IN MEMORIAM

 

 

Avedis Donabedian, M.D., M.P.H.

1919-2000

 

 

La salud pública ha perdido a uno de sus verdaderos gigantes. El 9 de noviembre de 2000, Avedis Donabedian dejó esta vida, en una transición apacible que dio fin a una prolongada enfermedad.

Nacido el 7 de junio de 1919 en Beirut, Líbano, vivió tanto los logros como los horrores de la mayor parte del siglo XX. Su familia fue víctima del holocausto del pueblo armenio y fue testigo de revueltas sociales durante su infancia, en un pequeño pueblo cercano a Jerusalén. Quizá fue su exposición temprana a sucesos traumatizantes lo que dio profundidad espiritual e intelectual a su vida. En 1999, al recibir la Medalla Sedgwick al Servicio Distinguido en Salud Pública, la más alta condecoración otorgada por la Asociación Norteamericana de Salud Pública, el profesor Donabedian expresó lo siguiente: "Pertenezco a un pueblo oprimido, perseguido, casi aniquilado por un cruel enemigo que dispersó sus restos sin dejar esperanza de retorno. ¿Acaso es sorprendente que los pensamientos de amistad, cordialidad, calor de hogar, sean tan preciados?".1

Después de graduarse como médico en la Universidad Americana de Beirut, sus horizontes en expansión lo llevaron a la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en salud pública en 1955. Después de un breve periodo de enseñanza en el Colegio Médico de Nueva York, fue reclutado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, de la cual llegó a ser uno de sus más renombrados miembros. Al momento de su muerte ejercía la cátedra Nathan Sinai de Profesor Emérito Distinguido de Salud Pública. También era miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América y miembro honorario del Real Colegio de Médicos Generales del Reino Unido y de la Academia Nacional de Medicina de México.

A través de un corpus de ocho libros, más de 50 artículos y numerosas cátedras, Avedis Donabedian transformó el pensamiento sobre los sistemas de salud. Gracias al conocimiento que generó, ahora entendemos que la respuesta social a los problemas de salud no es un conjunto de eventos sin relación, sino más bien un proceso complejo guiado por principios generales. En la mayoría de sus escritos. Donabedian estuvo a la vanguardia de sus contemporáneos, descubriendo vastos panoramas intelectuales. Cada uno de sus escritos y libros cardinales establecieron los derroteros del pensamiento e investigación futuros, y hasta del lenguaje futuro.

Como resultado de los trabajos de Donabedian, los sistemas de salud se han convertido en un campo para la investigación y en una excitante arena para la acción. Como parte de sus contribuciones al conocimiento general sobre sistemas de salud, Donabedian hizo énfasis en el tema específico de la calidad de la atención a la salud. Los frutos de su sabiduría fueron abundantes.

De la vasta producción escrita por Donabedian, el Boletín de la Organización Mundial de la Salud, en su número de junio de 2000, publicó uno de sus pocos manuscritos inéditos, un documento reflexivo sobre la evaluación de la competencia del médico.2 La introducción a este artículo resumía el impacto del trabajo de Donabedian sobre calidad de la atención3 con estas palabras: "Su artículo fundamental de 1966,4 introdujo los conceptos de estructura, proceso y resultado, que constituyen hoy día el paradigma dominante de evaluación de la calidad de la atención a la salud. Un indicador de la importancia de este artículo es que forma parte de las pocas "citas clásicas" en el campo de la investigación en sistemas de salud.5 El punto culminante del admirable trabajo de Donabedian es la serie de tres volúmenes sobre exploraciones en la evaluación y monitoría de la calidad, que constituyen la sistematización definitiva de conceptos, métodos y evidencia.6

El profesor Donabedian luchó por tender puentes entre la academia y la acción. En su discurso de aceptación del Premio de Investigación en Servicios de Salud en 1986, declaró: " En todo mi trabajo he tratado de incorporar la convicción apasionante de que el mundo de las ideas y el mundo de la acción no están separados, como algunos piensan, sino que son inseparables uno de otro. Las ideas, en particular, son las fuerzas verdaderas que le dan forma al mundo tangible."7

Además de personificar las rigurosas tradiciones de la academia, Donabedian ejercía un hábil dominio del lenguaje, lo que daba una dimensión estética aun a sus textos más técnicos. En el mismo discurso, él expresó la naturaleza dual de su trabajo como: "... un amor por las ideas, un amor por las palabras, y el regocijo en la feliz conjunción de las dos".7

De hecho, Avedis Donabedian fue un poeta consumado, una actividad a la cual dedicó particular atención durante los últimos días de su vida. Su legado es así tanto científico como artístico.

A Avedis Donabedian le sobrevive su amada esposa Dorothy, tres hijos y cuatro nietos. También deja un caudal de estudiantes y discípulos de todos los rincones del planeta. Su influencia global ha sido facilitada por la traducción de varios de sus libros y artículos a diversos idiomas, entre ellos el español, francés, italiano y armenio. Un testimonio de esta influencia es la existencia de la Fundación Avedis Donabedian para el Mejoramiento de la Atención a la Salud, en Barcelona, España, y de varios premios que ostentan su nombre.

Todas las personas que tuvieron el privilegio de aprender de este extraordinario maestro se beneficiaron de su inagotable generosidad. El cuidado que tenía en la enseñanza y asesoría de estudiantes era proverbial; mas nuestra deuda con Avedis Donabedian no se limita a lo intelectual. En el espíritu del verdadero mentor -una especie académica en peligro de extinción- él se involucró no sólo en la transmisión del conocimiento, sino también en la formación personal integral de sus estudiantes. Logró este efecto interviniendo activamente en dicho proceso, amén de ser en sí mismo un modelo paradigmático a seguir. En su propia vida, el profesor Donabedian encarnaba los principios de calidad que tan minuciosamente estudió, dado que su propia calidad humana fue ejemplar.

Para expresar tan enorme deuda, vienen a la mente las palabras de Bruno Bettelheim: "Debemos mucho a aquellos que nos precedieron y rodearon, a quienes crearon nuestra humanidad a través de reflexiones elevadas y logros culturales que son ahora nuestro orgullo, y que hacen que la vida valga la pena...".8

Por las muchas dimensiones de su generosidad, todos los que conocieron a Avedis Donabedian están en deuda con él. Pero la deuda con este hombre extraordinario es paradójica, en vista de que ha enriquecido para siempre nuestras vidas.

 

Julio Frenk*

 

Referencias

1. Donabedian A. In search of home. Findings 2000;15(2):25.

2. Donabedian A. Evaluating physician competence. Bull World Health Organ, 2000;78(6):857-860.

3. Frenk J. Perspectives. Bull World Health Organ 2000;78(6):857.

4. Donabedian A. Evaluating the quality of medical care. Milbank Memorial Fund Q, 1966;44:166-206.

5. Citation Classic de la semana. Current Contents. Soc Behav Sci 1983;15(6):18.

6. Donabedian A. Explorations in quality assessment and monitoring. Vol. 1. The definition of quality and approaches to its assessment, 1980; Vol. II. The criteria and standards of quality, 1982; Vol. III. The methods and findings of quality assessment and monitoring: An illustrated analysis. Ann Arbor: Health Administration Press, 1985.

7. Donabedian A. Response. Baxter American Foundation Health Services Research Prize, 1986. Documento no publicado.

8. Bettelheim B. Reflections: Freud and the soul. The New Yorker 1982, March 1: 52-93.

 

 

Secretario de Salud, México. Al escribir este documento, Director Ejecutivo, Investigación e Información para las Políticas de Salud, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza.

Instituto Nacional de Salud Pública Cuernavaca - Morelos - Mexico
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