EDITORIAL

 

Nuestro homenaje al compañero Fidel

 

Our homage to comrade Fidel

 

 


 


Al dedicar este número de la Revista al Aniversario 90 del Comte. en Jefe Fidel Castro Ruz, no es posible en un breve editorial comentar el conjunto de su grandiosa obra en beneficio de la salud. Recordemos algo. El triunfo de la Revolución Cubana conllevó por primera vez en la historia patria la formulación de políticas educacionales y sanitarias en beneficio del pueblo. Fidel Castro Ruz, en su alegato de defensa conocido como La Historia me Absolverá planteó lo siguiente:

El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación, y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminados resueltamente nuestros esfuerzos.

El caracterizó la salud pública antes de 1959 de este modo: "Había ausencia de un plan nacional de salud pública, baja calidad de los servicios estatales y mejor en los paraestatales y privados, orientados hacia el aspecto curativo de la medicina, servicios estatales en grandes ciudades, abandono de las zonas rurales y algunas urbanas, medicina individual, mercantilismo y centralización administrativa".

En enero de 1959 había en el país 6 511 médicos, según el Directorio Médico-Social de Cuba de 1958. Este personal se concentraba en la capital, donde estaba el 22 % de la población y tenía el 65 % de los médicos; el desempleo y el semiempleo fueron hechos que caracterizaron a estos profesionales en los últimos años de la República neocolonial.

Fidel Castro Ruz es un universitario convencido. Declaró lo siguiente en la Universidad de La Habana en 1995 en ocasión de conmemorar los 50 años de su ingreso a ese centro: "aquí aprendí quizás las mejores cosas de mi vida; porque aquí descubrí las mejores ideas de nuestra época y de nuestros tiempos, porque aquí me hice revolucionario, porque aquí me hice martiano y porque aquí me hice socialista".

Es bien conocida su vinculación permanente con los estudiantes de todos los niveles de enseñanza, con sus dirigentes, con los jóvenes en general. Ha participado en todos los Congresos de los estudiantes universitarios, secundarios y pioneros, y dedicó horas y horas a explicar, a convencer, a razonar, con una inigualable maestría pedagógica.

En 1960 comienza el Servicio Médico Rural y por primera vez los campesinos y obreros agrícolas de montañas y llanos gozaban de atención médica. Se declara el carácter gratuito de los servicios de salud. El imperio norteamericano, en su afán criminal de dañar a nuestro pueblo y destruir la naciente Revolución, promovió el éxodo de miles de médicos. La respuesta revolucionaria la dió Fidel Castro al inaugurar el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón" en La Habana el 17 de octubre de 1962. En esa ocasión dijo lo siguiente:

¿Dónde está la verdadera y la definitiva solución del problema, dónde? Con vistas al futuro, la única, la verdadera, la definitiva solución, es la formación masiva de médicos. Y la Revolución tiene hoy fuerzas y tiene recursos y tiene organización y tiene hombres ¡hombres!, que es lo más importante para comenzar un plan de formación de médicos en las cantidades que sean necesarias. Y no solo muchos, sino sobre todo buenos; y no solo buenos como médicos, ¡sino buenos como hombres y como mujeres, como patriotas y como revolucionarios! Y esa es la solución, la única y la definitiva solución […]

El Co. Fidel Castro concibió las siguientes premisas básicas en la formación del personal de la salud: a) fortalecer la educación ética, humanista, patriótica, internacionalista; b) no hacer concesiones en la calidad del proceso docente; c) enfatizar en la promoción de salud y en la prevención de las enfermedades y riesgos; d) integración de la asistencia, la educación y la investigación; e) formación médica para Cuba y para el internacionalismo; f) aplicar el principio de la educación médica para la asistencia médica; g) garantizar los médicos necesarios matriculando en la carrera a los mejores estudiantes; h) formar el médico insertado en los servicios i) fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud; j) integración estudio-trabajo y teoría-práctica.

Contamos con 13 universidades de ciencias médicas, 34 facultades y 15 filiales donde estudian decenas de miles de estudiantes cubanos y foráneos de distintas carreras de nivel superior y medio de la salud.

La creación del Sistema Nacional de Salud a principios de la década de los años 70 del siglo XX, permitió sembrar al país de hospitales, policlínicos, clínicas estomatológicas, hogares maternos, bancos de sangre y múltiples instituciones de asistencia social y a partir de la década de los años 80, la formación del médico general básico y del especialista en Medicina General Integral; permitió la creación de miles de consultorios de médicos de familia por toda la geografía cubana. Esta forma de organización de la atención primaria de salud, con las características específicas cubanas, es idea exclusiva del Cro. Fidel Castro que fue madurando en contacto estrecho con miles de profesores, directivos y estudiantes de ciencias médicas y con su participación y discusión en decenas de eventos internacionales de salud que auspició para que se desarrollaran en nuestro país. Enfatizó con la creación el 12 de marzo de 1982 del Destacamento de Ciencias Médicas "Carlos J Finlay" y el Contingente "Mario Muñoz Monroy", la importancia de la correcta selección revolucionaria, vocacional y humana de los profesionales que estudian las carreras de la salud. El Plan de Desarrollo de las Especialidades Médicas hasta el año 2000, elaborado en 1985-1986 y que revisó personalmente, le permitió al país planificar recursos financieros, materiales y humanos para cumplir esos objetivos. Lamentablemente, al pasar la nación al Periodo Especial en Tiempo de Paz, hubo que centrar el esfuerzo en preservar las conquistas y diferir para más adelante nuevos empeños. No obstante, en esa difícil etapa, no se cerró ninguna universidad o servicio de salud y se graduaron más de 20 000 médicos.

Los principios del Sistema Nacional de Salud que estableció la Revolución cubana y que se han mantenido hasta la actualidad, fueron: carácter estatal socialista, orientación profiláctica, accesibilidad y gratuidad, integridad y desarrollo planificado, unidad de la ciencia, la docencia y la práctica médica, participación activa de la población, intersectorialidad, internacionalismo.

Fidel Castro concibió el desarrollo científico técnico del país en sus distintas esferas, y en las ciencias de la salud, creó inicialmente los Institutos de Investigación del Minsap y posteriormente un complejo de instituciones a lo largo y ancho del país, enfatizadas en lo que se llamó en su momento el Polo Científico del Oeste de la Habana, motivo de orgullo del país, fuente recaudadora de ingresos monetarios y cuyos resultados de investigación, sus productos y tecnologías, son soporte esencial para los servicios de salud a todos los niveles.

En el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, en su informe central el Cro. Raúl Castro Ruz ratificó los principios en que se ha sustentado la salud pública revolucionaria: "Las fórmulas neoliberales que propugnan la privatización acelerada del patrimonio estatal y de los servicios sociales, como la salud, la educación y la seguridad social, nunca serán aplicadas en el socialismo cubano". En otro momento expresó que "las transformaciones realizadas en el reordenamiento de estos sectores, a pesar de las quejas e incomprensiones iniciales que fueron debidamente esclarecidas o realizados los ajustes requeridos, han contribuido a elevar la calidad de los citados servicios con un menor costo presupuestario". Más adelante afirmó que "en el Sistema Nacional de Salud se ha venido ejecutando un conjunto de medidas dirigidas a su reorganización, compactación y regionalización de los servicios, con el objetivo de mejorar el estado de salud de la población, incrementar la calidad y satisfacción del pueblo por los servicios que se le prestan y hacer eficiente y sostenible el Sistema, a la vez que se garantiza su desarrollo, y añadió "que persisten condiciones higiénico-sanitarias que propician la trasmisión de enfermedades infecciosas como el cólera, dengue, chikungunya y últimamente el zika. En la actualidad se acomete el Plan de acción para el enfrentamiento a enfermedades trasmitidas por el mosquito Aedes que no puede verse como una efímera campaña más, sino que debe garantizar su sostenibilidad en el tiempo".

Con orgullo destacó la participación heroica del personal médico cubano en la lucha contra el Ébola, que concitó reconocimiento universal. Enfatizó que el innegable prestigio internacional de la medicina cubana, fruto genuino de la Revolución y de los desvelos del compañero Fidel, encierra enormes potencialidades todavía no explotadas en toda su dimensión.

Por eso, con mucha alegría llegamos a los 90 años del natalicio de Fidel. Como el mismo expresó en su saludo al Congreso con emocionadas palabras:

Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo; fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos.



Que siempre las ideas de Fidel Castro guíen el desarrollo de la salud pública cubana. A las nuevas generaciones de personal de la salud y a sus dirigentes corresponde no perder el mejor legado histórico de la Patria.

Prof. JUAN VELA VALDÉS
Director

 

 

 

 

 

 

 

 


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