ARTÍCULO ORIGINAL

 

Condiciones de trabajo materno y bajo peso al nacer en la Ciudad de México*

 

PRUDENCIA CERÓN-MIRELES, M.C., M. EN C., M.S.P., (1)
CONSTANZA IVETTE SÁNCHEZ CARRILLO, M.C., PH.D., (2)
SIOBÁN D. HARLOW, B.A., PH.D., (3) ROSA MARÍA NÚÑEZ-URQUIZA, M.C., M.S.P.(4)

 

 

RESUMEN
Objetivo. Estudiar la asociación entre condiciones de trabajo materno y bajo peso al nacer en la Ciudad de México. Material y métodos. Se encuestaron 2 623 trabajadoras que atendieron sus partos en tres grandes hospitales de la Ciudad de México en 1992. Se obtuvo información sobre los principales factores biológicos y sociales que se asocian al bajo peso al nacer; asimismo, se determinó el estrés ocupacional utilizando el instrumento desarrollado por Karasek. Se utilizaron modelos de regresión logística para evaluar la relación de las condiciones de trabajo con el bajo peso al nacer, controlando por variables confusoras. Resultados. El bajo peso al nacer fue más alto en trabajadoras con jornadas mayores a 50 horas semanales (RM= 1.6; IC= 1.17, 2.28) y con conflictos laborales (RM= 1.5; IC= 1.0, 2.25). La falta de apoyo social tangible fue identificado como un factor de riesgo de bajo peso al nacer (RM= 1.7; IC= 1.20, 2.33). Las medidas preventivas laborales como el cambio de tareas, disminución de la jornada y las salidas por enfermedad no mostraron un efecto benéfico en el peso al nacer, a excepción de la licencia de maternidad; las madres que no la tuvieron mostraron una probabilidad 2.2 veces mayor para bajo peso al nacer (IC= 1.66, 2.93). Conclusiones. Estos hallazgos resaltan la importancia de identificar los factores de riesgo ocupacional en el embarazo.
PALABRAS CLAVE: trabajo de mujeres; recién nacido de bajo peso; México

 

ABSTRACT
Objective
. To study the association between maternal working conditions and low birth-weight in Mexico City. Material and methods. Interviews of 2 623 workers who gave birth in Mexico City hospitals during 1992 were analyzed. Information on the main biologic and social factors associated to low birth-weight was registered. Occupational stress was determined with the instrument designed by Karasek. Logistic regression models to evaluate the relationship between working conditions and low birth-weight were used, controlling by confounding variables. Results. Low birth-weight was more frequent in workers with working periods of more than 50 h/week (OR= 1.6; 95% CI= 1.17, 2.28) and with problems at work (OR= 1.5; 95% CI= 1.0, 2.25). Lack of tangible social support was identified as a risk factor for low birth-weight (OR= 1.7; 95% CI= 1.20, 2.33). Preventive working measures such as changes in tasks, shortening of working hours and leaves of absence due to illness did not show a beneficial effects on birth-weight, except for the maternity leave of absence. Mothers with no right to this had a 2.2 higher probability of giving birth to low weight children (95% CI= 1.66, 2.93). Conclusions. These results emphasize the importance of identifying the occupational risk factors during pregnancy.
KEY WORDS: women work; low birth-weight; Mexico

 

 

Los estudios realizados en los años cincuenta y sesenta del presente siglo señalaban que el trabajo materno constituía un riesgo para el resultado del embarazo. No obstante, en los estudios más recientes efectuados en países desarrollados se han encontrado mejores resultados del embarazo en trabajadoras, lo que podría explicarse por las características sociales de la población femenina trabajadora, así como por el mejoramiento en las condiciones de trabajo.1 Sin embargo, las condiciones laborales como el trabajo físico arduo, la postura predominante de pie, el arrastre de cargas o el trabajo en línea de ensamblaje, se han relacionado con mayores tasas de bajo peso al nacer.2,3 En Guatemala, Launer y colaboradores,4 refieren mayor riesgo de tener productos con bajo peso para su edad gestacional en mujeres con ocupaciones manuales. Se considera que el trabajo arduo realizado por las embarazadas puede retardar el crecimiento fetal a través de un efecto sobre el flujo sanguíneo, ya que tanto el ejercicio como la posición asumida en algunas actividades reducen la perfusión sanguínea útero-placentaria.5 Otro factor laboral que puede afectar el embarazo en las trabajadoras es el estrés ocupacional; en los Estados Unidos, Homer y colaboradores6 observaron que mujeres jóvenes en trabajos caracterizados por altas demandas psicológicas y bajo control sobre su trabajo, aunado al hecho de que no aspiraban a trabajar fuera de casa, tuvieron una probabilidad 8.4 veces mayor de parir un recién nacido pretérmino con bajo peso al nacer. El mismo efecto se observó en embarazadas que desempeñaban actividades comerciales y de oficina en Dinamarca7 ya que presentaron un mayor riesgo de tener un recién nacido a término con bajo peso al nacer cuando sus trabajos se distinguieron por altas demandas y bajo control sobre el trabajo. Otros investigadores han identificado el papel estresor de los horarios de trabajos irregulares, los cuales se han asociado con menor peso al nacer en los recién nacidos, comparados con los hijos de trabajadoras que tuvieron sólo horario diurno.8

Las evidencias sobre los efectos nocivos de ciertas condiciones de trabajo materno permiten suponer que la modificación de algunas de ellas, como el cambio de área de trabajo durante el embarazo, la disminución de las horas laborales o la extensión en la licencia de maternidad, redundaría en mejores resultados perinatales tanto en la duración de la gestación como en el peso al nacer.9,10

En los países en desarrollo es poca la investigación que se ha hecho en cuanto al efecto del empleo sobre el embarazo; sin embargo, es en esos países donde la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo va en aumento. En México, la población económicamente activa (PEA) femenina aumentó de 19% en 195011 a 31.4% en 199012 y está conformada principalmente por mujeres jóvenes; las tasas más altas de participación femenina se ubican entre los 25 y 39 años, lo que permite prever que muchas mujeres se embarazarán alguna vez durante su vida laboral. Los objetivos de este estudio fueron: a) determinar las condiciones de trabajo tanto físicas como generadoras de estrés que se asocian con el bajo peso al nacer; y, b) establecer el efecto benéfico de las modificaciones de las condiciones de trabajo durante el embarazo sobre el peso al nacer de recién nacidos de mujeres que trabajaban en la Ciudad de México, lugar donde se concentra la mayor proporción de trabajadoras del país.11

 

Material y métodos

El estudio se llevó a cabo en la Ciudad de México, donde 97% de los nacimientos ocurren en centros hospitalarios.13 Se seleccionaron tres grandes hospitales, dos pertenecientes a la seguridad social: el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y uno de la asistencia pública (SSA), que informan haber atendido más de dos mil partos el año previo. El sector privado fue excluido debido a que son hospitales muy pequeños y la población que se atiende en ellos es muy heterogénea. El propósito de seleccionar algunos de los hospitales más grandes de la Ciudad de México y de distintas instituciones de salud fue el de obtener una amplia variedad de ocupaciones de las embarazadas para detectar diferencias en las condiciones de trabajo. Se invitó a participar a todas las mujeres cuyos partos se atendieron entre el 14 de mayo y el 15 de agosto de 1992 y que refirieron haber estado empleadas por más de tres meses durante su embarazo. Para lo anterior, las entrevistadoras realizaron un recorrido hospitalario diario interrogando a todas las puérperas sobre su situación laboral; las que cumplían con la condición eran entrevistadas.

Durante este periodo ocurrieron 9 549 nacimientos en los tres hospitales, lo que representa aproximadamente el 15% del total de nacimientos hospitalarios ocurridos en ese periodo en la Ciudad de México;13 2 767 mujeres (29%) refirieron haber trabajado por más de tres meses durante su embarazo. Se excluyeron madres con embarazos múltiples y madres de recién nacidos con malformaciones congénitas mayores.14 Un total de 2 623 mujeres fueron entrevistadas después del parto.

A través de un cuestionario se obtuvo información sobre los principales factores biológicos y sociales que se asocian al bajo peso al nacer referidos en la literatura tanto internacional15 como en un estudio muy amplio realizado en la Ciudad de México,16 y que incluyen: edad materna extrema (< 20 > 35 años); paridad extrema (1, > 3 paras), patología materna (previa diabetes, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica, preeclampsia); antecedente de productos previos con bajo peso al nacer; baja estatura y peso pregestacional; baja escolaridad y situación marital no unida; atención prenatal (si la recibió o no), y hospital de atención del parto como un indicador de nivel socioeconómico. Se interrogó sobre realización de trabajo doméstico en el hogar en el último trimestre del embarazo (número de miembros en la familia, presencia de niños menores de cinco años, ejecución de tareas pesadas y pausas de descanso durante la jornada doméstica). Otros datos recolectados fueron: atención prenatal recibida durante su embarazo, apoyo social (tangible como ayuda en caso de emergencia y psicológico como presencia de alguna persona con quien hablar sobre problemas personales, familiares y laborales).

La información ocupacional obtenida fue: tipo de ocupación, codificada de acuerdo con la Clasificación Mexicana de Ocupaciones;17 número de empleos durante el embarazo; duración de la jornada semanal, categorizada con base en su duración legal de 40 horas (£ 40, 41-50, y 51 o más); número de horas diarias en postura de pie; trabajo con maquinaria industrial; cargas; esfuerzo físico; uso de sustancias tóxicas; conflictos en el trabajo; estrés ocupacional; satisfacción con el empleo y modificación de las actividades laborales durante el embarazo, incluyendo reducción de horas diarias, cambio de tareas; derecho a la licencia de maternidad y su duración. Asimismo, después de la entrevista se obtuvo del expediente clínico información complementaria sobre el parto como patología médica, peso al nacer y presencia de malformaciones congénitas. El bajo peso al nacer fue definido como £ 2 500 gr.

Para la determinación de estrés ocupacional se utilizó el instrumento desarrollado por Karasek18 para evaluar tensión mental como resultado de la interacción de las demandas y el control sobre el trabajo. La construcción de ambos componentes se basó en el puntaje obtenido en la escala, los que se dicotomizaron de acuerdo con la mediana en niveles alto y bajo. Posteriormente se elaboraron dos variables, bajo control/altas demandas, que conformaron el nivel de alta tensión y que se contrastó con las otras tres categorías (bajo control/bajas demandas, alto control/bajas demandas, alto control/altas demandas) consideradas como baja tensión.

El análisis de asociación entre las condiciones de trabajo y bajo peso al nacer se llevó a cabo inicialmente mediante la prueba de chi cuadrada, razones de momios (RM) crudas e intervalos de confianza (IC) al 95%. Se utilizaron modelos de regresión logística para evaluar la relación de las condiciones de trabajo con el bajo peso al nacer, controlando por variables confusoras.

 

Resultados

La prevalencia de bajo peso al nacer en la población en estudio fue de 11.2%. Las características sociales y biológicas asociadas al bajo peso al nacer se presentan en el cuadro I. Se observaron asociaciones significativas en los extremos de edad y paridad, con patología médica, antecedentes de haber tenido hijos con bajo peso al nacer y con talla baja y bajo peso pregestacional. El bajo peso al nacer también se relacionó con baja escolaridad y con mujeres solas. Se observó una mayor frecuencia de bajo peso al nacer en las mujeres cuyos partos fueron atendidos en la asistencia pública y en las que no recibieron atención prenatal, aunque estos resultados no fueron estadísticamente significativos. El tabaquismo durante el embarazo es un factor de riesgo para bajo peso al nacer ampliamente reconocido; en esta población fue poco frecuente (5% del total), observándose una proporción ligeramente mayor de bajo peso al nacer en las mujeres que no fumaron durante el embarazo, resultado sin significancia estadística. La realización de tareas domésticas en el hogar no tuvo efecto sobre el embarazo de la trabajadora, a excepción de los descansos durante la jornada; aquellas que refirieron no hacer pausas de descanso durante el día tuvieron un mayor porcentaje de bajo peso al nacer (15.9%) contra las que sí descansaron (10.8%, IC= 1.0, 2.4), es decir, el descanso entre la jornada doméstica resultó protector.

 

Cuadro I
Características biológicas y sociales
de las trabajadoras y bajo peso al nacer.
Ciudad de México, 1992

Variables

% bajo peso al nacer

Razones de momios

Intervalos de confianza al 95%

Edad < 20

288

14.6

1.6

1.1, 2.3

20-34

1 633

9.9

1.0

---

> 34

223

19.3

2.2

1.5, 3.2

Paridad

1

1 319

11.9

1.3

1.0, 1.6

2-3

1 126

9.7

1.0

       

> 3

162

16.3

1.9

1.2, 2.9

Patología médica

No

2 009

10.2

1.0

---

600

14.8

1.5

1.2, 2.0

Previos bajo peso al nacer

No

2 467

10.8

1.0

---

142

19.0

1.9

1.3, 3.0

Talla materna

£ 150 cm

683

13.2

1.5

1.1, 2.0

> 150 cm

1 636

9.2

1.0

---

Peso pregestacional

£ 60 Kg

1 172

11.3

1.3

1.0, 1.7

> 60 Kg

1 089

8.5

1.0

---

Escolaridad en años

£ 12

2 207

11.8

1.5

1.0, 2.3

> 12

390

7.9

1.0

---

Situación marital

Unida

2 135

10.6

1.0

---

Sola

468

14.1

1.4

1.0, 1.9

Institución de nacimiento

SSA

506

13.0

1.5

0.8, 1.9

IMSS

1 850

11.0

1.2

0.8, 2.0

ISSSTE

253

9.1

1.0

---

Atención prenatal

No

95

16.8

1.6

0.9, 2.9

2 510

11.0

1.0

---

Tabaquismo

No

2 459

11.3

1.0

---

132

8.3

0.7

0.4, 1.4

SSA=Secretaría de Salud
IMSS=Instituto Mexicano del Seguro Social
ISSSTE=Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado

 

Condiciones de trabajo y bajo peso al nacer

Menos de 6% de las trabajadoras tuvieron más de un empleo, el tiempo promedio que estuvieron empleadas durante su embarazo fue de 7.4 meses. No hubo diferencias en bajo peso al nacer entre las diversas ocupaciones maternas (cuadro II). El riesgo de bajo peso al nacer en relación con la duración de la jornada de trabajo semanal se detectó exclusivamente en aquellas que laboraban jornadas de más de 50 horas semanales (RM= 1.7; IC= 1.3, 2.3). La permanencia en postura de pie durante la jornada de trabajo por más de siete horas diarias se asoció significativamente al bajo peso al nacer (RM= 1.4; IC= 1.1, 1.9). La realización de esfuerzo físico se relacionó significativamente con el bajo peso al nacer (RM= 1.3; IC= 1.0, 1.7); no obstante, otro indicador de esfuerzo físico como el tener que cargar objetos pesados en el trabajo no mostró relación con el bajo peso al nacer. El uso de maquinaria industrial y los turnos de trabajo diferentes al matutino no mostraron asociación con el bajo peso al nacer. Sólo 5% de las trabajadoras refirieron haber usado sustancias tóxicas en el trabajo, no asociado con el bajo peso al nacer (RM= 0.79; IC= 0.41, 1.15), en muchos casos no fue posible identificar con certeza el tipo de sustancia utilizada, por desconocimiento de la trabajadora.

 

Cuadro II
Condiciones de trabajo materno
y bajo peso al nacer. Ciudad de México, 1992

Variables

% bajo peso al nacer

Razones de momios

Intervalos de confianza al 95%

Número de empleos

Uno

2 431

11.3

1.0

---

> 1

157

9.6

0.8

0.5, 1.5

Ocupación

Oficinistas

885

11.8

1.0

---

Profesionales

400

10.5

0.9

0.6, 1.3

Manuales

394

9.1

0.8

0.5, 1.1

Comerciantes

347

11.8

1.0

0.7, 1.5

Servicios

582

11.9

1.0

0.7, 1.4

Horas de trabajo semanal

< 41

1 454

9.7

1.0

---

41 - 50

741

10.0

0.96

0.71,1.31

51 o más

411

16.3

1.7

1.3, 2.3

Postura de pie

£ 7

2 055

10.4

1.0

---

> 7

517

14.3

1.4

1.1, 1.9

Esfuerzo físico

No

2 016

10.7

1.0

---

561

13.4

1.3

1.0, 1.7

Cargas

Frecuentes/a veces

793

11.2

1.0

0.8, 1.3

Nunca

1 803

11.0

1.0

---

Uso maquinaria industrial

No

2 457

11.2

1.0

---

112

10.7

1.0

0.5, 1.8

Uso de sustancias tóxicas

No

2 458

11.4

1.0

 

130

9.2

0.79

0.41, 1.5

Turno

Matutino

417

10.3

1.0

—

Vespertino

146

13.7

1.4

0.7, 2.5

Nocturno

40

12.5

1.2

0.4, 3.5

Mixto

1 852

11.0

1.1

0.7, 1.5

Rotatorio

50

18.0

1.9

0.8, 4.4

Irregular

88

10.2

1.0

0.4, 2.2

 

Modificaciones en las condiciones de trabajo y bajo peso al nacer

La disminución de horas en la jornada laboral diaria y el cambio a tareas menos pesadas no representaron ninguna ventaja sobre el peso al nacer. De las trabajadoras, 42% tuvieron al menos un episodio de incapacidad o salida por enfermedad durante su embarazo, con una probabilidad 1.8 veces mayor de tener un recién nacido con bajo peso al nacer (IC= 1.4, 2.3), y a mayor duración de las incapacidades se observó un incremento en la proporción de bajo peso al nacer, siendo la principal razón de la incapacidad la patología médica atribuida al embarazo. Las modificaciones en las condiciones de trabajo se muestran en el cuadro III.

 

Cuadro III
Modificaciones en las condiciones de trabajo
durante el embarazo y bajo peso al nacer.
Ciudad de México, 1992

Variables

% bajo peso al nacer

Razones de momios

Intervalos de confianza al 95%

Reducción diaria horas trabajo

No

2 327

11.1

1.1

0.6, 2.0

Sí, 30-60 min

145

11.0

1.0

0.5, 2.4

Sí, > 60 min

122

10.7

1.0

---

Cambios a tareas menos pesadas

No

1 786

10.6

1.0

---

816

12.4

1.2

0.9, 1.6

Salidas por enfermedad o incapacidades

No

1 515

8.8

1.0

---

1 083

14.6

1.8

1.4, 2.3

Número de días que no trabajó

< 10

337

10.1

1.0

---

11-60

447

15.4

1.6

1.0, 2.6

> 60

283

18.4

2.0

1.2, 3.3

Razones de la incapacidad

Familiar

85

10.6

1.0

---

Enfermedad embarazo

498

17.9

1.8

0.9, 4.1

Fatiga

173

11.6

1.1

0.5, 2.8

Enfermedad no embarazo

265

12.8

1.2

0.5, 2.9

Otra

38

5.3

0.5

0.1, 2.5

Derecho a la licencia de maternidad

No

935

17.2

2.5

1.9, 3.2

1 665

7.7

1.0

---

 

El 64% de las trabajadoras refirió haber tenido derecho a la licencia de maternidad, con un promedio de 4.6 semanas de duración, las que no tuvieron esta prestación mostraron el doble de probabilidad de tener un recién nacido con bajo peso al nacer (RM= 2.5; IC= 1.9, 3.2) en comparación con las que sí la tuvieron. Para determinar el efecto de la duración de la licencia se realizó un análisis excluyendo a las mujeres con embarazo pretérmino (37 semanas de gestación), ya que estas embarazadas tuvieron menor probabilidad de estar expuestas a la licencia de maternidad, debido a que el embarazo no llegó a término, no encontrando diferencias en bajo peso al nacer en aquellas que tomaron menos de tres semanas (RM= 0.95; IC= 0.40, 2.23) y aquellas que tomaron entre cuatro y seis semanas (RM= 0.85; IC= 0.41, 1.78), comparadas con las que tomaron siete o más semanas.

 

Apoyo social, estrés ocupacional y bajo peso al nacer

El apoyo social, medido a través del respaldo económico con el que pudiera contar la trabajadora en caso de emergencia (apoyo tangible) y la posibilidad de tener con quien platicar sobre problemas familiares, personales o del trabajo (apoyo psicológico), se asoció de manera importante al resultado del embarazo (cuadro IV). Las trabajadoras que no contaron con apoyo tangible y las que no tuvieron apoyo psicológico presentaron razones de momios para bajo peso al nacer de 1.7 (IC= 1.3, 2.3) y de 1.4 (IC= 1.0, 1.9), respectivamente.

 

Cuadro IV
Apoyo social, conflictos, estrés ocupacional
y bajo peso al nacer en trabajadoras
de la Ciudad de México, 1992

Variables

% bajo peso al nacer

Razones de momios

Intervalos de confianza al 95%

Ayuda económica en emergencia

2 164

10.2

1.0

       

No

427

16.2

1.7

1.3, 2.3

Alguien con quien platicar sobre problemas

2 191

10.6

1.0

       

No

413

14.0

1.4

1.0, 1.9

Estrés ocupacional

Bajo

1 907

11.3

1.0

       

Alto

578

11.6

1.0

0.8, 1.4

Conflictos en el trabajo

No

2 322

10.6

1.0

       

258

17.4

1.8

1.3, 2.6

Satisfacción con el trabajo

No

352

15.0

1.2

0.9, 1.7

1 949

12.1

1.0

 

 

El componente que evaluó estrés ocupacional, como bajo control/altas demandas, no tuvo asociación con el bajo peso al nacer (RM= 1.0; IC= 0.8, 1.4), no obstante, las trabajadoras que refirieron conflictos en el trabajo mostraron una probabilidad 1.8 veces de tener un producto con bajo peso al nacer (IC= 1.3, 2.6). Asimismo, las mujeres insatisfechas con su trabajo tuvieron un mayor porcentaje de bajo peso al nacer, pero sin llegar a ser estadísticamente significativo (RM= 1.2; IC= 0.9, 1.7).

 

Control de confusores

La asociación entre condiciones de trabajo y el bajo peso al nacer se analizó controlando por variables potencialmente confusoras, incluyendo edad materna, estado civil, escolaridad, paridad, talla materna, patología médica y antecedentes de productos previos con bajo peso al nacer (cuadro V). La jornada de trabajo semanal larga se mantuvo asociada significativamente con el bajo peso al nacer (RM= 1.6; IC= 1.17, 2.28). Tanto la postura de pie por más de siete horas, como el esfuerzo físico perdieron significancia estadística después de ajustar por confusores (RM= 1.3; IC= 0.93, 1.76 y RM= 1.2; IC= 0.89, 1.68, respectivamente). Las salidas por enfermedad (RM=1.7; IC= 1.31, 2.26) y el no tener derecho a la licencia de maternidad (RM= 2.2; IC= 1.66, 2.93) son factores que continuaron asociados significativamente al bajo peso al nacer, así como la referencia de conflictos en el trabajo (RM= 1.5; IC= 1.0, 2.25).

 

Cuadro V
Razones de momios e intervalos de confianza
para bajo peso al nacer a través
de regresión logística. Ciudad de México, 1992*

Variable

Razones de momios

Intervalos de confianza al 95%

Jornada semanal > 50 horas

1.6

1.17, 2.28

Postura pie > siete horas

1.3

0.93, 1.76

Esfuerzo físico

1.2

0.89, 1.68

Conflictos en el trabajo

1.5

1.0, 2.25

Salidas por enfermedad

1.7

1.31, 2.26

No derecho a la licencia de maternidad

2.2

1.66, 2.93

Falta ayuda económica en emergencia

1.7

1.20, 2.33

No tiene con quien platicar

1.1

0.80, 1.65

* Ajustados por edad, paridad, talla materna, previos bajo peso al nacer, patología médica, estado civil y escolaridad

 

El apoyo social que se mantuvo sin cambios después de controlar por confusores fue la falta de apoyo tangible-no ayuda en caso de emergencia- (RM= 1.7; IC= 1.20, 2.33); en tanto que la falta de apoyo psicológico (RM= 1.1; IC= 0.80, 1.65) perdió su efecto sobre el bajo peso al nacer después del ajuste.

 

Discusión

El propósito de este estudio fue identificar ciertas condiciones de trabajo que pudieran asociarse al riesgo de tener un producto con bajo peso al nacer y establecer el beneficio de algunas modificaciones en las mismas. Los hallazgos son consistentes con los notificados en otros estudios en relación con aspectos biológicos y sociales asociados al bajo peso al nacer como son: mujeres solas, edad y paridad extrema, patología médica, antecedentes de producto previo con bajo peso al nacer, baja talla y bajo peso pregestacional materno, y baja escolaridad.

Los factores ocupacionales difirieron en algunos aspectos de estudios previos. El riesgo de bajo peso al nacer fue elevado solamente en trabajadoras que tuvieron largas jornadas de trabajo semanal. Tanto la postura de pie como el esfuerzo físico sugirieron algún efecto sobre el peso al nacer; sin embargo, estos desaparecieron después de controlar por confusores. De especial relevancia fue la asociación con el derecho a la licencia de maternidad, pues hubo 2.2 veces más probabilidad de bajo peso al nacer en ausencia de esta prestación. A diferencia de lo esperado en relación con la modificación de algunas condiciones de trabajo, las mujeres que fueron asignadas a tareas menos pesadas no se beneficiaron de este cambio, como tampoco aquellas que tuvieron incapacidades o salidas por enfermedad. En cuanto al papel del estrés ocupacional sobre el embarazo, no se observó un efecto sobre el bajo peso al nacer; no obstante, la asociación con conflictos laborales con los superiores sugiere cuáles pudieran ser los aspectos del trabajo que funcionarían como indicadores de estrés en esta población.

El estudio se basó en una muestra representativa de nacimientos de trabajadoras cuyos partos fueron atendidos en hospitales de la seguridad social y de la asistencia pública durante un periodo de tres meses, en 1992. El porcentaje global de bajo peso al nacer en el estudio fue de 11.2%, el cual es ligeramente más alto que el encontrado en un estudio previo de salud perinatal realizado en 198416 en una muestra de hospitales de la Ciudad de México con población general (trabajadoras y no trabajadoras), de 9.6%. Estas diferencias pueden deberse a que dos de los hospitales de este estudio son considerados de tercer nivel, es decir, que teóricamente reciben una alta proporción de embarazos de alto riesgo, por lo que cabe la posibilidad de tener una sobrerrepresentación de embarazos de alto riesgo. Sin embargo, desde los años posteriores al sismo de 1985, en que se perdieron hospitales de concentración, este criterio de riesgo no ha sido tan rígido debido a la necesidad de responder a la gran demanda de atención obstétrica, por lo que, si bien se atienden embarazos de alto riesgo, también existe una proporción no cuantificable de partos de bajo riesgo que son atendidos en estos hospitales. Otra posible explicación de las diferencias en las tasas de bajo peso al nacer es que quizás sea un efecto global del trabajo materno; sin embargo, no se cuenta con información que permita probar esta hipótesis, puesto que la población de este estudio fue de mujeres que trabajaron durante el embarazo.

Este estudio muestra que algunas condiciones relacionadas con el trabajo físico arduo, como las largas jornadas de trabajo semanal, mayores de 50 horas, se asocian al bajo peso al nacer. Luke y colaboradores19 identificaron un riesgo para partos pretérmino cuando la jornada laboral excedía las 36 horas a la semana; en contraste, Saurel-Cubizolles y Kaminski3 no observaron relación con las horas de trabajo semanal. Estas autoras establecieron el punto de corte por arriba de las 42 horas de trabajo semanal, cercano a la jornada legalmente establecida; los autores del presente estudio detectaron el riesgo solamente en aquel grupo de mujeres con jornadas mucho más largas, por arriba de las 50 horas.

A diferencia de lo encontrado en estudios realizados en países desarrollados, como los de Naeye y Teitelman5,20 quienes refieren menor peso al nacer en hijos de madres en ocupaciones con postura predominante de pie, en los datos que se obtuvieron aquí no se encontró asociación con el peso al nacer y postura predominante de pie una vez que se controlaron factores confusores. Lo anterior coincide con lo observado por Rabkin21 y Saurel-Cubizolles y Kaminski,3 quienes no encontraron evidencias de que la postura de pie pudiera afectar el peso de los productos al nacer. Si bien la postura predominante de pie no se asoció con el peso al nacer después de ajustar por confusores, en el presente estudio se ha notificado previamente una asociación con la postura de pie y recién nacidos pequeños para su edad gestacional,14 lo que sugiere que la exposición tiene su efecto principal en la adecuación del peso para la edad gestacional. La información anterior coincide con lo notificado en un estudio previo realizado en Guatemala, en el que el riesgo de tener un producto pequeño para su edad gestacional fue de 1.21 en trabajadoras del sector formal que laboraban predominantemente de pie.4

El trabajo que involucra esfuerzo físico considerable se ha asociado a bajo peso al nacer y a partos pretérmino. Saurel-Cubizolles y Kaminski3 informaron una tasa de bajo peso al nacer de 6.3%, comparativamente con un 4% para las que no realizaron esfuerzo físico. Mamelle y colaboradores,22 hacen una combinación de cinco factores predominantemente relacionados con el trabajo en la industria, como son el ejercicio físico, el trabajo con maquinaria industrial, la postura y, adicionalmente, estrés mental y ambiente de trabajo, los cuales se asociaron con mayores tasas de partos pretérmino. En el estudio que aquí se presenta, la asociación entre esfuerzo físico y bajo peso al nacer perdió significancia estadística una vez que se ajustó por confusores, en tanto que otros factores como uso de maquinaria industrial y cargas tampoco mostraron asociación con el bajo peso al nacer.

El estrés ocupacional ha sido considerado como otro posible factor de riesgo para bajo peso al nacer; sin embargo, el método para evaluarlo ha diferido entre autores, desde la combinación de estresores psicológicos y físicos,22 horarios irregulares o inconvenientes,8 hasta la construcción de escalas más complejas18 que giran alrededor del control sobre el trabajo y las demandas laborales. En el presente estudio, se midió el estrés con base en esta última escala, no encontrando diferencias entre las embarazadas con alto estrés laboral, comparadas con las que tuvieron bajo estrés, lo que coincide con los hallazgos de Homer y colaboradores,6 quienes no encontraron asociación entre estrés ocupacional y partos pretérmino en población general, con excepción de un subgrupo de mujeres que refirieron no estar motivadas para trabajar fuera de casa, en quienes el riesgo de bajo peso al nacer se incrementó ocho veces. Lo anterior sugiere que la escala no funciona adecuadamente en grupos ocupacionales en países como México, ya que tiene un enfoque muy dirigido al trabajo industrial y ha sido probada y aplicada casi exclusivamente en países desarrollados, donde las circunstancias laborales son muy diferentes. Los conflictos en el trabajo asociados al bajo peso al nacer identificados en este estudio muestran que existen otros factores que pueden tener un papel importante como generadores de estrés ocupacional.

Son pocos los estudios que han abordado el efecto de las medidas laborales preventivas sobre el embarazo;9,10 los hallazgos aquí encontrados en relación con el derecho a la licencia de maternidad confirman el efecto benéfico de esta medida, la cual puede estar actuando como un indicador de mejores condiciones de trabajo, como empleo más estable, y acceso a otras prestaciones laborales como atención médica, derecho a incapacidades o vacaciones sin demérito salarial, etcétera. Bryan23 refiere que cerca del 50% de las trabajadoras en México se encuentran en el sector de la economía informal, donde las condiciones de trabajo son más desfavorables: existe inseguridad en el empleo y la falta de prestaciones básicas como servicios de salud, licencia de maternidad, etcétera, aún cuando la legislación mexicana otorga a las trabajadoras embarazadas la prestación de la licencia de maternidad, la cual debe ser de dos periodos de cuarenta y cinco días, uno antes y otro después del parto, la realidad es que un numeroso grupo de trabajadoras queda desprotegido.

La modificación en las condiciones de trabajo como la reducción diaria del horario laboral o incapacidades (salidas por enfermedad) podrían considerarse como otra de las acciones que beneficiarían el resultado del embarazo desde el punto de vista preventivo. Mamelle y colaboradores9 encuentran un efecto protector para parto pretérmino de RM= 0.7 (IC= 0.4,1.1) para reducción del horario y de RM= 0.4 (IC= 0.2,0.7) para salidas por enfermedad. En el presente estudio no se observó relación entre la reducción diaria de la jornada y bajo peso al nacer, y en contra de lo esperado, las trabajadoras con al menos una salida por enfermedad tuvieron 1.7 veces más riesgo de bajo peso al nacer. Una probable explicación de estas diferencias es que las incapacidades no se están otorgando oportunamente, es decir, cuando surgen los primeros indicios de alguna patología, como ocurre en los países desarrollados. En esta población, las trabajadoras toman el descanso cuando ya están realmente enfermas, observándose mayores tasas de bajo peso al nacer a medida que la duración de la incapacidad es mayor, con lo cual esta prestación no está cumpliendo su función preventiva, lo que da una idea de que la patología no es controlada adecuadamente en la atención prenatal.

Los presentes hallazgos sugieren que el apoyo social contribuye de manera importante a la salud de la trabajadora embarazada y coinciden con Nobeck y Peterson,24 quienes encontraron que altos niveles de estrés durante el año previo a la entrevista de un grupo de mujeres trabajadoras estuvieron asociados a complicaciones del embarazo, siendo el apoyo social tangible la variable más significativa en interacción con el estrés para predecir complicaciones. Hay evidencias importantes del papel que juega el apoyo social en la salud; Hibbard y Pope25 refieren que el apoyo social funciona como un amortiguador del estrés en el trabajo y que además tiene un efecto protector independiente sobre la salud. Se considera que una recomendación derivada de estas evidencias sería el establecimiento de programas de apoyo social en el centro de trabajo.

Algunas limitaciones potenciales del estudio fueron la captación retrospectiva de la información sobre exposición, especialmente en situaciones que involucraron cambios laborales durante el embarazo como disminución o cambio de tareas, salidas por enfermedad, lo que podría haber dado lugar a errores de memoria. Por otra parte, cabe la posibilidad de que algunas mujeres con recién nacidos con bajo peso al nacer hayan reportado con más frecuencia la exposición a factores ocupacionales si ellas creen que hay una relación entre condiciones de trabajo y bajo peso al nacer.

Otra posible fuente de sesgo sería la subestimación de las condiciones de trabajo en caso de excesivo esfuerzo físico, pues cabe la posibilidad de que, si las mujeres en este tipo de trabajo dejan de laborar tempranamente, por ejemplo, antes del tercer mes del embarazo, entonces no hayan quedado captadas en el estudio, pues sólo incluimos mujeres que trabajaron por más de tres meses durante su embarazo, con lo cual, el efecto de esa condición laboral sobre el bajo peso al nacer aparecería menos claro.

Una tercera limitación del estudio puede atribuirse a algunos factores biológicos que se asocian con el bajo peso al nacer y que no fueron controlados en este, como serían: la calidad de la atención prenatal recibida solamente se evaluó si recibió atención médica; sin embargo, se ignora el número de consultas y su contenido; los intervalos intergenésicos cortos; prácticas nutricionales y otro factor referido ocasionalmente en la literatura como las pérdidas perinatales previas (abortos, nacidos muertos y muertes neonatales tempranas)15. No obstante, se considera que se incluyen los factores más relevantes en la población del estudio, asociados al bajo peso al nacer.16

Las discrepancias entre estudios previos y el presente, muestran la diversidad de condiciones laborales entre poblaciones y la necesidad de realizar investigaciones con poblaciones específicas. En México, la investigación a futuro en este campo debe encaminarse a determinar el efecto de las condiciones laborales y resultado del embarazo en grupos laborales especiales y de manera prospectiva. Asimismo, es necesario abundar en la investigación de medidas laborales protectoras en grupos de mayor riesgo, adecuar los instrumentos que intentan medir las complejas esferas del estrés, apoyo social y condiciones de trabajo y apoyar la permanencia de las prestaciones laborales que competen a la maternidad, así como lograr su extensión o cobertura a trabajadoras de la economía informal.

 

REFERENCIAS

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* Estudio realizado con financiamiento de la Fundación Ford.

(1) Al realizarse el estudio, investigadora, Centro de Investigación en Salud Pública, Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), México.

(2) Profesora, Instituto Politécnico Nacional, México.

(3) Profesora, Universidad de Michigan, Estados Unidos de América.

(4) Investigadora, Departamento de Salud Reproductiva, INSP, México

 

Fecha de recibido: 16 de octubre de 1996 · Fecha de aprobado: 17 de enero de 1997

Solicitud de sobretiros: Dra. Prudencia Cerón. Dirección General de Salud Ambiental. San Luis Potosi 192, 5º piso, colonia Roma, 06700 México, D.F.

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