• Need for coordinated programs to improve global health by optimizing salt and iodine intake Special Reports

    Campbell, Norm R. C.; Dary, Omar; Cappuccio, Francesco P.; Neufeld, Lynnette M.; Harding, Kim B.; Zimmermann, Michael B.

    Abstract in Spanish:

    El alto contenido de sal en la dieta es una causa principal de incremento de la presión arterial, el principal factor de riesgo de muerte a escala mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado que el consumo de sal sea inferior a 5 g/d, una meta que solo logran una pequeña proporción de personas. La falta de yodo puede causar deficiencia cognoscitiva y motora y, si es grave, hipotiroidismo, con grave retraso mental y del crecimiento. Más de dos mil millones de personas en todo el mundo presentan riesgo de carencia de yodo. La prevención de la carencia de yodo mediante el empleo de sal yodada constituye una importante conquista de salud pública a escala mundial. Los programas cuyo objeto es reducir el contenido de sal en la dieta son técnicamente compatibles con los programas de prevención de la carencia de yodo mediante el enriquecimiento de la sal. Sin embargo, para que las poblaciones se puedan beneficiar plenamente de una ingesta óptima de sal y yodo, es preciso integrar ambos tipos de programa. Este estudio resume las bases científicas de los programas de reducción de sal y enriquecimiento con yodo, la compatibilidad de esos programas, y las medidas que deben adoptar la OMS, los gobiernos nacionales y las organizaciones no gubernamentales para garantizar que las poblaciones se beneficien plenamente de una ingesta óptima de sal y yodo. En concreto, es preciso reunir a grupos de expertos para ayudar a los países a aplicar programas integrados y llevar a cabo estudios de casos en contextos específicos de programas integrados eficaces; es preciso recopilar y difundir las enseñanzas extraídas. La integración de los programas de vigilancia los hará más eficaces y mejorará las iniciativas actuales para optimizar la ingesta de yodo y sal. Para que las poblaciones puedan beneficiarse plenamente, es preciso que los gobiernos asignen una alta prioridad a la integración de estos dos importantes tipos de programas de salud pública.

    Abstract in English:

    High dietary salt is a major cause of increased blood pressure, the leading risk for death worldwide. The World Health Organization (WHO) has recommended that salt intake be less than 5 g/day, a goal that only a small proportion of people achieve. Iodine deficiency can cause cognitive and motor impairment and, if severe, hypothyroidism with serious mental and growth retardation. More than 2 billion people worldwide are at risk of iodine deficiency. Preventing iodine deficiency by using salt fortified with iodine is a major global public health success. Programs to reduce dietary salt are technically compatible with programs to prevent iodine deficiency through salt fortification. However, for populations to fully benefit from optimum intake of salt and iodine, the programs must be integrated. This review summarizes the scientific basis for salt reduction and iodine fortification programs, the compatibility of the programs, and the steps that need to be taken by the WHO, national governments, and nongovernmental organizations to ensure that populations fully benefit from optimal intake of salt and iodine. Specifically, expert groups must be convened to help countries implement integrated programs and context-specific case studies of successfully integrated programs; lessons learned need to be compiled and disseminated. Integrated surveillance programs will be more efficient and will enhance current efforts to optimize intake of iodine and salt. For populations to fully benefit, governments need to place a high priority on integrating these two important public health programs.
  • Reducing salt intake to prevent hypertension and cardiovascular disease Special Reports

    He, Feng J.; Campbell, Norm R. C.; MacGregor, Graham A.

    Abstract in Spanish:

    Hay datos probatorios irrefutables de que la ingesta de sal alimentaria es la principal causa de hipertensión y de que una reducción del consumo de sal, del nivel actual de aproximadamente 9 a 12 g/d en la mayor parte de los países al nivel recomendado de menos de 5 g/d, disminuye la presión arterial. Una reducción adicional hasta 3 a 4 g/d tiene un mayor efecto y es necesario seguir teniendo en cuenta la posibilidad de metas de consumo de sal inferiores en la población. Los estudios de cohortes y los ensayos clínicos han demostrado que el menor consumo de sal se asocia con una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. La reducción de sal es una de las medidas más rentables para mejorar la salud pública a escala mundial. En la Región de las Américas, hay una alta prevalencia de un consumo de sal superior a 9 g/d. Las fuentes de sal en el régimen alimentario varían enormemente en los diferentes países; en los países desarrollados, 75% de la sal procede de los alimentos procesados, mientras que en los países en desarrollo, como algunas zonas del Brasil, 70% de la sal se añade durante la cocción o en la mesa. Para reducir el consumo poblacional de sal en los países desarrollados, la industria alimentaria debe aplicar una reducción gradual y sostenida de la cantidad de sal añadida a los alimentos. En los países en desarrollo, las campañas de salud pública desempeñan un papel más importante al alentar a los consumidores a consumir menos sal, junto a un reemplazo generalizado de la sal por sustitutos con bajo contenido en sodio y alto contenido en potasio. Numerosos países de la Región de las Américas han iniciado programas de reducción de la sal. El reto actualmente consiste en involucrar a otros países. Una reducción del consumo de sal en la población dará lugar a una mejora importante de la salud pública además de una notable reducción de los costos relacionados con la salud.

    Abstract in English:

    There is compelling evidence that dietary salt intake is the major cause of raised blood pressure (BP) and that a reduction in salt intake from the current level of ≈ 9 - 12 g/day in most countries to the recommended level of < 5 g/day lowers BP. A further reduction to 3 - 4 g/day has a greater effect and there needs to be ongoing consideration of lower targets for population salt intake. Cohort studies and outcome trials have demonstrated that a lower salt intake is related to a reduced risk of cardiovascular disease. Salt reduction is one of the most cost-effective measures to improve public health worldwide. In the Americas, a salt intake of > 9 g/day is highly prevalent. Sources of salt in the diet vary hugely among countries; in developed countries, 75% of salt comes from processed foods, whereas in developing countries such as parts of Brazil, 70% comes from salt added during cooking or at the table. To reduce population salt intake, the food industry needs to implement a gradual and sustained reduction in the amount of salt added to foods in developed countries. In developing countries, a public health campaign plays a more important role in encouraging consumers to use less salt coupled with widespread replacement of salt with substitutes that are low in sodium and high in potassium. Numerous countries in the Americas have started salt reduction programs. The challenge now is to engage other countries. A reduction in population salt intake will result in a major improvement in public health along with major health-related cost savings.
  • Progress toward sodium reduction in the United States Special Reports

    Levings, Jessica; Cogswell, Mary; Curtis, Christine J.; Gunn, Janelle; Neiman, Andrea; Angell, Sonia Y.

    Abstract in Spanish:

    El adulto medio de los Estados Unidos consume una cantidad de sodio muy por encima del límite diario recomendado. La ingesta promedio de sodio es aproximadamente de 3 463 mg/día, en contraste con la recomendación de las Directrices alimentarias del 2010 para estadounidenses que es de menos de 2 300 mg/día. A las personas de 51 años o mayores, los afroestadounidenses, los hipertensos, los diabéticos o los que padecen una nefropatía crónica, se les recomienda una reducción adicional hasta 1 500 mg/día. En los Estados Unidos, el problema de la ingesta excesiva de sodio está relacionado con el suministro en los alimentos. La mayor parte del sodio consumido proviene de los alimentos envasados, procesados y que se sirven en restaurantes y, por consiguiente, ya está en el producto en el momento de la compra. Este artículo describe las políticas y los programas de reducción del sodio en los Estados Unidos a escalas federal, estatal y local; las iniciativas para vigilar la repercusión de la reducción del sodio en la salud; los procedimientos para evaluar los conocimientos, las actitudes y el comportamiento de los consumidores; y cómo estas actividades dependen de las iniciativas a escala mundial para reducir la ingesta de sodio y les proporcionan información. La reducción de la ingesta excesiva de sodio constituye una oportunidad de salud pública que puede salvar vidas y ahorrar dinero destinado a la atención de salud en Estados Unidos y a escala mundial. Las iniciativas futuras, entre ellas el intercambio de información sobre los éxitos logrados y los obstáculos encontrados en los Estados Unidos y a escala mundial, pueden acelerar y estimular el progreso.

    Abstract in English:

    The average adult in the United States of America consumes well above the recommended daily limit of sodium. Average sodium intake is about 3 463 mg/day, as compared to the 2010 dietary guidelines for Americans recommendation of < 2 300 mg/day. A further reduction to 1 500 mg/day is advised for people 51 years or older; African Americans; and people with high blood pressure, diabetes, or chronic kidney disease. In the United States of America, the problem of excess sodium intake is related to the food supply. Most sodium consumed comes from packaged, processed, and restaurant foods and therefore is in the product at the time of purchase. This paper describes sodium reduction policies and programs in the United States at the federal, state, and local levels; efforts to monitor the health impact of sodium reduction; ways to assess consumer knowledge, attitudes, and behavior; and how these activities depend on and inform global efforts to reduce sodium intake. Reducing excess sodium intake is a public health opportunity that can save lives and health care dollars in the United States and globally. Future efforts, including sharing successes achieved and barriers identified in the United States and globally, may quicken and enhance progress.
Organización Panamericana de la Salud Washington - Washington - United States
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