a edades tempranas, se facilitaría la planificación educativa y mejorarían las posibilidades de desarrollo.

Lo anterior tiene relevancia política, puesto que para el caso de Chile se acaba de establecer obligatoriamente la educación preescolar desde los dos años de edad, lo que forzará al Estado a garantizar el acceso universal gratuito y, por ende, facilitará a los niños campesinos e indígenas el ingreso temprano al sistema educativo. Sin embargo, antes de una eventual implementación, deberá considerarse que, para lograr una mejor educación rural, debe establecerse una adecuada coordinación entre equipos médicos rurales y centros educativos, de modo que el trabajo coordinado y sistemático pueda facilitar y mejorar la prevención y el tratamiento de las patologías que dificultan, principalmente, el desarrollo cognitivo.

Este tipo de coordinación ya ha sido investigado en contextos vulnerables de Brasil, y se ha demostrado que al tratar sólo aspectos de la visión y la nutrición, los niños rurales de entre 9 y 18 años mejoran significativamente sus rendimientos educativos tanto en lenguaje como en matemáticas.5 Otras buenas experiencias son los programas High Scope Perry Preschool* y Head Start de Estados Unidos, los cuales han sido implementados en preescolares de niveles socioeconómicos bajos, promoviendo el desarrollo integral del niño y tomando como ejes principales el lenguaje, la alfabetización, la cognición, los conocimientos generales, el desarrollo físico y la salud, más el desarrollo social y emocional con enfoque en el aprendizaje.

La evaluación del programa Head Start, por ejemplo, realizada en 2010 por el Department of Health and Human Services, Administration for Children and Families de EUA, permitió concluir mediante pruebas específicas de lenguaje que los niños, bajo la implementación de dicho programa, adquieren tempranamente las habilidades básicas que les ayudan a aprender a leer; se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo control (sin intervención) y el grupo intervenido,6 lo cual demuestra que una oportuna atención médica, dental y mental, más servicios de nutrición adecuados y la integración de los padres para fomentar el desarrollo de sus hijos, facilitan y mejoran el aprendizaje y las oportunidades de desarrollo.

Por último, cabe señalar que para mejorar los aprendizajes de los niños rurales no sólo es importante la realización de diagnósticos y tratamientos médicos oportunos, sino que es necesario considerar el concepto de salud desde una lógica preventiva, lo cual sólo será posible mediante el involucramiento de equipos especiales de salud rural, dedicados específicamente al trabajo con niños campesinos e indígenas. Esto, unido a la realización de evaluaciones médicas periódicas y al trabajo interdisciplinario entre profesionales de la educación, las ciencias sociales y la salud, puede facilitar la generación de un adecuado sistema de salud pública rural, lo cual permitiría mejorar los índices de desarrollo tanto en el área de la salud como en el de la educación no sólo de Chile sino de otros países de Latinoamérica que aún no aprueban estas medidas.

 

Rolando H Díaz, D en C de la Educ,(1)

Sonia Osses Bustingorry, D en Educ,(1)

Sergio Muñoz Navarro, PhD en Bioestadística,(2)

Ana María Alarcón Muñoz, D en Antrop,(2)

 

(1) Departamento de Educación, Universidad de La Frontera de Temuco, Chile. rolyrdf@hotmail.com, rolyrdf@gmail.com

(2) Departamento de Salud Pública, Universidad de La Frontera de Temuco, Chile.

 

Referencias

1. Lakin M, Gasperini L. La educación básica en las áreas rurales: situación, problemática y perspectivas. In: FAO, UNESCO, IIPE, ed. Educación para el desarrollo rural: hacia nuevas respuestas de política. Roma, Italia: UNESCO, Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, 2004:81-192.

2. PNUD. Informe regional sobre desarrollo humano para América Latina y el Caribe 2010. Actuar sobre el futuro: romper la transmisión intergeneracional de la desigualdad. Nueva York, EUA: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2010.         

3. UNESCO. Situación educativa de América Latina y el Caribe: garantizando la educación de calidad para todos. Situación educativa. Informe regional de revisión y evaluación del progreso de América Latina y el Caribe hacia la educación para todos en el marco del proyecto regional de educación (EPT/PRELAC) -2007. Santiago, Chile: Salesianos Impresores, 2008.         

4. Bravo-Valdivieso L, Milicic-Müller N, Cuadro A, Mejía L, Eslava J. Trastornos del aprendizaje: investigaciones psicológicas y psicopedagógicas en diversos países de Sudamérica. Ciencias Psicológicas 2009;3:203-18.         

5. Gomes-Neto JB, Hanushek EA, Leite RH, FrotaBezzera RC. Health and schooling: evidence and policy implications for developing countries. Economics of Education Review 1997;16(3):271-282.         

6. Puma M, Bell S, Cook R, Heid C. Head Start Impact Study. Final Report. EUA, Washington, DC: US Department of Health and Human Services, Administration for Children and Families, 2010.         

 

Notas

* Información disponible en: http://www.highscope.org/

‡ Información disponible en: http://eclkc.ohs.acf.hhs.gov/hslc/tta-system/health

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